DJ Nano: “Consumir drogas es incompatible con estar veinte años en la primera línea”

El dj y promotor más influyente de nuestro país, estandarte de la escena dance durante dos décadas, atiende a S Moda para hablar del secreto de su longevo éxito, el declive de la cultura club o los mitos que acompañan al trabajo en la noche.

DJ Nano

El artista madrileño es una de las figuras clave de la música electrónica nacional. Foto: Cortesía de BMW

La primera vez que DJ Nano pinchó un disco en público quizá todavía respondía por su nombre de pila, José Luis. Era un vinilo de Daft Punk que acababa de comprar. Las 1500 personas que tuvieron el honor de ser testigos del nacimiento de una futura estrella respondieron con desconcierto ante la propuesta de aquel relaciones públicas que rompía con el estilo de lo escuchado durante la noche. Ni era profesional ni se lo planteaba, pero el joven lo disfrutó tanto que supo que jamás volvería a bajarse de la cabina. Hoy, veintitantos años después de aquello, DJ Nano (41 años) sigue haciendo bailar a miles de personas que, eso sí, reaccionan con un entusiasmo mucho más convincente. Este estandarte de la escena dance nacional, rostro y alma de festivales multitudinarios como Oro Viejo o A Summer Story, atiende a S Moda con motivo de su participación en el evento Passion Tech BMW Days, en el que contó cómo la tecnología ha influido en una de las carreras más longevas e influyentes de la industria musical. Y a tenor de las cerca de 80 actuaciones ya cerradas solo en la próxima temporada estival, parece que su sesión solo acaba de empezar.

¿Alguna vez te ha dado por calcular cuántos bolos llevas?

Imposible, aunque siempre pienso que me encantaría saberlo.

¿Es muy diferente salir de fiesta hoy que hace 20 años?

Soy el menos indicado para hablar de ello. Aunque lleve tanto tiempo en la noche, lo cierto es que no he salido mucho de fiesta porque me pilla trabajando. La ilusión es la misma, pero hoy existe una diversidad de opciones impresionantes, tanto musicales como en los propios locales.

Los últimos estudios sostienen que los jóvenes van cada vez menos de discotecas (hasta un 30% menos en una década). ¿Son malos tiempos para la lírica club?

Son muy buenos tiempos para la música electrónica, pero la cultura club está en declive. La echo de menos. Ahora lo que prima son los grandes eventos y está yendo a más.

Da la impresión de que ahora los jóvenes prefieren ser traperos.

Las tendencias van y vienen constantemente. Hace unos años decían que los que antes querían ser futbolistas preferían ser djs. Son modas. Lo que tengo claro es que los últimos años la figura del dj se ha consolidado como artista, que ha dejado de ser solo un pinchadiscos.

¿La industria musical española te ha tratado como te mereces?

En veintitantos años de carrera hay todo tipo de situaciones, pero si hago un resumen el balance es más que positivo. Me siento respetado por mis compañeros de profesión, tanto por los que son de mi sonido como por los que no, y eso es maravilloso.

El dj, durante su conferencia en el evento Passion Tech. Foto: Cortesía de BMW

¿Qué has hecho mejor que tus compañeros de generación para seguir siendo un referente?

Yo lo único que hago es trabajar y tener ilusión. Lo digo de verdad, no porque esto sea una entrevista, no te imaginas la ilusión que tengo cada día. Imagino que eso el público lo nota. También soy muy echao pa’lante.

Eres uno de los ponentes de Passion Tech BMW Days. ¿Sirve de algo la tecnología sin pasión?

De nada. Por mucha tecnología que haya, hace falta que una persona le ponga corazón y psicología al trabajo.

El debate feminista ha tomado la actualidad en todos los ámbitos. ¿La cultura club es machista?

En absoluto.

¿Crees que tiene las mismas oportunidades para triunfar como dj una mujer que un hombre?

Hay djs femeninas que están de headliners en los mejores festivales del mundo porque se lo han currado. En este sector el debate no tiene sentido, nunca he visto machismo en la cultura club.

A raíz de la trágica muerte de Avicii, muchos djs quisieron compartir públicamente sus problemas con la soledad o la depresión, algo que parece casi inherente a la profesión. ¿Te ha afectado alguna vez el trabajo en tu salud mental?

A mí me ha afectado el cansancio físico y mental por la cantidad de actuaciones que hago al año. Sobre todo en verano, cuando llevo diez días sin pasar por casa y con catorce actuaciones encima, ha habido momentos en los que la cabeza te pide parar. Pero lo veo normal. Me pasa a mí, y a un carpintero o a un periodista.

