El secundario televisivo más buscado por los paparazzi

Joel Bosqued no aspira a llegar a Hollywood ni quiere ser famoso, pero sus relaciones con las actrices españolas del momento lo han colocado en primera línea de la actualidad rosa.

Joel Bosqued (Zaragoza, 1989) no es una estrella. Tampoco quiere serlo. Más allá de su insultante juventud, de sus roles de reparto en televisión o de que todavía se le resista ese primer gran papel en el cine, él asegura por activa y por pasiva que «mi sueño en la vida no es triunfar ni quiero llegar a Hollywood». La actual pareja de la actriz Blanca Suárez –aunque él ni confirma, ni desmiente– quizá podría copar más protagonismo y titulares si explotase sus líos amorosos, a la orden del día en la prensa del corazón que se nutre de robados de paparazzis. Pero él prefiere permanecer esquivo respecto a su vida íntima. Lo comprobamos en una terraza situada frente a la madrileña plaza de Callao, donde la marca Polaroid presenta su colección de gafas de sol y lo ha elegido como imagen. Muchos flashes apuntándolo, pero él insiste en ser «bastante tímido» y hasta parece algo tenso cuando le hacen fotos. Charlamos con él, al que hemos visto en La Pecera de Eva, Rabia o Tierra de Lobos, sobre por qué no es mitómano de ningún actor o director, por qué no le preocupa la formación en la actuación o desde cuándo tiene alergia a la fama.

Eres parte de una nueva generación de jóvenes actores españoles que, muchas veces, son blanco de críticas por tener poca formación o no pronunciar correctamente los diálogos. ¿Qué opinas?

Es complicado. Yo nunca he hecho papeles de guaperas con los que es más fácil triunfar y que puedan empezar a decir estas cosas de ti. Pero hay que intentar ponerse en su piel. El ritmo de vida y de trabajo es complicado y como nos puede pasar a todos, hay palabras que se atascan.

¿No crees que se debe a una falta de formación?

Bueno, es que yo, por ejemplo, no la tengo. Empecé muy pequeñito, hice mucha moda, luego me apunté a la escuela de teatro de Zaragoza. El primer día hice un casting, me cogieron y estuve tres años haciendo una obra de teatro. Luego empecé a trabajar en Madrid, me apunté a un curso en la Academia de Cine, etc. Pero lo de la pronunciación tampoco creo que sea por cuestión de formarse. Es verdad que cada uno sabe sus puntos flojos y hay que mejorarlos. En mi caso soy una persona bastante tímida y los papeles de comedia, por ejemplo, me cuestan mucho.

Has hecho mucha televisión, ¿te encuentras más cómodo que en el cine o son las oportunidades que han surgido?

Es porque no me han llamado para hacer cine (ríe). También es que yo soy un poco peculiar, no soy el típico actor que se muere por trabajar. Si que es verdad que durante bastante tiempo me he movido poco porque aunque me gusta mucho lo que hago, me cuesta vivir en el mundo que conlleva. Pero me gustaría hacer cine y más televisión, claro. Al final todos trabajamos para vivir, tener comida, pagar una casa o llevar el coche al taller. Todo lo que salga es siempre bienvenido y ojalá que la próxima vez que nos veamos me puedas preguntar por mi última peli.

El actor protagonizó la campaña otoño-invierno 2015/2016 de García Madrid.

El actor protagonizó la campaña otoño-invierno 2015/2016 de García Madrid. Foto: García Madrid

¿Qué director te gustaría que la dirigiera?

No soy muy de idolatrar. Soy joven y si tengo la suerte de seguir trabajando en esto a los 50 o los 60 ya diré “me gustaría hacer algo con este director o con este otro”. De momento, te diría que con cualquiera que quiera trabajar conmigo.

¿Y un papel que querrías interpretar?

