El idilio entre la ‘amante’ del presidente y Michelle Obama

Aunque el personaje que interpreta en "Scandal" se inspira en una ficticia exdirectora de comunicación de la Casa Blanca liada con el presidente, Kerry Washington (Olivia Pope) comparte amistad, tablas y estilo con Michelle Obama.

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El jueves pasado se anunciaron las candidaturas a los Emmy de este añoKerry Washington era inesperadamente nominada a mejor actriz protagonista de drama por su papel de Olivia Pope, una exdirectora de comunicación de la Casa Blanca que vive un apasionado romance con el presidente, en Scandal, la serie de moda que lleva el sello de la creadora de Grey's Anatomy y que se emite los miércoles en Cuatro. Es además la primera vez que una actriz afroamericana aspira a llevarse un premio en una categoría principal desde hace prácticamente veinte años (la última vez fue en 1995). Washington se enfrentará así a Vera Farmiga (de Bates Motel), Robin Wright (por House of Cards), Connie Britton (por Nashville), Elizabeth Moss o Michelle Dockery (repiten nominaciones por Mad Men y Dowton Abbey, respectivamente) y Claire Danes, la ganadora de este mismo Emmy en la edición pasada por meterse en la piel de Carrie Mathison en Homeland.

Olivia Pope no vive tan peligrosamente como Carrie pero comparte con ella, además de algún que otro secreto de estado, un registro en el que predominan las muecas que expresan rabia, angustia y desespero, haciendo unos pinitos muy extraños en el llanto (ahí es donde Danes lo borda). En el apartado de relaciones con hombres casados gana Olivia -Kerry- por goleada, y es que si esto fuera un Piedra, papel o tijera, ser la amante del presidente de los Estados Unidos anularía por completo el entenderse con un sargento elegido congresista y muy posiblemente metido a terrorista. 

En el terreno del estilo, otro punto caliente en las series, el armario de Pope ha sido tanto o más comentado que las elecciones de la actriz que le da vida. Y eso que 2013 ha sido su año revelación sobre la alfombra roja. Los looks de Olivia han logrado captar la atención de las mismas revistas especializadas que suelen hacerse eco de la vestimenta de Kerry  -aunque hasta mayo de este año no le ofrecieron su primera portada de moda– incluso por encima de los estilismos de Mad Men y Dowton Abbey, o en su misma línea, de los trajes de Julianne Margulies y Christine Baranski en The Good Wife. También de los aciagos estilismos de Sigourney Weaver en Political Animals, al menos así los califica Vulture, el portal de entretenimiento del New York Magazine. Será que Armani, Escada, Max Mara, o Donna Karan, los preferidos de una Olivia que a la hora practicar natación se decanta por la firma española Andrés Sardá, nunca fallan.

En una reciente entrevista concedida a la web Fashionista, la directora de vestuario de la serie, Lyn Paolo, responsable anteriormente de El Ala Oeste de la Casa Blanca, confirmaba que está trabajando en una futura línea de ropa inspirada en la heroína de Scandal (a ver si para la temporada que viene nominan también a la serie en la categoría de mejor diseño de vestuario). En esa misma charla, Paolo aprovechaba también para hablar de otro de los personajes femeninos clave en la serie: Mellie Grant, la verdadera mujer del presidente interpretada por Bellamy Young, cuyos looks se confirma que beben directamente de la mezcla de estilos y el atrevimiento con los estampados de Michelle Obama. Pero aquí la que realmente recuerda a la consortísima, aunque escasas veces la hayamos visto con un vestido y jamás envuelta en coloridos prints porque casi siempre va de blanco, es Olivia Pope. Por lo pronto Michelle le copió el flequillo a su casi álter ego en la pequeña pantalla. Vamos, que a quien verdaderamente corre el riesgo de hacerle sombra Olivia, más incluso que a la propia Kerry, es a la primera dama.

Kerry Washington es en la vida real una demócrata afiliada -al contrario que en Scandal, porque allí el presidente Fitzerald Grant es republicano- que ha participado activamente en la carrera presidencial de Barack Obama. El mismo que en agradecimiento a su apoyo le ofreció en su momento un puesto honorario en el Comité de Artes y Humanidades. Tan estrecho es su vínculo con los inquilinos de la Casa Blanca que en unas declaraciones recogidas por la la revista Ebony el pasado marzo, la actriz reconocía que si el actor que interpreta al gobernante más poderoso del mundo en la ficción hubiera sido negro -ese actor es Tony Goldwyn, el malo de Ghost"nunca habría aceptado el papel para evitar comparaciones y no comprometer mi relación con los Obama". 

El pasado mayo Kerry y Michelle participaron juntas en un acto celebrado en una escuela pública del distrito de Washington y la nueva musa de Quentin Tarantino hacía gala de su medida prudencia escogiendo un discreto atuendo negro frente a una poderosa Obama. Quería quedar en un segundo plano. Mientras, la esposa del presidente utilizaba la figura de la actriz como ejemplo de superación ante los alumnos allí congregados: "Es una luchadora nata y nunca se ha venido abajo a pesar de lo difícil que se lo han puesto a lo largo de su carrera. Le dijeron muchas veces que no era lo suficientemente buena o guapa, y ella nunca se dio por vencida".  Con estas palabras de cariño y casi condescendencia (lo habría arreglado diciendo que está hecha toda una "gladiadora") parecían quedar enterrados por completo unos rumores que aseguraban que Michelle había vetado a Kerry de la Casa Blanca para evitar cualquier tipo de roce con su marido. Vamos, por aquello de que la morbosa ficción no superara, esta vez, una idílica realidad de antecedentes lo suficientemente escandalosos

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