¿Pueden los Globos de Oro hacerle sombra a los Oscar?

Aunque empezaron a celebrarse casi 25 años más tarde, los Globos de Oro, cuya 70 edición se celebra este domingo, les pisan los talones en estilo y prestigio a los premios cinematográficos por excelencia.

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Hubo en tiempo en el que los Globos de Oro fueron casi tan informales como empezaron siendo los Goya y seguramente hasta que sus estatuillas no tengan una versión en chocolate, si bien ya se nos informa sobre qué cenan sus invitados pudiendo inclusive recrear las recetas en casa, o su audiencia no se doble, y eso que en redes sociales como Twitter van a la par de seguidores, estos premios no pasarán a ser los nuevos Oscar. Y en ello están, en pleno proceso de quitarse el sambenito de "antesala de" aunque esta muletilla lo diga todo sobre su peso cuando entre los Golden Globes y los Academy Awards se interponen precisamente cuatro ceremonias más: los Critic's Choice Awards, confiados por la organización de críticos Broadcast Film Critics Association justamente anoche; los SAG Awards, galardones otorgados por el Sindicato de Actores que este 2013 se entregan el 27 de enero; los Directors Guild of America Awards, concedidos por el Sindicato de Directores de Estados Unidos, cuya ceremonia tendrá lugar el próximo 2 de febrero; y por último, los Spirit Awards, que van tradicionalmente el día antes de los Oscar, este año así, el sábado 23 de febrero.

Los Oscar y los Globos de Oro empezaron a entregarse en el mismo lugar, el Hotel Roosevelt de Los Angeles -aunque los Globos se celebran actualmente en el Beverly Hilton y los Oscar en el rebautizado teatro Dolby- con más de 20 años, una gran guerra, y varias crisis de diferencia. La Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood es la institución, fundada en el 43 por el corresponsal de Daily Mail en Los Angeles, que desde diciembre de 1947 viene premiando formalmente con sus Globos de Oro la excelencia del cine, y desde 1955, también de la televisión. Este último siendo justamente uno de los elementos que hoy más que nunca, por el peso que tienen entre el gran público series y miniseries, hace que se diferencien y ganen interés sobre su predecesor. 

Hasta que sus organizadores no cayeron en la cuenta del maestro de ceremonias, en 2010, cuando le encomendaron ese rol al showman británico Ricky Gervais –repitió en 2011 y 2012– aunque a punto estuvieron de arrepentirse por no conservar la aséptica fórmula anterior a base presentadores ocasionales y "paso a vídeo paso a vídeo", los Oscar les llevaban ya cincuenta ediciones de ventaja en números musicales y chascarrillos. Ahora, en menos de dos temporadas, y a pesar de lo mal que cayeron los primeros, segundos, y terceros chistes, los Globos de Oro han doblado su apuesta cómica. Tina Fey y Amy Poehler serán las encargadas de amenizar, mano a mano, tal y como hicieron en los pasados Emmy, la setenta edición de los Globos que se celebra este domingo.

Algo que los Oscar nunca han tenido y es una tradición desde los años sesenta en la ceremonia de los Golden Globes, es la figura de su Miss, normalmente la hija de una celebridad hollywoodiense sin el suficiente peso como para estar por méritos propios en la gala y que encaje con el perfil que buscan los sponsors, encargada de escoltar a los premiados hasta el escenario y dar en mano cada galardón cual azafata. 

En relación a la alfombra roja, hace tiempo que los Globos de Oro lograron sobreponerse a la estampa de Julia Roberts recogiendo su premio a mejor actriz secundaria por Magnolias de acero, en 1990, con un ministerial y desproporcionado traje gris. Y eso que Lara Flynn Boyle, la Björk de los mismos, ha hecho siempre todo lo posible por evitarlo.

Si algo de todo aquello queda en la etiqueta de los Golden Globes es que, a diferencia de los Oscar y demás premios del montón, su red carpet admite estampados -en esto es experta Maggie Gyllenhaal– y trajes cortos, sin perder necesariamente enteros en elegancia y solemnidad. También a pesar de la intentona de imponer los pantalones, capitaneada por Gwyneth Paltrow, y respaldada, sí, también, por Lara Flynn Boyle en el año 2000. Cameron Diaz no apostó por un vestido largo hasta 2007. Renée Zellweger y Reese Witherspoon son dos habituales del justopordebajodelarodilla, disciplina en la que han destacado especialmente a lo largo de su historia Natalie Portman (en 2006) y Sarah Jessica Parker (en 2008). Ambas por obra y gracia de Chanel. 

Si bien antes muchas actrices, o más bien muchas maisons, que son las que al final deciden qué diseños prestan y a quién, se reservaban sus diseños de Alta Costura para los premios de la academia, nadie le dice ya que no a los Globos de Oro, aunque su alfombra roja siga siendo técnicamente menos exclusiva. Y es que es está más concurrida, entre otras cosas, porque le siguen multitud de fiestas. La que patrocina la Warner, la que organiza la Fox, la NBC, la Weinstein Company, HBO…Saraos con menos pedigrí aunque mayor fuelle publicitario que aquellas que montan a título privado Madonna, Elton John o el mismísimo gobernador de California, acto seguido de los Oscar.

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