He trabajado mucho tiempo como profesor de equitación con niños con discapacidad haciendo equinoterapia y he vivido con muchos chavales con problemas tanto físicos como psíquicos. Por eso me gustaría hacer papeles así, porque he vivido con ellos y los conozco. Además interpreté a un tartamudo en La pecera de Eva y eso me ha llevado a aprender un montón del tema, distinguir los distintos tipos de tartamudez, convivir con ellos… aprendes mucho, después de conocer todo esto jamás se me ocurriría reírme de un tartamudo.

Si tuvieras que elegir la carrera de algún actor español que admires, ¿cuál te gustaría seguir? La de Banderas y Bardem en Hollywood, la de Coronado en España…

Una que me permita vivir de esto. Como toda persona normal quiero tener mi casa, mi familia, mi estabilidad. Si lo puedo lograr haciendo lo que me gusta, mejor, pero no me veo como nadie. Compararse es malo. No me gusta pensar “este ha hecho esto y yo no”. Hay que disfrutar y ser tú.

¿Qué hay de tus próximos proyectos? ¿En qué andas metido?

En septiembre estrenaremos La Sonata del Silencio, una serie para televisión española basada en una novela de Paloma Sánchez-Garnika. También probablemente empiece a hacer algo a la vuelta de las vacaciones pero, de momento, no está confirmado. Así que ahora a descansar y a disfrutar del verano.

Bosqued posando con las gafas de sol de Polaroid.

Bosqued posando con las gafas de sol de Polaroid. Foto: Nacho Urbón

Has confesado en alguna ocasión que no te gustaba nada acudir a fiestas ni a photocalls. ¿No crees que a veces es más importante en nuestro cine el dejarse ver que el talento? ¿Crees que si las evitas puede perjudicar a tu carrera?

Hay gente que piensa que tienes que ir a estas cosas para conocer gente y trabajar. Yo, sin embargo, no lo veo así. Me cogerán por mi trabajo, no por las fiestas a las que vaya. Además me da mucha vergüenza ir, soy una persona muy de los míos, tímido y me cuesta relacionarme con la gente. Cuando voy pienso: “Pero si no saben quién soy, no saben qué he hecho, ¿por qué estoy aquí? Los 50 fotógrafos que me están haciendo fotos no saben si yo he trabajado en Tierra de Lobos o en una peli de Almodóvar”. Te sientes raro. Y luego soy de los que piensa que no voy a trabajar por ir a un evento o una fiesta. A eso hay que sumarle que no me gusta la noche, ni el alcohol. Cuando voy intento ser educado y respetuoso pero al final estoy tenso.

¿No te gusta la fama?

No, no me gusta. Me gusta lo que hago pero no lo que conlleva.

¿Te persiguen últimamente muchos paparazzis?

Sí, bueno, como ya sabrás hay un tema ahí por el que me están persiguiendo –se refiere a su relación con Blanca Suárez pero prefiere no nombrarla–. Intento no enfadarme y respetarles porque están trabajando pero me fastidia que sean tan agresivos. Se lo decía hace poco a uno: “Yo si fuera tú me disfrazaba y me escondía para hacer las fotos, sería hasta divertido, ¿no?”. Pero son muchos y están muy cerca de ti, te hacen pasar vergüenza y no sabes qué hacer ni cómo moverte. Además les veo y entonces no van a conseguir nada. Pierden el día ellos y yo, porque al final me voy a mi casa y no hago nada que puedan fotografiar.

¿Cómo llevas que la prensa se haga eco de tu historial amoroso? Es algo que pasa mucho con las actrices y poco con los hombres.

Es algo que no había vivido y es complicado. Últimamente me preguntan siempre por Blanca –ahora sí la nombra– e intento esquivar las preguntas, ni confirmar ni desmentir. Si cuando tienes una relación casi te cuesta contarlo a tus amigos, imagínate cuando te pregunta gente que no conoces.

Se te ha relacionado sentimentalmente con muchas de las actrices jóvenes: Ana Rujas, Andrea Duro y, ahora, Blanca Suárez. ¿Te consideras el rompecorazones del cine español?

