Las fotos de Lady Di en toples o cómo ‘¡Hola!’ las compró por 200 millones de pesetas para no publicarlas

Aunque el semanario nunca ha reconocido la historia, sí lo hizo uno de los fotógrafos y las imágenes no han visto la luz 26 años después.

Lady Di en el sur de Francia en 1985. Foto: getty

Hubo un tiempo en el que los paparazzi vivieron una era dorada. Cámara en mano, seguían meticulosamente las agendas de los famosos para aparecer sin previo aviso donde las celebridades se dirigían y capturar instantáneas únicas. Estas imágenes tomadas sin el consentimiento de los involucrados se vendían luego por cifras jugosas, en función del interés del personaje y del suceso, a revistas de todo el mundo. Se estima que la fotografía más cara jamás pagada fue la de Britney Spears rapándose la cabeza en 2007. Medio millón de dólares se embolsó el responsable de la toma.

Unos cuantos años antes, sin embargo, se pagó mucho más por un conjunto de fotografías de Lady Di. Lo extraño: que el dinero se gastó para que no vieran la luz. Todo ocurrió cuando, ya separada del príncipe Carlos de Inglaterra, Diana de Gales viajó a Mijas, Málaga, a pasar unos días con dos amigas en 1994. Allí, dos fotógrafos españoles capturaron a la princesa de Gales con el pecho al desnudo. Según recogió El País ese mismo año, la agencia Europa Press ofreció las imágenes a la prensa inglesa por un millón de libras (unos doscientos millones de pesetas) por una exclusiva mundial y la mitad por la exclusiva en el Reino Unido. Diana, claro, estaba furiosa.

También el palacio de Buckingham, residencia de la familia real británica, que pese al cese en la relación entre el heredero de la corona y la princesa pedían respeto a su privacidad. «No estamos preparados para discutir fotografías que no hemos visto, pero, obviamente, a nadie le gusta que le tomen fotografías que sean una intromisión de la intimidad, y ello incluye a la princesa de Gales», puntualizó un portavoz.

Sin embargo, la revista ¡Hola! llegó al rescate. Una nota de Europa Press la tarde del 4 de mayo anunciaba que el semanario había adquirido los derechos mundiales de las fotos mediante un acuerdo editorial. En él, se comprometía con Europa Press Reportajes y la agencia Ares a encargarles una serie de reportajes que les compensase económicamente el valor de las imágenes de Lady Di. Se podría pensar que ¡Hola! se había hecho con la imagen del momento y el éxito estaba al caer. Pero el Daily Mail había ya anunciado, la mañana de ese 4 de mayo, la intención de la revista de comprar los negativos para destruirlos y salvar a la princesa.

Ni en ese momento ni ahora ha sido posible conseguir confirmación de este supuesto por parte de ¡Hola!. También es cierto que, 26 años después, esas fotos siguen sin ver la luz. Quien sí confirmó el suceso fue, en 2017, Diego Arrabal, uno de los fotógrafos responsables de sorprender a la princesa tomando el sol. Lo hizo en una entrevista con la revista Mujer Hoy en el marco del 20 aniversario de la muerte de Lady Di.

«Las fotos se realizaron el último día», recordaba el profesional a la revista. «Ella se iba en un vuelo a las cinco de la tarde y las fotos se hicieron a las 12 de la mañana. Estaba tomando el sol boca abajo, sin la parte de arriba del biquini para que no le quedaran marcas. Nunca hizo toples. En un momento determinado, ella se levantó para ir al baño y se cubrió con una toalla. Allí yo, que estaba a pocos metros de ella, le vi por un segundo los pechos, pero no pude fotografiarlo. Minutos después, volvió de la habitación, extendió la toalla para tumbarse boca abajo y ahí capté esa imagen. La foto la hice con la toalla de fondo y ella de rodillas, de frente a mí, con los dos pechos perfectamente visibles».

Como rememora Arrabal, él no era el único fotógrafo apostado ahí. Competía con otros 50, pero él era el único que la tenía de frente. El otro fotógrafo que menciona El País en su artículo, cuenta Arrabal, captó solo un pecho desde un lateral, pero trabajaban para la misma agencia. Él poseía la imagen más codiciada. Preguntado por la compra por parte de ¡Hola!, Arrabal lo confiesa tranquilamente. «Se pagó un poco más de un millón de euros. Es verdad que es la fotografía por la que más se ha pagado en la historia y, encima, nunca se llegó a publicar».

Arrabal entra en detalle sobre cómo se realizó esta compra, la más cara y menos rentable (económicamente, no así en términos de reputación) de la historia. «Se hizo una pequeña subasta a nivel mundial. Vinieron directores de revistas de Alemania y de Australia para ver y pujar por las fotos. La mencionada revista pujó por esas fotos y se las llevó. Cuando se llegó a un acuerdo, nos llamó el propietario de la publicación y le dimos las diapositivas. Él cogió un cuenco, puso las diapositivas y les prendió fuego, porque no quería que en el futuro nadie jugara con ese material. Definitivamente, fue un golpe de efecto, porque la publicidad que se hizo ese medio al comprarlas para no publicarlas y proteger a Diana fue impagable».

Arrabal sí que pudo vender otras imágenes, como la de Lady Di en albornoz en su terraza. Dos minutos antes, la había pillado desnuda. «Llegamos y la vimos a dos metros. No estaba como en la foto, con albornoz, estaba desnuda. En ese momento yo tenía un objetivo muy grande y, como estábamos tan cerca, no pude fotografiarla. Tuve que esperar a que nos trajeran otro. En ese espacio de tiempo, ella se puso el albornoz y fueron las imágenes que se publicaron en todo el mundo».

Sobre el hecho de que ningún medio británico pujase por más dinero que ¡Hola!, El País en su artículo esgrime dos posibilidades. Por un lado, podrían querer respetar la intimidad que pidió Diana de Gales tras abandonar la vida pública. Por otro, la razón podría rastrearse en los anteriores escándalos de la prensa con relación a Lady Di. Cuando el dominical londinense Sunday Mirror publicó en su portada una instantánea de la princesa haciendo ejercicios en un gimnasio en noviembre de 1993, fue tal el escándalo que el Parlamento debatió la amenaza de restricciones gubernamentales a la prensa como consecuencia de las violaciones de la privacidad real.

La portada del Sunday Mirror que llegó hasta el Parlamento británico.

Sea como fuere, la verdad es que esas diapositivas ya no existen y las famosas imágenes de la princesa más viral de todos los tiempos, antes incluso de la democratización de Internet, con el torso al desnudo nunca verán la luz.

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