Las polémicas más sonadas de Ricky Gervais, el cómico irreverente

Para el británico, que presentó los Globos de Oro en cuatro ocasiones, el humor no tiene límites. Ahora estrena serie, pero es famoso por sus controvertidas bromas, que han sufrido desde Mel Gibson hasta Angelina Jolie.

Ricky Gervais

Foto: Getty Images

Durante cuatro ediciones de los Globos de Oro, Ricky Gervais (Reading, 1961) se subió a un escenario para reírse en la cara de los invitados, los mismos que le aplaudían los chistes. El cómico inglés, famoso por su humor corrosivo en series como The Office (donde era un jefe machista y patoso), Extras (como actor secundario bocazas) o Life’s too Short (con Warwick Davis, el protagonista de Willow, haciendo de sí mismo), estrena ahora en Netflix After Life, una serie de seis episodios que narran el cambio radical de un tipo agradable cuando pierde a su mujer. ¿Gervais se ha pasado al drama? Para nada. Solo una perla del humor punzante de su nueva comedia: Tony, su personaje, camina por la calle cabizbajo. Cuando un niño gordo le llama pedófilo, se vuelve y le contesta: “No soy un pedófilo, pero si lo fuera tú estarías a salvo, capullo barrigón”. Esta es una de esas tantas situaciones incómodas que han hecho de Ricky Gervais el azote de los ofendiditos y de los famosos de Hollywood. Repasamos sus polémicas más sonadas.

Mel Gibson, borracho y antisemita

Fue comedido en su debut presentando los Globos de Oro de 2010. Se le conocía básicamente por The Office, cuyo remake había popularizado Steve Carell en EE.UU. Su primera pulla fue hacía él (“¿De donde saca todas esas ideas?”). Después fue subiendo el tono. Se mofó del alcoholismo de Mel Gibson (su leitmotiv a partir de entonces); del caro divorcio de Paul McCartney y de Colin Farrell, “borracho y mal hablado” como buen irlandés. En la gala de 2011, siguió con Mel Gibson “obsesionado con los judíos”. En 2012, advirtió que entre las cosas que le habían prohibido estaba la de mentar al actor. Zanjó la broma en la gala de 2016, al comentar que Gibson habría olvidado todo, “… que es lo que tiene beber”. Y afirmó antes de darle paso: “Prefiero tomarme esta noche una copa con él que con Bill Cosby”.

Hollywood y las drogas

En los Globos de Oro de 2011, el cómico lo dio todo. Su opening es uno de los monólogos más mordaces y groseros que se recuerdan. “Va a ser una noche de borrachera o lo que llama Charlie Sheen: desayuno”, comenzó. “Pagará a una estrella del porno, se la presentará a su ex, se emborrachará, destrozará la habitación, y todo esto en lunes. ¿Qué hace en fin de año?”. Al presentar a Robert Downey Jr. aireó sus problemas con el alcohol: “Habéis visto lo mejor de este tipo en lugares como la clínica Betty Ford y en la cárcel del condado de Los Ángeles”. En la gala de 2016 fue ‘a saco’ al llamar a los presentes “gente repugnante, adicta a la drogas, desviados sexuales (…) Sois gente con talento, algunos simplemente os casasteis adecuadamente”.

Las adopciones de Angelina Jolie

En lo personal, Gervais no se mordió la lengua al hablar de las adopciones de la actriz en los Globos de 2010: “Puedes estar en el tercer mundo y ver la foto de Angelina Jolie y pensar: Mami”. Un año después, atacó a la actriz en lo profesional. “Ha sido el año del 3D, con películas como Toy Story, Tron:Legacy o Mi villano favorito. Todo parece haber sido tridimensional, excepto los personajes de The Tourist”. Insinuó que nadie había visto la película, que sus productores habían sobornado a la Academia y que estaba nominada para poder tener en la gala a sus protagonistas, Angelina Jolie y Johnny Depp, y que este último se resarció con un cameo en Life’s too Short (2011-2013).

El falso rejuvenecimiento de las actrices (y la brecha salarial)

Si en los Globos de 2010 ya arremetió contra la cirugía estética de algunas celebrities, un año después lamentó que el póster de Sexo en Nueva York 2 no estuviera nominado a ningún premio, pues podría haber ganado en el apartado de efectos especiales: “Ya sabemos vuestra edad. A una de ellas la vi en Bonanza“. En 2016 cambió el discurso, más inclusivo, y apoyó la iniciativa de Jennifer Lawrence por romper la brecha salarial, eso sí, burlándose de su alto salario y añadió: “A mí me han pagado exactamente lo mismo esta noche que a Tina Fey y Amy Poehler el año pasado”. Como fue un año de películas protagonizadas por repartos integrados por mujeres continuó: “Así los estudios no tienen que pagar salarios altos”.

