La Zowi: «No me imagino que un tío con corbata de un sello grande sepa cual es la música hago»

Hablamos con la cantante sobre su nuevo trabajo, las polémicas feministas que rodean el trap y la sobreexposición en redes sociales.

La Zowi: «No me imagino que un tío con corbata de un sello grande sepa cual es la música hago»

La Zowi presenta su nueva 'mixtape', 'Élite'.

«Te dejo sin nada, soy una fulana», empieza el primer tema de Élite, la nueva mixtape de La Zowi, en la que reconstruye la trayectoria ascendente de su carrera musical hasta tocar el techo de la industria, ese «Puta, tengo de to’ (De to’) Prada, Louis Vuitton» que canta en Boss. Ella afirma que este paralelismo no fue algo deliberado sino más bien inconsciente, algo de lo que solo se dio cuenta una vez había grabado las piezas y se puso a montar el puzle. Pero lo cierto es que el arco argumental de Élite nos ayuda a entender cómo esa Zowi que en 2017 ni siquiera se definía como cantante –y que los medios trataban con condescendencia y exotismo– se reconozca hoy –y sea reconocida por los demás– como un icono que desborda los estrechos límites de lo que se ha dado a conocer como la escena trap.

Este año en una entrevista con El Bloque te preguntaron si pensabas que eras un icono y dijiste que sí. ¿Qué significa ser un icono?
Lo veo como algo que no muere, tiene que ver con algo legendario, no sé si es así de verdad pero es como yo lo veo, que va más allá del tiempo. También como un ejemplo a seguir, un referente, incluso como un personaje algo revolucionario, por eso lo de que no tiene época: no es una cuestión de moda o del momento. Alguien que pasa por la vida dejando rastro para muchas personas, aunque obviamente todos dejamos rastro.

Al situarte en esta posición entonces, quieras o no, tú también eres un modelo en el que se fijan muchas jóvenes ¿Tienes la sensación de que ha crecido tu responsabilidad con el mensaje que mandas en tu música?
Supongo que sí, cuanta más audiencia tienes, cuanta más gente te sigue, cuanto más te conocen, tu responsabilidad va aumentando, pero yo no puedo hacer música pensando en eso porque no me sale. Tampoco quiero joderle la vida a nadie, pero si pensara que cada frase que digo se puede tomar en serio o puede influir de mala manera en ciertas personas, no haría música. Creo que me puedo permitir ser más libre en ese sentido, porque yo no obligo a nadie a que escuche mi música, así que no es algo que me pese. Hago la misma música que cuando no me conocía nadie.

¿Y cómo se ha formado este icono? Es decir, ¿en qué ambiente creces musicalmente, qué te inspira, y cómo es tu llegada a la música?
Casi todos mis amigos cercanos se dedican a esto, mi familia también, y la primera vez que yo me subí a un escenario tenía tres años. Lo veía como algo que formaba parte de mi vida, de mi entorno, de donde yo me había criado. Pero más tarde no sentía la necesidad de subirme a un escenario o de dedicarme a esto. Empecé un poco de risas, haciendo temas porque mis colegas tenían un estudio en casa, siendo muy poco consciente de la repercusión que podía tener y, poco a poco, al ver que era algo que de verdad me llenaba, empecé a tomármelo en serio.

«Durante un tiempo yo pensaba que iba a ser la anti-artista», La Zowi acaba de lanzar ‘Élite’, su última mixtape.

Más adelante, en 2017, decías que no te considerabas cantante, sino que querías representar cosas. ¿Reafirmarías esto hoy?
Es verdad que durante un tiempo yo pensaba que iba a ser la anti-artista, porque de pequeña había visto muchas cosas, y este mundo tiene sus pros y sus contras. Estaba muy convencida de que yo no iba a ser eso, sino que iba a ser todo lo contrario. Tenía esa paranoia: yo no soy cantante, yo no soy cantante. Ahora claro que lo soy, no lo puedo negar, pero mi música es para pensar, muy filosófica en realidad, cada tema que hago tiene un concepto bastante fuerte y se podrían comparar con capítulos de un libro o cuentos. En general, mi personaje, o lo que quiero transmitir, va más allá de la música, por ejemplo respecto al sexo y muchos otros temas de la vida.

