La noche de las viejas glorias (y los vestidos nuevos)

Los Globos de Oro demuestran que las grandes estrellas de Hollywood no están todavía dispuestas a ceder protagonismo a las nuevas promesas.

George Clooney

Foto: Getty

Ricky Gervais ya lo advertía en la alfombra roja. “Si a alguien le ofenden mis bromas, no me importa en absoluto”. Y el cómico británico hizo lo que se esperaba de él: reírse con y de las celebrities de Hollywood, aunque en un modo más 'light' que el año pasado. En esta ocasión, las estrellas ya iban preparadas para sonreír. El factor sorpresa había desaparecido. Aun así Gervais consiguió que la audiencia se quedara boquiabierta con sus comentarios más atrevidos. Su principal víctima fue Johnny Depp a quien le preguntó —a la cara cuando se disponía a presentar un premio— si venía “bajo los efectos de alguna droga” y si se había dignado “ya a ver The Tourist", la que Gervais considera la peor película de su carrera. Depp contestó que “no” y se limitó a decir un tímido “es divertido”. La gala había comenzado.

Las grandes triunfadoras de la noche fueron The Artist, la propuesta muda y en blanco y negro de The Weinstein Company, con tres premios (Mejor Comedia o Musical, Mejor Actor de Comedia o Musical y Mejor Banda Sonora) y The Descendants, un drama protagonizado por George Clooney, que se llevó Mejor Actor y Mejor Película.

Por lo demás, la 69 entrega de los Globos de Oro fue también la demostración de que las viejas glorias de Hollywood no están todavía dispuestas a cederles espacio a las nuevas promesas. Martin Scorsese (Mejor Director), Woody Allen (Mejor Guión), Meryl Streep (Mejor Actriz), George Clooney (Mejor Actor), Jessica Lange (Mejor Actriz de Reparto en Mini-Serie). ¿Podría haber sido ésta una gala de 1998?

En las categorías de televisión triunfaron Dowtown Abbey, Modern Family, Homeland y Mildred Pierce por la que Kate Winslet se llevó el premio a la Mejor Actriz. Winslet, vestida de Yves Saint Laurent, dedicó el premio al equipo de vestuario, con el que Smoda tuvo la oportunidad de hablar hace unas semanas.

Kate Winslet

Kate Winslet con su Globo de Oro.

Getty

El premio a la Mejor Canción fue para Madonna por el tema 'Masterpiece' de su película W./E. Hubo cosas raras en la aparición de la cantante en la gala. La primera, su extraño vestido de Reem Acra, que no le hacía ningún favor. La segunda que, durante su discurso de agradecimiento, los realizadores enfocaron en un primer plano a Antonio Banderas. ¿Serían conscientes de que hubo un tiempo en que Madonna estaba loca por el actor español? Nos hemos quedado con la duda.

Lo que no le podemos negar a la 'material girl' es que fue la única que se atrevió a plantarle cara a Ricky Gervais. Tras una broma del británico sobre su virginidad, la cantante salió a presentar un premio con ganas de guerra. “En vez de hablar de mi virginidad, ¿por qué no vienes aquí a hacer algo, Ricky? Más que nada porque llevo tiempo sin besar a una chica… En televisión”.

Más comedida estuvo Michelle Williams (de Jason Wu), que ha recuperado la pasión por un trabajo que hace meses—durante la época más difícil de su vida—no le motivaba en absoluto. La Asociación de Prensa Extranjera quiso premiar su dedicación al personaje de Marilyn Monroe en 'My Week with Marilyn' con el Globo de Oro a la Mejor Actriz de Comedia o Musical. “Siempre antepongo mi trabajo como madre a mi trabajo como actriz, por eso quiero dedicarle el premio a mi hija. A mi pequeña niña (…) a la que durante seis meses le leía los cuentos de princesas imitando la voz de Marilyn (…) que una noche como ésta, hace 50 años, recogía este mismo premio”.

Michelle Williams

Michelle Williams

Getty

La entrega de los Globos de Oro en el Berverly Hilton fue también la noche en la que Matt Leblanc (Joey en Friends) se hizo con el premio al Mejor Actor de Comedia en Televisión y Olivia Spencer se llevó a casa el galardón a la Mejor Actriz de reparto por su papel en The Help. La Piel que Habito, única representación española, perdió ante la iraní A Separation.

Pero sobre todo fue la noche en la que echamos de menos al hombre del año: Ryan Gosling, que no sólo no ganó ninguno de los dos premios por los que estaba nominado sino que tampoco se dejó ver por la gala. Una pena porque nos hubiera encantado escuchar su discurso y comprobar, de nuevo, que los trajes le sientan como un guante.

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