Colectivo LGTB+ (y la Cienciología)

En los Globos de 2011, el zarpazo fue para Tom Cruise y John Travolta, a los que ridiculizó por formar parte de la Cienciología. “En la película Te quiero, Philip Morris, Jim Carrey y Ewan McGregor son una pareja gay. Dos actores hetero fingiendo ser gays, justo lo contrario de algunos actores de la Cienciología”. En un memorable stand-up de 2010 (Out of England 2), el cómico arremete contra los biempensantes que rechazaban el matrimonio homosexual en California (como Arnold Schwarzenegger, que lo vetó siendo gobernador), legalizado finalmente en 2013. En 2016, le tacharon de tránsfobo por decir que había cambiado, aunque “no tanto como Bruce Jenner, ahora Caitlyn” (…) Ha hecho mucho por los transexuales, pero menos por las mujeres conductoras”.

Diferencia de edad en la pareja

En la misma gala, al hablar de la nominación de la serie The Walking Dead se acordó de Hugh Hefner (artífice del imperio Playboy). “Con 84 años se va a casar con una de 24. Ella comentó que le había engañado sobre su edad, ¡que pensaba que tenía 94! Simplemente no le mires cuando le toques”. Mientras Ricky simulaba arcadas durante el sexo, Robert De Niro no ocultaba sus carcajadas (ambos habían coincidido en el filme Stardust en 2007). Cuando anunció a Bruce Willis le presentó como “el padre de Ashton Kutcher” (en ese momento, pareja de su ex, Demi Moore). En los Globos de 2016, cuando anunció a Matt Damon, comentó: “Es la única persona a la que Ben Affleck no ha puesto los cuernos”, recordando el affair del actor con la niñera que le costó su separación de Jennifer Garner.

Sobre estar gordo

Introdujo en los Globos de 2011 una inesperada alusión sobre el final de Lost: “El gordo se comió a todos”. El tema del sobrepeso lo analizó en un monólogo (Animals, 2004) en el que hablando de sí mismo (el propio Gervais es un yo-yo de la báscula) dijo: “Engordé porque era un gordo cabrón perezoso. Nadie me decía que estaba horrible, eso es un tabú. Pero cuando adelgacé todo el mundo me aplaudía (…). Si veo a una chica gorda no pienso en lo guapa que estaría delgada, porque nunca se da el caso”.

Los sobornos en los Globos de Oro

No fue la única vez que insinuó que los premios se regalaban al mejor postor. En 2012 dijo: “Los Globos son a los Oscar lo que Kim Kardashian a Kate Middleton. Un poco más gritones, más inútiles, más bebedores y más fácilmente comprables”. Y en la gala de 2016, al comentar que algunos invitados no habían ido porque le tenían miedo: “¿Y no llevarse un premio? En especial si su compañía ya ha pagado por él” (curiosamente, enfocaron a Harvey Weinstein riendo a carcajadas).

El fanatismo religioso (y los casos de pederastia)

A Gervais le obsesiona este tema (lo desarrolla en la película Increíble, pero falso, 2009): las personas que niegan el valor de la ciencia y defienden a toda costa la religión. Pero se lo toma con humor. Acabó la gala de 2011 diciendo: “Gracias a dios por hacerme ateo”. En la de 2016, aplaudió la nominación de Spotlight, contra el abuso de niños a manos de sacerdotes: “Según Polanski, la mejor comedia romántica de la historia”. En su serie Extras (2005-2007), memorable el cameo de Kate Winslet, vestida de monja, haciendo obscenidades.

El Holocausto

En los Globos de 2016 cuestionó que Marte –en la que el personaje de Matt Damon casi muere– estuviera nominada como mejor comedia. “Marte fue más graciosa que Pixels, también lo fue La lista de Schindler… Sólo es una película”. En su monólogo Sharks and Nazis (2003), se pregunta por qué ambos temas (tiburones y nazis) son los programas más vistos en Discovery Channel: “El tiburón puede oler la sangre humana a miles de kilómetros… habría encontrado a Ana Frank. Los tiburones molan; los nazis, basura. Se hace poco stand up del Holocausto”.

Los límites del humor

“Sólo me burlo de la gente por las elecciones que han hecho. Nunca me río de las cosas que la gente no ha podido elegir. Su raza, su sexualidad, una discapacidad… Eso no quiere decir que no pueda hacerse comedia con ello, pero es importante tener claro el objetivo real”, contó Ricky Gervais en una entrevista en 2011. “Muy a menudo cuando tratas un tema tabú el objetivo es la actitud y los prejuicios. Esto puede ser fácilmente malinterpretado. Tengo que ser capaz de justificar cada chiste que hago. Si puedo hacerlo y es divertido, entonces está bien. Sólo porque alguien se sienta ofendido no quiere decir que tenga razón”. En su ácido monólogo Humanity (2018) responde a los ataques que suele responder en Twitter, donde es muy activo. “Puedes reírte de cosas malas sin ser mala persona (…) Si tuviera que invitar a una cena a Hitler o a alguien con alergias, tengo claro quién arruinaría más la fiesta”.

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