Rooney Mara: «Antes vestía muy femenina, ahora soy más funcional»

Es la mujer que le robó el papel del año a Scarlett Johansson, el de Lisbeth Salander en Los hombres que no amaban a las mujeres.

Rooney Mara

Cuando se anunció que en la versión de Hollywood de Los hombres que no amaban a las mujeres el papel principal de Lisbeth Salander lo interpretaría Rooney Mara, la reacción de la industria fue: «¿Rooney qué?». Mara era tan poco conocida que una página web de cotilleo que dio la noticia confundió las fotos y publicó una de su hermana Kate, también actriz pero más famosa. Rooney todavía puede pasar desapercibida. En el café en el que quedamos para vernos, el camarero me mira con cara extraña cuando le pregunto si Rooney Mara se ha sentado ya. Esto no habría pasado nunca con Scarlett Johansson, que se presentó al papel antes de que Mara se lo llevase.

Cuando Mara llega destaca entre la gente, pero no porque sea la típica celebridad con la habilidad de captar la atención cuando finge desviarla. Es más bien porque no se parece a nadie de las calles del barrio de Los Feliz, su discreto vecindario de Los Ángeles. Va vestida como una malhumorada adolescente que trata de esconder un corazón herido. Lleva una oscura y larga camiseta de J. Crew, un ancho pantalón azul marino de Zara y unas destartaladas botas negras de AllSaints. Mara reconoce que su falta de popularidad fue una ventaja a la hora de interpretar a Salander. «Para hacer esta película el director necesitaba a alguien desconocido por el gran público, porque era la única manera de hacer creíble al personaje. No puedes mantener el misterio con alguien que la gente ya conoce».

Pero Mara no era totalmente desconocida. Se ganó elogios por su papel en La red social como Erica Albright, la novia de Mark Zuckerberg que lo deja al principio de la película, lo que propicia la invención de Facebook. (Fincher también dirigió esa película). Cuando Mara habla de su hermana, también actriz, no tiene más que elogios para ella. «Siempre me ha apoyado. Somos tan diferentes que jamás ha habido competitividad entre nosotras en el terreno profesional. Ella es mucho más agradable que yo. Yo soy la hermana rara». Es en este sentido de ser extraña y diferente donde la personalidad de Mara se solapa con la de Salander, que sin embargo pertenece a un mundo totalmente distinto al que donde creció la actriz. Mara proviene de una familia acomodada.

Tuvo que pasar por bastantes transformaciones para dar vida a una de las menos convencionales y más asociales heroínas que nunca haya aparecido en la gran pantalla. «Tenía partes de mi cabeza afeitadas, pero descarté la idea de llevar una peluca. Si vas a hacerlo, tienes que hacerlo», dice. Sin embargo, los cambios estéticos no fueron muy duros para ella. «La gente siempre me pregunta si lloré cuando me cortaron el pelo, pero no me molestó en absoluto. Fue más complicado salir del personaje que entrar en él. Todavía estoy en ello, me lo estoy tomando con tranquilidad». Rooney está segura de que haber interpretado este papel la ha alterado de muchas formas, algunas de las cuales no son palpables todavía, pero seguirán ahí por algún tiempo.

El personaje requería también cierto entrenamiento físico, «hice kickboxing, me entrené con la moto, practiqué skateboard. Si alguna vez tuviera que pegar a alguien, es ahora cuando sería capaz de hacerlo». Mara no se hizo ningún tatuaje real, pero sí se puso piercings en las orejas y en la ceja (en la película lleva otros falsos en la nariz y en los labios). «También tengo este aquí», dice haciendo un gesto sobre su pecho derecho, que ahora lleva un aro. «No es tan doloroso. No había posibilidad de que este fuese falso. Estoy mucho tiempo desnuda en la película. Pensé que si llevaba el piercing en el libro, debía llevarlo también en la pantalla».

Algo que sí ha cambiado es su guardarropa. «Solía llevar cosas muy femeninas, pero ahora visto ropa más funcional y algo masculina». Para ella ha sido una experiencia muy instructiva estar fuera de las expectativas de la belleza femenina. A pesar de que ha elegido una profesión que la coloca siempre en el punto de mira, Mara es una solitaria que prefiere pasar desapercibida. «Me gusta observar a la gente. Está bien dar una impresión que haga que los demás esperen menos de ti y, por tanto, se fijen menos en tu aspecto», dice Mara.

En su opinión, una de las cosas que hacen a Salander tan interesante es que es una persona dividida: «Es una anoréxica que parece que no puede defenderse, pero al mismo tiempo está capacitada para cuidar de sí misma. Los años le han aportado sabiduría, ha pasado por cosas que la mayoría de la gente jamás ha experimentado y, al mismo tiempo, en varios aspectos no ha pasado de los 12 años. Muchas personas, en algún momento de sus vidas, sintonizan con este sentimiento de marginación. Por eso el personaje gusta y la gente quiere que triunfe», concluye la actriz.

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