Pepa Bueno: «Aznar nunca ha querido que le entrevistara»

Considerada un referente del buen periodismo, ahora se enfrenta a un nuevo reto: sustituir a Risto Mejide en el programa Viajando con Chester.

Pepa Bueno

Llega tarde porque, asegura, la han «retenido» en la Ser. No para entre el programa Hoy por Hoy, que dirige, y las nuevas grabaciones de Viajando con Chester (la cuarta temporada se estrenará en Cuatro a mediados de mes). Pide perdón por la espera y reconoce que se enfrenta con tensión a la sesión de fotos: «Soy consciente de lo que representa. Ese instante te eterniza. Se da por hecho que por tener experiencia en televisión voy a saber posar, pero no».

No será insegura con su imagen pública, ¿verdad?

Cuando salí de la tele pensé que me había librado de la tiranía de la imagen, pero ahora, con el streaming, te ven también en la radio. Cuido mucho mi personaje y el estilismo tiene que ser una mezcla perfecta de la Pepa privada y la pública. Sin esta conjunción estoy incómoda.

¿Por qué se ha embarcado en Viajando con Chester?

Siempre he hecho muchas cosas a la vez porque me gusta probarme en distintos territorios. Soy muy competitiva conmigo misma y la novedad me resulta estimulante. No estoy dotada para la nostalgia. Los capítulos que se cierran lo hacen para siempre, y no hay nada más importante que lo que hago en este momento. La conversación del Chester es larga, tranquila, con personajes que no solo son políticos. Y esto me da una mirada más rica.

¿Quizá por la falta de humanidad del político?

Ellos quieren contar su argumentario y yo tengo que intentar sacarles la verdad. Entrevistar es interesarte por el otro con curiosidad. Este género periodístico tiene unas reglas estrictas y uno sabe a por qué información quiere ir. Pero la conversación es una sorpresa porque puede tener meandros por los que no pensabas que ibas a navegar. Y no hace falta buscar el titular.

¿Qué relación tiene con el poder?

No he cultivado la proximidad con él. Me interesa el acceso a su buena información. Me espanta el postureo de los que piensan tener poder por relacionarse con él, los que creen que están en el mismo charco. Hablamos de los mismos temas pero el político tiene unos intereses y yo otros.

¿Está preparada para las comparaciones con Risto y para mantener las audiencias del programa? (en su tercera temporada llegó a tener un 14,5% de share).

Trato de disfrutar de lo que hago y me protejo del ruido. Aunque sé que es inevitable. No soy adanista, no creo que haya inventado el periodismo ni los programas de entrevistas.

¿Le han dejado elegir algún personaje?

Ha sido una negociación con el director. Poseo una curiosidad infinita. Y creo que todo el mundo tiene algo que contar salvo alguien que aproveche la entrevista para hacer apología de algún delito.

¿Se le ha resistido alguien en su carrera?

Sí. Aznar nunca ha querido que le entrevistara.

¿No es el Chester un sofá frío?

Eso pensaba yo. Me parecía rígido pero propicia la conversación porque con la postura que te confiere no te puedes distraer, no permite otra cosa más que mirarse. Yo estoy cómoda en él, lo único es que, al ser cada vez distinto, complica el estilismo. (Risas).

Los tacones no le faltarán.

¡Claro! Soy la metrosesenta española y he usado mucho taconazo tanto en mi vida privada como en la pública. Es fantástico poderme añadir unos centímetros de fémur.

Si el periodismo es su estilo de vida, ¿se toma vacaciones?

Soy el producto de mis años de profesión, esto ha estructurado mi vida. Estoy siempre on y nunca apago el móvil.

¿Y no ha perdido capacidad de concentración?

Sí, pero tiene que ver con el ritmo de las redes sociales. Me cuesta mucho leer dos horas seguidas, como hacía antes, sin consultar twitter o facebook. Pero es el tiempo que nos ha tocado vivir y no hay que dramatizar.

¿No cree que es una heroicidad leerse un libro del tirón?

Sí. Pero es que yo dedico mucho tiempo a limpiar mi timeline, a saber dónde estoy en las redes para tener solo gente que me aporte algo. Lo importante es contar con buenos prescriptores. Hay días que por la mañana, solo mirando mi twitter, ya he leído muy buena prensa internacional.

En alguna ocasión ha afirmado que el teatro le salvó la vida.

¡Qué drástico! (Risas). Yo era una adolescente muy pedante, todo el día en casa leyendo. Empecé a hacer teatro y me puse en contacto con otras lecturas. Y me sacó de mí. Porque soy una insegura que lo disimula yendo por la vida arrasando.

¿Qué lee ahora?

Hace cuatro años, en una mudanza, volvió a mí Palabra sobre palabra de Ángel González. Y regresé a los poetas de mi juventud. Busqué nuevos y encontré a Luis García Montero, donde todo lo que te puede pasar está en sus libros. Y comprobé que la poesía ayuda a titular porque interioriza la capacidad que tiene una palabra de sugerir muchas cosas.

¿Y cómo sería tener un poeta en el poder? (Luis García Montero es el candidato de Izquierda Unida a la presidencia de la Comunidad de Madrid).

Pues fantástico. No garantiza que sea un buen gestor, pero ¡qué maravilla escucharle hablar!

¿Cuáles han sido sus referentes femeninos en periodismo?

A los 15 quería ser Oriana Fallaci. Después, en Radio Nacional, comprobé que todo estaba en mano de los hombres. Me parecía injusto que nosotras llenáramos las redacciones y ninguna llegara a puestos de responsabilidad ni a los programas bombón, de opinión y análisis político. Pero un día apareció Mercè Remolí. ¡Una gran mujer a los mandos! Y Mercedes Arancibia, que dirigió Liberación. Me fijé en ellas.

Ahora hay muchas más. Ese cambio lo dio su generación.

Porque nos ha tocado. A la generación de mi madre le tocó una tarea, a las sufragistas, otra. Ojalá algunas de las batallas que hemos ganado no tengan que volver a pelearlas nuestras hijas. No hay nada que provoque más fatiga histórica que saber que tengo que volver a manifestarme en la calle por el aborto. Y mi hija saldrá a pelear por otras cosas, porque la batalla de la igualdad es de largo recorrido.

¿Es entonces usted una feminista confesa?

Me asombra encontrar razones para no serlo.

¿Cuál es el mejor consejo que le ha dado su experiencia?

Si tienes la mala fortuna de conocer la muerte desde muy joven eso te ayuda a relativizar. Concentro la energía en lo positivo porque los palos de la vida ya vienen solos. Por otro lado, también siento que no termino de aprender. Si no pensara «qué hago yo en esto» en el segundo antes de que se encienda el micrófono de la Ser cada mañana o ahora, en el Chester, sería malo. Estas mariposas en el estómago solo te las provoca el amor en su primera fase. ¡Cómo no voy a estar on siempre! (Risas).

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