Pamela Anderson: «Estoy a favor de legalizar las drogas»

De sex symbol en los 90 a filántropa e icono moderno. Mientras prepara película con Werner Herzog, la moda redescubre a la exconejita de Playboy.

Pamela Anderson

Foto: Corbis

Su amigo, el pintor Ed Ruscha, dice de ella que tiene «la mente de una verdadera artista». A quienes aún la asocian al mítico bañador rojo de la serie Los vigilantes de la playa o al vídeo íntimo de su luna de miel con su exmarido, Tommy Lee, quizá les sorprenda saber que Pamela Anderson se codea con grandes fotógrafos (David LaChapelle, Mario Testino), artistas (Jeff Koons) o directores de culto como Werner Herzog (Aguirre, la cólera de Dios). También que, a la vez que se ejercita en el trapecio para un show en Las Vegas, estudia francés, piano y diseña muebles. Pero su gran pasión es su plataforma benéfica, Pamela Anderson Foundation.

Vive volcada en causas altruistas. ¿No le frustra que la prensa encuentre a veces más interesante que se le vea un pecho por accidente?

He hecho muchísimas fotos provocativas, desnudos, es parte de mí. Hasta mi marido lo dice. Mis pechos tienen vida propia, les gusta el aire fresco.

¿Le sorprende que el cuerpo femenino aún hoy en día cause tanto revuelo?

Sin duda, creo que hay mayores escándalos de los que hablar. Todos nos desmelenamos de vez en cuando. Y además es muy saludable.

¿Con qué causa está más involucrada?

He luchado a favor de los derechos de los animales durante 20 años. Estoy a favor de legalizar las drogas, creo que podría ser una forma de combatir la corrupción y reducir el crimen. No fumo cannabis, pero cada cual es libre. Mi fundación trabaja por la protección de la selva con otras como Inga o Cool Earth, y por la conservación del ecosistema marino con la sociedad Sea Shepherd. También corrí en el maratón de Nueva York para recaudar fondos para Haití.

¿Prestar su voz a quienes no la tienen es lo mejor que le ha dado la fama?

Ha dado fuerza y visibilidad a mis iniciativas. Playboy y Los vigilantes de la playa me dieron eso. Crecí delante de una cámara y siempre me planteé cómo utilizarlo para ser útil a los demás. La fama, con mayúsculas, es una enfermedad. La única forma de combatirla es no convertirte en una marca. Soy un ser humano, lleno de errores e imperfecciones.

¿Y lo peor?

El periodismo sensacionalista. Las redes sociales, que son aterradoras. No me propuse ser famosa, lo que quiero es ser productiva, libre y tomar buenas decisiones como mujer, madre y amante.

Debido a su físico, ha tenido que enfrentarse a prejuicios toda su vida.

No pienso mucho en mi cuerpo. Pero he disfrutado lo que tengo. De niña era tímida y lo odiaba. No estaba segura de lo que se esperaba de mí, así que me rebelé, lo convertí en un arma. Quizá tenga algo que ver con cómo me crié. Es una lucha querer ser una misma cuando te están diciendo cómo.

Pamela Anderson

Cordon Press

Muchos aún la asocian a Los vigilantes de la playa. De su personaje gustaba su ingenuidad, su bondad. ¿Echa de menos algo de entonces?

Se inspiraron en mí para crearlo, en mi amor por los animales y mi espiritualidad. Aún soy así.

¿Lo retomaría para la adaptación al cine?

No quiero estropearlo. La industria es dura y caprichosa, no tiene sentido volver atrás.

¿Nos avanza cómo será el nuevo proyecto de Werner Herzog, Vernon God Little?

Werner es el director de cine vivo más respetado y me siento muy halagada de que quiera trabajar conmigo. La película se basará en el libro del mismo título y yo seré la madre: una mujer distante, rota por dentro, cuyo hijo es acusado de asesinato. Además estoy rodando dos cortos: uno con Luke Gilford (quien ha colaborado con David Lynch) y otro con Hala Matar.

Es íntima de Vivienne Westwood y Philip Treacy. ¿Qué le interesa de la moda?

Paso mucho tiempo con ellos en Los Ángeles y Londres. Y adoro a Valentino y Tom Ford. Tom me envolvió una vez en un corsé vintage de Thierry Mugler y me dijo que no me lo quitara nunca.

En No Tofu Magazine y CR Fashion Book la hemos visto con un look muy diferente. ¿A qué se debe el cambio?

Me corté el pelo antes del maratón. Adoro a Jean Seberg y sentí que era momento de cambiar. La vida es tan interesante como haces que sea. Estoy creciendo, como cualquier mujer. Lo de No Tofu era solo un personaje.

¿Se arrepiente de algo?

He aprendido sobre la marcha. No me guío por el dinero y muchos no han entendido mis decisiones.

Su perfil de Twitter reza: «Ya no tengo tiempo para nada ni nadie que no aporte emoción, tiempo y amor, honesta, libremente y de corazón».

Todos podríamos hacer mucho más. A veces quiero venderlo todo y dedicarme a lo importante. Y a crear arte: esculpir, pintar. También escribo mucho. Mi carrera está empezando.

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