Ellie Goulding: «En realidad, soy un chicazo»

Suspendió música en secundaria y 15 años después se ha hecho con el Brit a Mejor Artista británica. Pero aún tiene una asignatura pendiente: sentirse cómoda en la alfombra roja.

Ellie Goulding

Vendió más de un millón y medio de copias de su álbum de debut, Lights, y su sencillo Burn introdujo su nombre en el top ten de éxitos en más de siete países. Ellie Goulding pertenece a esa nueva generación de cantantes y compositoras del Reino Unido que, como Jessie J y Adele, funcionan en el mundo entero y gustan incluso entre la realeza. La joven de Hereford fue la encargada de ponerle música a la boda de Catalina y Guillermo en Buckingham Palace. Ahora sus teléfonos están en su agenda.

¿Cómo se sintió cuando le pidieron que actuara en la boda real británica?

Mi agente se enteró antes que yo, pero lo llevó todo en secreto. Alguien del sello me lo comentó y pensé que era una broma a gran escala. Al final, mi agente se sentó conmigo y me dijo: «Esto es real».

¿Se ha acostumbrado a ser un personaje público?

Es raro, vivo en Londres. En teoría es un lugar donde la gente te acosa y cuando vuelves a tu ciudad natal nadie te hace caso. A mí me ocurre completamente lo contrario. No puedo salir por Hereford sin que me paren.

¿Qué es lo más incómodo de que la reconozcan?

Hago mucho jogging y me gusta mantener mi rutina cuando vuelvo a casa, pero tengo que esprintar constantemente para que la gente no me siga [ríe].

Debe de ser fantástico ser una heroína en su ciudad.

Es una consecuencia del bombardeo de la prensa local, por eso conocen mi cara tan bien. Curiosamente, en Londres paseo con total tranquilidad.

Hay una parte de su trabajo que implica una estrecha relación con la moda, ¿le gusta?

El glamour no va conmigo. Lo que más me gusta es el fitness, creo que podría haber sido monitora y no dedicarme a la música. En realidad soy un chicazo, disfruto haciendo pesas y jugando al fútbol.

¿Esa es la peor parte de su trabajo?

Quizá sea la alfombra roja, sí. No me siento cómoda. Es como decir: «Aquí estoy yo». Intento salir con mi mejor cara, aunque no me gusta mi sonrisa, creo que mi rostro es demasiado grande para lo pequeña que es mi boca. Al principio era emocionante, pero ya no paso por ello a no ser que no me quede otra.

Está de gira en estos momentos, ¿cuáles son los básicos en su maleta?

Necesito mis zapatillas para correr. También son imprescindibles mis Dr. Martens. Cascos y un humidificador, lo utilizo para mi voz cada vez que actúo.

¿No lleva cosméticos?

No suelo maquillarme, cuando lo hago es por trabajo.

¿Se pone nerviosa antes salir al escenario?

Normalmente nunca me siento preparada antes de empezar una gira. De hecho, en el primer concierto siempre deseo que me trague la tierra.

¿Ha cambiado en algo su personalidad desde su debut con Lights hasta conseguir su segundo Brit?

Al principio solía ser muy comedida, me preocupaba dar mi opinión. Ahora estoy al mando. Pero en el buen sentido. Si hay algo que no me gusta en una actuación o con el vestuario, lo digo.

Hace unos meses tuiteó que estaba completamente agotada, ¿se ha calmado un poco su vida?

¡No! He estado volando de EE UU al Reino Unido y viceversa en los últimos meses. El jet lag me afecta. Mi estado de ánimo cambia, suelo estar triste o muy contenta. Soy así.

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