Edurne Pasabán: «Me encanta ir de tiendas, algunos dicen que demasiado»

Le gustan las tendencias pero, aunque está habituada a subir cimas, los tacones la superan. Edurne no se rinde y combate el mal de altura con unas bailarinas de rescate.

Edurne Pasabán

Edurne Pasabán es la primera mujer del mundo en ascender los 14 ochomiles, las montañas más altas del planeta, y ese récord absoluto es lo primero que aparece en su biografía. Aunque también es ingeniera, empresaria y conferenciante. Acaba de publicar el libro Objetivo: confianza (Conecta), con Angélica del Carpio, su coach de muchos años, y se prepara para enfrentarse a nuevos retos. Reconoce abiertamente que, cuando no ejerce de alpinista, tiene un hobby que le fascina: estar pendiente de las tendencias e ir de compras.

Siempre me he preguntado cuántas veces se cambian ustedes de ropa cuando están en la montaña.

Cuando estás en la etapa de ataque a una cumbre, pueden pasar cinco días. Cuando estás en el campamento base, un día sí y otro no.

¿Y cómo se las apañan?

No parece fácil. No lo es. No puedes llevar mucha ropa, porque el equipo de escalada ya pesa y ocupa mucho, y no hay infraestructura para lavar. Hacemos la colada en el río, pero el problema es el secado. En la montaña, una prenda puede tardar una semana en secarse.

¿Algún truco para acelerar el proceso?

La ropa interior la metemos por la noche en el saco, y con el calor corporal se seca… bueno, más o menos, pero te la puedes poner.

¿Qué prendas son más necesarias en la montaña?

Es muy importante llevar bastantes mudas de prendas térmicas, de las que van en contacto con la piel, porque hay que cambiarlas con cierta frecuencia, o de lo contrario pueden salir sarpullidos. Y también muchos pares de calcetines, pues con el sudor pierden sus propiedades aislantes y entonces vienen las congelaciones.

Camisetas térmicas, calcetines… Complete el equipo de montañero.

Una chaqueta de Gore-Tex y una de Windstopper, que son materiales que protegen del frío y del viento, los grandes enemigos en la cumbre.

Cuando baja de la montaña, ¿sigue las tendencias de moda?

Mucho. Mi madre dice que he cambiado, que antes yo no era así. Lo cierto es que ahora disfruto ir de tiendas. Algunos dicen que incluso demasiado.

¿Qué es lo último que se ha comprado?

Un abrigo tipo capa que adquirí justo ayer.

¿Cómo viste a diario?

Suelo ir de sport: vaqueros, camisa o jersey y zapatos planos… Si tengo que asistir a una conferencia, opto por un vestido oscuro con una chaqueta.

¿Usa tacones?

¡Me encantan! Pero no los aguanto, la montaña te estropea los pies. Cuando me pongo zapatos de tacón, llevo siempre un par de bailarinas en el bolso.

¿Qué es lo más bonito que hay en su armario?

Un traje-pantalón de raya diplomática que me regaló mi amiga, la diseñadora Isabel Zapardiez. Es elegantísimo y sienta muy bien.

¿Guarda algo que no se ponga?

Un abrigo que me regaló una persona muy especial.

¿Tiene alguna superstición relacionada con la ropa?

Sí: la víspera de alcanzar una cumbre me pongo siempre la misma cami-seta. Fue un obsequio de mi expareja en la primera expedición que hice y ahora la uso siempre para llegar a la meta.

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