No. Solo he tenido dos novias serias en mi vida. Con Andrea estuve cinco años y lo hice público porque cuando eres más joven vives las cosas de otra manera. Ana es solo una buena amiga y con Blanca, como te decía, ni confirmo ni desmiento. Quiero que sea algo personal e íntimo. Igual si me hicieras veinte entrevistas más te lo contaría, pero ahora mismo no.

Fotograma de 'Tierra de Lobos', serie en la que interpreta a Sebastián.

Fotograma de ‘Tierra de Lobos’, serie en la que interpreta a Sebastián.

Eduardo Noriega dijo que una ruptura llegó a afectar a su trabajo. Tras tanto tiempo de relación con Andrea Duro, ¿también afectó a tu rendimiento?

A todo el mundo le afecta dejar una relación. Yo, por ejemplo, soy muy tradicional y claro que me afectó. Cuando lo dejas, a veces de produce una especie de maltrato: dices cosas por dolor y sientes rencor y rechazo. Pero visto ahora, que ha pasado tiempo, creo que hay que quedarse con las cosas buenas.

¿Qué les dices a los que pueden creer que tus relaciones son un trampolín para alcanzar la fama?

Me conocen poco. Gracias a Dios, o a quién sea, me gustan muchas cosas. He trabajado de profesor de equinoterapia y de equitación y el verano pasado me fui a currar al restaurante de un amigo. No tengo ambición por triunfar ni quiero llegar a Hollywood. Ese no es mi sueño en la vida. Quiero ser feliz y estar con los míos.

Has posado desnudo para la revista Don. ¿Cómo ves el debate de que los hombres cada vez se desnuden más en las series y en el cine? ¿Tú lo harías?

Me encanta Juego de Tronos (risas). Pero en España se hacen cosas muy gratuitas para vender, para captar la atención del público y eso me da rabia. Si la escena o el guion lo merecen, lo podría hacer pero soy bastante pudoroso aunque me desnudase para la revista.

Pero, ¿estás a favor de más desnudos masculinos?

Sí, siempre y cuando sea razonable y no desmedido. Los extremos son malos y lo que sea medido está bien. No descarto hacerlo.

No es la primera vez que trabajas como modelo o imagen de una marca. ¿Cómo es tu relación con la moda? ¿Te interesa?

Sí, me interesa, sobre todo, porque pienso que ser actor conlleva asistir a eventos e ir a la última. Me encanta mi profesión pero como te decía me cuesta lo que la rodea pero, dentro de eso, creo que a todos nos gusta sentirnos bien con nosotros mismos. Además soy bastante arriesgado vistiendo porque sino todos vamos iguales. Por ejemplo con los trajes siento que parecemos todos camareros, por eso prefiero arriesgar pero ir cómodo. En mi vida diaria me pongo mucho chándal pero siempre intento llevarlo con rollo.

¿Has elegido tú el estilismo que llevas hoy?

Sí, normalmente lo elijo yo. Me he puesto esta camiseta larga como se lleva, pitillos y zapatillas, que sí que es verdad que me gusta mucho llevar zapas chulas. Me gusta ir sencillo pero con mi rollo.

¿Qué opinas de la brecha salarial en el cine? Muchas actrices han alzado la voz para reivindicar el mismo sueldo que sus compañeros masculinos.

¿Sabes qué pasa? Que yo cobro muy poco y estoy en otra liga (risas). Pero creo que la igualdad en todos los sitios es buena. El machismo está fatal y el feminismo está igual de mal, creo que todo el mundo vale para todo y a la hora de cobrar me parece muy feo que haya una desigualdad entre mujeres y hombres.

Dices que el feminismo está mal, ¿no te consideras feminista?

Es una pregunta complicada. A mi me gusta cuidar. Yo en mi casa cocino, esté mi madre o no, intento poner la mesa o limpiar porque me gusta y porque desde joven me independicé y me acostumbré a hacerlo todo. Para la sociedad, igual eso es ser feminista.

Pero tú no te quieres identificar.

No, no me identifico como tal porque creo que lo correcto es la igualdad.

Bueno, el feminismo defiende la igualdad.

Sí, defiende la igualdad pero también hay niveles de feminismo extremo y yo quiero la igualdad total.

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