También imagino que lo que eres como artista está muy relacionado con La Vendición, ¿cómo trabajáis aquí y cómo influye en tu música?
Yo veo La Vendición como una ganga, aunque realmente no somos amigos todos, incluso hay gente que no conozco, pero lo sigo viendo como un grupo de gente que tiene cosas en común: nos gusta un tipo de música en concreto, coincidimos en los ideales respecto a cómo queremos hacer música y tenemos una mentalidad común, que es hacer música para que disfrute la gente, disfrutar nosotros y obviamente ganar dinero, pero eso va en un segundo plano. Al final no es gente a la que le gustaría estar en Sony, pero como no puede está aquí; no, es gente que prefiere estar en un sello así, cuyo principal objetivo no es vender, sacar comisiones y transformar tu arte a cualquier precio. Para mí es un gran apoyo a todos los niveles: mis mejores colegas forman parte de la base y me gusta tener en cuenta su opinión para tomar las decisiones más importantes. Esto también nos diferencia del resto: Sony tendrá formas distintas de vender a cada artista, pero nosotros estamos unidos; raro es que uno tome una decisión que vaya en contra de los valores y el mood de La Vendición, hay cosas que todos sabemos perfectamente y que respetamos voluntariamente.

Entiendo entonces que no está en tus planes dar el salto a un sello mainstream, aunque te ofrecieran ampliar público y circuitos de distribución, por ejemplo.
Creo que no. Primero porque no necesito ampliar circuitos de distribución teniendo Internet. Está claro que todo se puede complicar y que no puedes llegar a todos lados porque todo está controlado por los grandes sellos. Pero entonces ampliarlo sería algo forzoso, incluso ponerte para que salgas en las listas de reproducción de Spotify eso ya es algo forzoso, porque es alguien que va a escuchar tu tema sin buscarlo. No voy a decir que eso no está bien, cada una que haga lo que quiera, pero yo no voy a forzar a nadie a escuchar mi música, tampoco tengo la necesidad, no lo veo orgánico, no lo veo sano, no tengo interés en eso.

¿Qué crees que tendrías que sacrificar?
Tengo bastante claro quién es La Zowi como artista. Existo por ser underground, por ser real, por hacer lo que le sale del chichi y sé que firmar con un gran sello significa que eso tendría que cambiar. Al final el tema que a mí más me guste, que será el más sucio, el más trap y el que menos va a entender el público general, es el que yo voy a querer poner de cabeza, mientras que ellos van a querer el más light. En fin, que no nos vamos a entender. No me imagino que un tío con corbata de un sello de estos  sepa cuál es la música que yo hago, ni a quién quiero llegar, ni dónde está el dinero en esta industria. Creo que lo sé yo mejor que ellos y los veo como algo que no me hace falta.

Empezar de cero fue una colaboración muy esperada con Fernando (Yung Beef), donde se percibe, al menos para el público, que hay mucho contenido sobre vuestra relación sexual y afectiva, sobre vuestra visión del amor. ¿Por qué ahora y no antes?
Cuando empecé a cantar hace tres o cuatro años me quise diferenciar mucho de los PXXR GVNG porque eran mis colegas de toda la vida y sabía lo nuevo que era esto para España y lo atrasada que está la peña por aquí. Me podían quitar rápidamente el valor poniéndome como la versión femenina de PXXR GVNG y ya está. Yo quería hacer mi movida aunque fuera algo parecido, porque la inspiración es la misma, pero tenía que asegurarme de que se me iba a tratar por separado. Por otro lado, a mí nunca me ha gustado hacer pública mi relación con Fernando, empezando por ahí. Simplemente se hizo en ese momento porque surgió, íbamos grabando cosas como nos apetecía, pasábamos tiempo juntos en el estudio y una noche borrachos hicimos el tema pero sin ninguna intención. Una vez que lo hicimos dijimos: esto sí que vale la pena sacarlo.