Siempre se ha asociado la noche y la cultura club al consumo de drogas. ¿Esa relación ha afectado a vuestra imagen?

En su día, por supuesto. Cuando yo empecé a trabajar en la música electrónica, la gente no tenía buen concepto ni del dj ni del joven que acudía a un club. Con los años esa historia negra ha ido desapareciendo. El consumo de estupefacientes es una cosa general en la sociedad… está en la música electrónica, en el rock y en las oficinas. Está en las personas, pero que salgas a bailar música electrónica no significa que te drogues. Quiero dejar eso claro.

¿Es compatible el consumo de drogas con estar en la primera línea durante veinte años?

En absoluto. Ni como disc jockey, ni como arquitecto. Yo me tengo que cuidar en exceso, porque mi trabajo es muy físico y muy mental. Hablo por mí, claro. Conmigo no podía haber sido compatible y esa es la suerte que he tenido.

¿Y si llega el momento de dejarlo?

Lo tengo más que asumido, hay que estar agradecido de la vida que has tenido. Estoy hasta sorprendido de llevar tantos años trabajando a tan buen ritmo.

DJ Nano

DJ Nano, durante el evento ‘Popland’ celebrado el pasado mes de marzo. Foto: Twitter @planetevents

Eres un referente para muchísimos jóvenes. No sé si te supone una responsabilidad extra en tu vida privada.

Que haya gente que me admire no cambia nada de mi vida ni de mi forma de pensar. Los reconocimientos son preciosos, pero mi responsabilidad es hacer el trabajo lo mejor posible y cuidar tanto de mi familia como de mí mismo.

Ahora que estamos en precampaña electoral: si te pidiera algún partido político que pincharas en alguno de sus mítines, ¿lo harías?

(Ríe) Ya me lo han pedido y no.

¿Se puede decir el partido?

No, no lo puedo decir. Fue hace tiempo… Una vez un partido me hizo una encerrona porque me contrataron para un evento y no me dijeron que era algo político. Huyo de todo eso. Te llaman para pinchar, para hacer un trabajo remunerado, pero la gente puede creer que casas con las ideas políticas de esa organización. Como personaje público es un tema delicado y prefiero no aceptarlo.

También eres promotor de eventos como Oro Viejo, A Summer Story o Popland. ¿Nano es más dj o empresario?

Cuando empecé ya estaba en la oficina gestionando eventos. Nunca lo he dejado. Siempre me ha gustado la publicidad y el marketing, y me he volcado en mi carrera. Creo que soy ambas cosas.

En el próximo A Summer Story estarás 12 horas solo en el escenario.

Sí, la última vez que lo hice fue hace muchos años. Tenía ganas de repetir porque es una fecha especial: el quinto aniversario de un festival que es nuestro niño bonito.

¿Te preparas de alguna manera especial? Debe ser como un maratón…

Totalmente. Tengo la suerte que físicamente no estoy mal para la edad que tengo (ríe). Dentro del desastre de vida que llevo por los viajes, los horarios y la mala alimentación, me cuido bastante.

Hoy en día muchas sesiones limitan al dj a una hora y media aproximadamente.

También lo hago para reivindicar eso. Buscan llevar a muchos artistas para vender muchas entradas, pero se acorta demasiado el trabajo del dj. Es una pena. En una hora no da tiempo a llevar a la gente por donde tú quieres.

Supongo que pinchar durante tantas horas debe ser cada vez más complicado según se va cumpliendo años. ¿Un dj tiene edad de jubilación?

Yo siempre digo que no me voy a jubilar nunca. Me encanta poner música y me va a acompañar hasta el fin de mis días. Con mayor o menor éxito, pincharé para miles de personas o para los amigos. Supongo que el día de mañana el cuerpo sí me pedirá reducir el trabajo.

16 años de Oro Viejo (fiesta tributo a la música de baile que este verano llegará también al festival Starlite de Marbella). ¿Imaginabas que iba a tener tal repercusión?

Para nada. Y lo que me gusta es que ha sido un crecimiento gradual, poco a poco. Ese ha sido el éxito. En ningún momento pensamos que se iba a hacer tan grande. Tampoco tengo claro a dónde va a llegar.

Estás en la cabina y tienes a 12.000 personas bailando al ritmo que les marcas. ¿Qué ves?

La actuación en sí es igual para miles de personas que para trescientas. Doy el 100% siempre. Una vez que pasa el evento, cuando llegas a casa, es el momento en el que te das cuenta de lo que has vivido y de la comunión que has establecido con el público. Al final de la sesión es cuando se disfruta de verdad.

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