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Blanca Suárez, la aristócrata clienta y amiga de Balenciaga

La actriz interpreta en la miniserie «Lo que escondían sus ojos» a Sonsoles de Icaza, la marquesa que con su estilo y personalidad conquistó al cuñado de Franco

Blanca Suárez

Sonsoles de Icaza. Quédense con el nombre de la protagonista de Lo que escondían sus ojos, la nueva niña bonita de Telecinco. Estilosísima aristócrata de la época franquista que a Blanca Suárez le sienta como un guante. La miniserie tiene factura: una historia con gancho, un reparto certero, una luz impecable. Nada hace sombra al vestuario de su protagonista (42 looks) ni al que fue uno de sus diseñadores originarios: Cristóbal Balenciaga. El guión, basado en la novela de Nieves Herrero, escenifica la historia de amor que vivieron la marquesa de Llanzol y su amante, Serrano Suñer (Rubén Cortada), el cuñadísimo de Franco y ministro de Asuntos Exteriores de la época.

Armario actualizado. Blanca ha aceptado posar para S Moda con varios de los vestidos realizados por el equipo de Natacha Fernández Gallardo, directora de vestuario. «El estilismo de esta serie es una barbaridad», dice la actriz, que rodó con varios originales de Balenciaga. «Con el primero estábamos todos realmente nerviosos. El vestido tenía dueña y había que conservarlo en perfectas condiciones», apunta. Pero la originalidad del armario de esta producción está en las versiones actualizadas por Natacha. «La miniserie recrea dos épocas muy marcadas, los 40 y los 50 (periodos que ya había trabajado en El Rey). Teníamos claro que queríamos darle un toque moderno, como Sofia Coppola a María Antonieta. Los cuerpos, hoy, son distintos. Así que aligeramos largos y quitamos mucha hombrera, entre otras cosas», comenta Fernández Gallardo.

Blanca Suárez luciendo tocado de CHERUBINA, joyas de SUÁREZ y guantes de GUANTE VARADÉ.
Blanca Suárez luciendo tocado de CHERUBINA, joyas de SUÁREZ y guantes de GUANTE VARADÉ.Félix Valiente

Trabajar con Blanca lo hizo todo fácil. «A mí me gusta explicarles a los actores nuestro proceso de trabajo, para que se sientan protagonistas del vestuario. Pero cuando aparece una persona como ella, que disfruta la moda, lo hace brillar todo. Y te inspira hasta tal punto, que se te olvida que es actriz. Solo existe el personaje», dice Fernández Gallardo. Blanca se involucró tanto, que incluso prestó un Miu Miu propio inspirado en los 40. «La serie no va de Balenciaga, es una historia de amor. Pero muestra perfectamente la relación que hubo entre el diseñador y la mujer a la que vistió; una relación que hoy se ha devaluado un poco. Givenchy y Audrey Hepburn. Elizabeth Hurley y Valentino. Naty Abascal y Oscar del Renta… Los diseñadores eran sus personas de confianza. Hoy el prêt-à-porter y El Corte Inglés han acabado con esto», aclara.

Una amistad clave. Javier Rey interpreta al diseñador vasco. Siempre con su traje cruzado. «La relación entre ambos era sincera, de amigos verdaderos. Se respetaban, miraban y confiaban mucho el uno en el otro», cuenta Blanca Suárez. Helena Medina, guionista de la serie, entendió que el personaje jugaba un papel importante: «Su amistad responde a la importancia que tiene la moda para Sonsoles de Icaza. Ella proyecta su personalidad a través de su ropa. Y Balenciaga es el artífice, quien lo hace posible», explica. «Los diseños hechos para ella [el modisto vestía a casi todas las señoras de la alta sociedad, pero con ella era más creador, tenía un mimo especial] hacen que Sonsoles destaque. Brilla en una sociedad de apariencias. Y el diseñador es el amigo en quien puede confiar su secreto, porque ambos están transgrediendo las normas de una sociedad puritana y rígida: Sonsoles enamorándose de un hombre que no es su marido; Balenciaga, siendo homosexual. Viven un amor prohibido y por eso él la entiende mejor que nadie».

Indagando sobre el modisto, a la guionista le gustó el personaje. «Saber que era de origen humilde; que su madre era una modista sencilla y que su carrera fue posible gracias a que una señora de la alta sociedad, clienta de su madre, se fijó en él y le dio una oportunidad. Esa relación del joven humilde con la clase alta es de supervivencia, pero también de agradecimiento», apunta. El genio creó después su propia historia. «Empezó a meter cortes y volúmenes donde nadie lo hacía», afirma Fernández Gallardo. «Por eso existe esa guerra entre él y Dior sobre quién creó el new look. Y no seré yo quien se decante por uno… [ríe]. A mí me gusta su modernidad. Lo arquitectónico que era. Inventaba unos volúmenes imposibles y maravillosos».

A Medina le hizo gracia enterarse de que Hitler lo había contactado («Indirectamente, claro») porque quería hacer de Berlín la capital de la moda. Y lo convirtió en carne de guión:

Sonsoles: ¿Hasta cuándo te quedas?

Balenciaga: Dos semanas. Aprovecharé para hacer obras en el chalet. Por si algún día esto cambia, y me puedo traer a Vladzio –se refiere a su socio, amigo y pareja creativa Vladzio D’Attainville–. Me apetece poquísimo volver a París. Los alemanes me presionan.

Sonsoles: ¿Cómo que te están presionando?

Balenciaga: Hitler se ha empeñado en que Berlín sea el centro de la alta costura. Me han hecho ya no sé cuántas ofertas.
(La sirvienta desaparece; Balenciaga va al grano)

Balenciaga: Ahora, cuéntame.

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