En tu nueva mixtape ocurre algo parecido: las letras parecen referencias a tu vida personal. Los nueve temas funcionan como una escalera social, cada vez vemos a una mujer con más fama y dinero, que acaba siendo una Boss, nombre de último tema. ¿Es esto lo que cuenta Élite?
Lo que cuenta Élite es exactamente esto, sí. La gracia es que no ha sido nada intencionado. En el último momento, cuando ordené los temas de la mixtape de repente dije: ‘Coño, si es que esto es mi vida’. Vi que el primero era Fulana y el último era Boss y ya me fije en los otros títulos. Es la escalera de mis últimos años, y supongo que era algo que estaba en mi subconsciente: la música que hago es lo que siento o las cosas que he vivido. Cada canción es una manera de sentirme y de ver las cosas en ese momento. Estoy muy contenta porque pienso que es un trabajo bastante completo y que me representa mucho, porque también me permite hablar de otras cosas y no tanto, o no solo, de la calle.

«De personalidad y de carácter sí que suelo tener las cosas muy claras, voy a por ellas».

Es también una mixtape con varias colaboraciones de productores, y en algunos temas parece asomar una vertiente más electrónica. ¿Cómo describirías musicalmente Élite?, ¿qué cambios hay respecto a tu anterior trabajo?
Yo creo que siempre me he caracterizado por usar beats más alternativos, sin darme cuenta. Creo que este es un punto bastante fuerte que tengo respecto a otros artistas que están en mi mismo rollo en España. No me he encasillado nada, ahora mismo puedo hacer un tema de dancehall, de reggaeton o de cualquier vertiente dentro del underground y nadie va a pensar esta tía qué está haciendo. Hay artistas que, como quieren ser los mejores en algo, se encierran y, luego, el día que quieren hacer otra cosa no pueden o no les sale o están demasiado encerrados. Yo creo que siempre lo he dejado abierto, así que no es tan raro que haya esta diversidad en la mixtape. Por ejemplo, estoy muy contenta porque me reencontré con Zora Jones, con la que había hecho el primer tema de Obra de arte, también de manera muy orgánica porque es muy complicado encontrarse con ella y grabamos dos temas en el estudio.

Respecto a tu forma de hacer música a veces hablas de que todo surge de forma bastante espontánea, como aquí, pero también has mencionado otras veces que cuando estás trabajando tienes un objetivo muy claro y después vas haciendo todo lo que se necesita para llegar ahí.
De personalidad y de carácter sí que suelo tener las cosas muy claras, voy a por ellas. Pero la verdad es que en la música no, muy pocas veces he dicho este es mi objetivo y voy a por él, todo ha sido muy improvisado y la manera de grabar este LP ha sido muy parecida a grabar Ama de Casa: ir al estudio cuando puedo pero sin estar allí todos los días porque me es imposible. No hay más previsualización que esto, intentar coincidir con un productor que me gusta en el estudio para hacer un tema juntos y estar con mis colegas poniendo beats, aunque también las mixtape te permiten trabajar de una manera más seria y vivir con menos presión, una vez que la sacas te quedas bastante tranquila.

Para mucha gente de nuestra generación las redes sociales son una fuente de ansiedad por la sobre exposición de nuestras vidas privadas o porque requieren estar constantemente conectados con nuestro trabajo. Para ti redes como Twitter o Instagram son indispensables, ¿compartes esta sensación?
Sí, estamos todos muy esclavizados por las redes y por muchísimas otras cosas de nuestro tiempo. Todo evoluciona y cambia tan rápido que no tenemos tiempo ni de asumirlo, no pensamos en las cosas malas que pueden traer. Yo sobre todo soy muy consciente de esto con el uso del móvil: estar siempre enganchada a los demás de tantas formas distintas, sea por chat, por vídeo, por imagen, es una locura. Si no lo sufro tanto es porque mi vida privada de verdad no la expongo en mis redes sociales; claro que cada story que subo soy yo, es mi esencia, porque tiene que ser algo muy inmediato, pero no es una ventana abierta hacia mi casa. Incluso intento cuando estoy triste subir una story en la que se me vea contenta, o al revés, pongo un tweet que intento que no coincida con el mood en el que estoy en ese momento. Juego con eso porque lo que sí que me da ansiedad es pensar ‘joder, la gente sabe todo de mí’.

