Todo el mundo quiere tocar a Cara

Su propósito era triunfar como maniquí pero nunca pensó que despertaría tantas pasiones como Miley Cyrus o Selena Gomez. Su próximo objetivo es ganar un Oscar, ¿lo conseguirá o morirá antes ahogada en su fenómeno fan?

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Las pasiones que levanta la modelo Cara Delevingne entre el público están más cerca de aquellas que provocan ídolos adolescentes, que la admiración que pueda despertar cualquier modelo. O it girl. Nadie se imagina a Alexa Chung provocando desmayos a su paso. Ni a Edie Campbell o Sam Rollinson, dos de las maniquíes del momento, siendo acosadas por el pueblo más allá de cuando las rodean los fotógrafos de streetstyle a la salida de los desfiles. Ni si quiera ángeles de Victoria's Secret como Miranda Kerr, con gran tirón en países muy dados al fenómeno fan como Japón o Corea del Sur, causan semejante efecto. 

Cara estuvo la  semana pasada en París desfilando para algunos de los nombres más importantes de su Semana de la Moda -entre ellos Chanel, Valentino o Stella McCartney- y en una de sus salidas a comer con su amiga Rita Ora, tuvo serios problemas para subirse al coche que las esperaba a ambas. A Ora no le hicieron mucho caso pero Delevingne fue acosada por paparazzis y espontáneos. Una estampa parecida se repitió el día que desfiló para Valentino, al intentar cruzar el parque de las Tullerías, cuando fue perseguida por una horda de adolescentes, la mayoría imitando su estilo, que intentaban retenerla, y a poder ser abrazarla durante unos segundos, al tiempo de hacerse fotos junto a ella. Instantáneas para las que no le importa posar haciendo alguna de sus ensayadas muecas; torciendo los ojos imitando ser bizca, enseñando el tatuaje de león que se ha hecho recientemente en el dedo índice o sacando la lengua al estilo Miley Cyrus. Tras París se ha desplazado a Brasil, donde ha estado filmando una producción de moda para la revista Vogue. La capital carioca la ha recibido como una auténtica estrella del cine o de la música y allí la hemos visto firmando autógrafos a diestro y siniestro sobre copias de sus mejores editoriales o campañas.

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Cara, «asaltada» por una fan a su salida de una fiesta en Brasil.

Cordon Press

Cara combina a la perfección todos los elementos que hacen falta hoy en día para ser una superestrella. Tiene un punto exhibicionista, al estilo "egobloguera", ese nuevo género de popularidad que triunfa en las redes sociales y que consiste en colgar permanentemente fotos de lo que llevas puesto, de lo que comes, de adonde viajas, de lo guapo que es tu novio o lo mono y dócil que es tu perrito (como Chiara Ferragni de The Blonde Salad o en menor grado, Leandra Medine de The Man Repeller, aunque la lista es cada día más larga). Su contrapunto es que se lo toma todo tan poco en serio que resulta más espontánea y divertida aunque a estas alturas cualquiera de sus gestos parezca ya forzado, que no medido. A las blogueras es difícil pillarlas en un renuncio pero a Cara no le importa tirar de selfie mientras se desmelena. Y cuanto más mejor. 

Por su condición de modelo Delevingne está en contacto permanente con diseñadores  y demás gentes de la industria. En su círculo se cuentan de Jeremy Scott a Stella McCartney pasando por Jourdan Dunn, Giorgia May Jagger o Kate Moss y Mario Testino o Karl Lagerfeld, ambos la adoran. Además, goza de la amistad de cantantes como la antes mencionada Rita Ora, Ellie Goulding, y Rihanna, sus fieles compañeras de juergas (en este campo se le ha llegado a atribuir un romance con Harry Styles). O "hijas de" como Kelly Osbourne o las Geldof. Así como it girls como la Chung o Suki Waterhouse. Sonados son también los cariñosos lazos que la unen con actrices como Clara Paget y Sienna Miller, cuya relación se ha sellado en más de una ocasión con un beso en los labios (su fama de besucona la precede).

El cine se cuenta, de hecho, entre sus próximos proyectos y este fin de semana se confirmaba su primera incursión en la gran pantalla, concretamente en la película "Campos de Londres", adaptación cinematográfica de la novela de Martin Amis. Suerte que también ha probado su hermana Poppy, la misma que intentó hacerse con el rol de Samantha Jones en la precuela televisiva de "Sexo en Nueva York" y fracasó. Cara ha luchado este mismo año por interpretar a la Anastasia Steele de "50 sombras de Grey", un personaje que al final le ha sido adjudicado a Dakota Johnson. En 2010 probó con la "Alicia en el País de las Maravillas" de Tim Burton enviándole una prueba en vídeo al director, quien llegó a invitarla a su casa de Londres aunque luego le dio el papel a Mia Wasikowska. "Me pasé de alocada" reconoció poco después en una entrevista en la revista W. No hace mucho confesaba asimismo a esta revista, al ser preguntada sobre sus metas profesionales, que tras conseguir protagonizar una portada de Vogue -ya lleva siete- lo siguiente sería ir a por el Oscar.

Cara Delevingne interesa desde todos los ángulos. Es un reclamo sobre la pasarelas, en revistas y campañas publicitarias, en internet, en los tabloides, y en breve, en la gran pantalla. Cara está tan de moda que en el Reino Unido achacan el bajón de ventas de pinzas para depilarse las cejas a la poblada mirada de la polifacética modelo.

Mucho a su favor, en la construcción de su personaje, ha jugado el dominio que tiene de las relaciones sociales por su estatus de niña bien británica, hija y nieta de socialités (su abuelo era el dueño de una de las revistas de sociedad más importantes de los sesenta y miembro del consejo de administración del Evening Standard y el Daily Express). Delevingne ha estudiado en los mejores colegios de Londres  y se mueve como pez en el agua cuando coincide en una fiesta con Carlos de Inglaterra y la duquesa de Cornualles. ¿Qué hubiera pasado si realmente hubiese salido, tal y como se rumoreó, con el Príncipe Harry? La otra disciplina social que Cara domina descaradamente son las redes. Su cuenta de Instagram cuenta con más de dos millones y medio de seguidores. Por encima de Rita Ora y estrellas internacionales como Katy Perry. Casi a la altura de Selena Gomez o Miley Cyrus. Y prácticamente empatada en números con Lady Gaga. La cuestión es si tanta sobreexposición y descaro acabarán con ella, y su sueño de ser premiada por la Academia, antes de los 25. De momento, y por si acaso, está aprendiendo a lidiar con los pequeños brotes de histeria colectiva que va generando.

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Cara Delevingne dándole esquinazo a sus seguidores la semana pasada en París.

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