Otro de los temas que están muy presentes en La Zowi es la provocación a través de la explotación de tu capital sexual. Esto se ve claramente es tus vídeos, pero sobre todo en tus conciertos. ¿No crees que aún hay muchos tíos que no están preparados para ver a una mujer en esta actitud y con poca ropa sobre un escenario sin pensar que ya pueden acceder a ese cuerpo?
Está claro que mis conciertos son muy explícitos, yo a día de hoy, a casi un año de haber empezado la gira de este show, veo un vídeo mío desde primera fila y me quedo loca, no había visto un show así hasta ahora en mi vida. Así que soy consciente de lo que esto despierta, me ha pasado de irme a Suiza y salir al día siguiente en los periódicos porque no sabían que iba a ser así, un show de adultos. Es verdad que algún día me he podido enfadar porque son momentos tensos y aunque hay mucha improvisación y mucha locura, también hay cosas que quiero controlar. Todo depende mucho de la energía: si hay un retrasado mental en primera fila que me está mandando una energía de mierda, de que no está entendiendo nada lo que estoy haciendo, eso me afecta mucho, me pone tensa. El show es muy punk y pueden pasar muchas cosas, de hecho yo siempre digo que la primera fila no es para fans, es para valientes y para gente que lo entienda, porque nosotras interacturamos con el público pero las que mandamos somos nosotras. Hay gente de repente que se cree que es un intercambio, y no: el show soy yo; yo marco las pautas e, igual que les digo que se suelten, también les paro los pies.

¿Y te han hecho sentir incómoda?
Es verdad que hay un grupo de tíos que están el primera fila en algunos conciertos, lo más cerca de ti posible, con los brazos cruzados y cara de asco dándole codazos a su colega. Yo no puedo evitar verlos y algo les suelo decir, o me meto con ellos, o al final cuando toca el momento de escoger una víctima –nosotras llamamos así a coger a un tío del público, tirarle agua y plátano por la cara y pisarle– es a ese al que cogemos. ¿Has venido aquí a mirarnos? Pues vas a participar. Respecto a lo de ir en pelotas y hacer lo que nos salga del chichi, sí que pienso que casi siempre funciona bien. En las fiestas de Infierno lo que pasa es que ellos nos tienen miedo, no miedo por respeto, sino porque somos lo mismo tía y tío. Estamos todos igual de locos, es un intercambio totalmente equilibrado, los dos hacemos de puta. Aunque como este ambiente se ha puesto de moda, también he estado en fiestas donde he pensado que lo que ocurría era una guarrada, no por lo sexual, sino porque estás en un sitio donde supuestamente las niñas son libres y podemos hacer lo que queremos y en realidad lo único que hay son tíos riéndose de nosotras. Lo que quiero decir es que hay que saber crear ese ambiente porque no toda España está preparada para esto.

A pesar de que se ha cuestiona mucho tu discurso feminista en este sentido, con debates en contra o a favor de lo que supone el empoderamiento sexual, desde esta perspectiva feminista habría que hablar también de cómo las mujeres forman parte de tu trabajo.
Yo al principio no tenía bailarinas porque tampoco quería ese rollo, pero me di cuenta que tenía que cambiar al team, y busqué a dos chavalas que estuvieran locas como yo, que su papel fuera volverse locas más que bailar. Tenía ya dos chicas visualizadas en la fiesta Infierno. Desde el primer día con ellas ha sido increíble. Ahora no podría imaginarme mi trabajo sin ellas, y me gusta mucho que hayamos creado un equipo, incluyendo a Marc, mi dj. Ahora me veo más como una banda de rock que como una rapera con sus bailarinas. Me dices que mañana tengo que irme a un bolo sola y cambiaría todo, también me dan muchísima fuerza en momentos que tengo debilidad o que me pueden las cosas que dicen los demás. Y por supuesto, las mujeres en general en mi vida son muy importantes, he tenido otros momentos en los que he estado rodeada de hombres, por ejemplo en mi adolescencia, porque estaba tirada en la calle. Cuando he vivido situaciones más difíciles estaba más con tíos porque normalmente son los que están más en esas situaciones, entonces tengo muchos amigos hombres importantes para mi. Pero ahora creo que le doy mil vueltas a todos los hombres que me rodean, al menos últimamente me siento así, y al mismo tiempo más necesitada de estar con mujeres.

Te leo una frase que dijo Yung Beef en su entrevista con Ernesto Castro refiriéndose a las interpretaciones textuales de las letras: «Todo el mundo que dice que o que se asusta por una canción, que dicen que una canción en machista, racista y tal, me parecen un poco ignorantes». Esto está muy relacionado también con la polémica que tuvo C. Tangana en Bilbao este verano: el ayuntamiento suspendió su concierto por sus letras machistas. ¿Cómo te sitúas en esta polémica? ¿Notas que hay más presión sobre vuestra escena, y más sobre las mujeres, que sobre otros géneros?
La crítica siempre ha estado ahí, pero al menos en España estamos en un momento de libertad donde cada uno hace lo que le da la gana. Hay muchas corrientes, muchas formas de pensar, muchos géneros musicales, muchos grupos sociales y sí, todo se mira con lupa. Hace años, cuando las mujeres estaban consiguiendo cosas superimportantes, que no digo que ya no quede nada por conseguir como mujer, pero me refiero a cuando no podías ni votar ni sacar dinero del banco, esa revolución fue para decir: las mujeres pensamos. En ese momento poner por delante nuestro cuerpo quizá no era la mejor manera de conseguir lo que se quería, de transmitir un mensaje de libertad. Era una revolución a nivel intelectual para decir que no éramos solo un par de tetas. Como ya hemos conseguido todas esas cosas, ahora lo que hay que reivindicar es la libertad total de la mujer. Se da por hecho que lo otro ya lo han entendido y por eso ahora hago lo que me sale del chichi, porque él tiene que ser capaz de mirar un escote y no empalmarse. Creo que estamos en otro momento de revolución feminista. Sí que es verdad que nuestra escena se mira con lupa porque está muy de moda, sobre todo entre los más jóvenes, pero es que hay machismo en todo, en toda la sociedad, en todas las casas, y sinceramente considero que la música que hago no es machista, es todo lo contrario, es una mujer hablando como un hombre.

¿Crees que en parte habéis querido ser también objeto de estas polémicas? Por un lado parece haber una sobredimensión de lo político en vuestra música, por ejemplo con el libro de El Trap de Ernesto Castro, que os sitúa en esta posición, pero al mismo tiempo también habéis querido acompañar vuestra música con la expresión de unas ideas, por ejemplo tú misma dices en la entrevista del Bloque de 2019: «Me gustaría que me recordasen como alguien que cambió la forma de pensar».
Yo creo que cuando te expones, aunque no sea conscientemente, siempre eres objeto de polémica, aunque hagas una canción pop que vaya a funcionar para todos los públicos, quieres que hablen de ti. Pero es que hay gente que solo quieren que hablen bien de ellos. Sinceramente, yo si lo pudiese evitar lo evitaría. Por ejemplo en EE UU muchas chavalas que sigo, que hacen música del mismo rollo que el mío, no tienen que explicar nada nunca, yo no me imagino a esas tías hablando de feminismo o machismo, solo hablan de música en sus entrevistas. Crean polémica del temazo que han hecho, eso lo que a mí me gustaría, que me preguntasen quién es el productor, qué tipo de hierba fumaba cuando lo compuse y quienes son mis ratchets preferidas. Para mí lo que hago es mucho más sencillo que crear polémicas y, en el fondo, me jode tener que explicar el trasfondo de toda mi música, porque aunque lo tenga, es inconsciente. Así que no hace falta hablar de ello. Además yo no soy Lana del Rey, lo que hago es música punk y la música punk no se explica.

Aunque de forma más o menos acertada se habla normalmente de esta escena, o del trap, como un fenómeno que ha crecido rapidísimo. Una vez deje de ser algo fuera de lo común, que ya todo el mundo sepa lo que es, ¿tienes miedo a que todo esto se convierta en una moda pasajera, que se pierda el interés?
Está claro que todo son modas pasajeras, tengo clarísimo que yo no voy a ser un referente toda la vida; puedo ser un icono toda la vida, pero el trap es una moda y yo tengo fecha de caducidad. No me preocupa porque ya saldrá otra cosa, diferentes vertientes del trap, como antes ocurrió con el rap. La Mala Rodriguez no hace lo que hacía hace 10 años porque antes se vendía una cosa. Todo evoluciona, yo no tengo miedo a eso, haré lo mismo o haré cosas nuevas según me haya inspirado.

«Lo que hago es mucho más sencillo que crear polémicas y, en el fondo, me jode tener que explicar el trasfondo de toda mi música, porque aunque lo tenga, es inconsciente».

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