Cecilia Krull: «Escribí la canción de ‘La casa de papel’ pensando en lo perdida que estaba Tokio»

La voz de esta madrileña ha recorrido el mundo con My life is going on, la banda sonora de la popular serie. Apasionada del jazz y artista innata, acaba de lanzar su nuevo single Losing my mind.

La casa de papel

La cantante madrileña Cecilia Krull.

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Cecilia Krull tiene un estilo camaleónico: tan pronto arranca con un bolero, se sumerge en la magia del jazz o interpreta su trabajo Mi life is going on, el tema protagonista de La casa de papel que la catapultó a la fama en 2017. La cabecera de la serie española se ha convertido en un fenómeno viral y alcanza los 300 millones de reproducciones en todo el mundo.

Pero no sería justo afirmar que el éxito en la madrileña fuese algo fortuito, su sensibilidad musical es algo innato. “Mis padres decían que yo nací cantando, lo llevaba en el ADN”, explica al otro lado del teléfono con una voz delicada. Su nombre tampoco fue fruto del azar: “Creo en el destino y no es casualidad que Cecilia sea la patrona de la música”, aclara. Tanto fue así que con tan solo siete años emprendió su precoz carrera en la industria musical. “Todo empezó en un casting para Disney en España, buscaban voces infantiles y para allí que fui”, señala con espontaneidad. Tras ser seleccionada creció entre estudios de grabación y micrófonos, realizando también trabajos de doblaje para la compañía de entretenimiento más grande del mundo y esbozando sin ser consiente las líneas de su futuro. “Recuerdo aquellos años como un juego, yo salía del colegio y mi padre me llevaba al estudio de grabación. Estaba profesionalizándome sin darme cuenta y adquiriendo una infinidad de tablas”, añade.

Tras una vida que oscila entre estudios de grabación y escenarios; charlamos con la cantante y compositora sobre la emoción del directo, el arma de doble filo de las redes sociales, la crisis del Covid-19 y el futuro de la industria musical.

Se te considera una artista de jazz pero en realidad tu estilo es muy ambiguo.
No me gusta encasillarme en un género determinado. De hecho, mi primer concierto fue con 14 años y en aquella época me metí de lleno en el mundo del hip-hop, aunque tenía formación de jazz y siempre ha ido de la mano en mi carrera. Lo mío es cantar y lo disfruto en cualquiera de sus versiones.

Provienes de una familia en la que siempre ha estado presenta la música…
Mi madre es cubana y gallega; y mi padre francés y alemán. Ambos se dedicaban a la música: mi padre músico de jazz y mi madre cantaba. El hecho de crecer rodeada de diferentes culturas te hace tener la mente muy abierta; tanto en la música, como en la forma de ser y en la vida en general. Probablemente algo de mi estilo versátil encuentre allí su origen. Crecí con mi abuela francesa cantando Edith Piaf y mi abuela cubana canciones de Olga Guillot y mucho bolero. Esa mezcla te aporta una riqueza inmensa.

¿Cómo surge la oportunidad de componer y dar voz a la canción de la La casa de papel?
Hace diez años el compositor Manel Santiesteban vino a verme a un concierto que daba con mi quinteto en El Café Central de Madrid. Al terminar, se acercó y me explicó que estaba trabajando en una banda sonora para Tres metros sobre el cielo y que le gustaría probar con mi voz. Me fui a su estudio una tarde y desde el primer momento se creó algo mágico, muy especial: fue un flechazo musical. Parecía que mi voz estaba hecha para sus melodías y sus melodías para mi voz. Grabamos Something’s triggered para Tres metros sobre el cielo; la cabecera de Vis a Vis, la melodía de Fuga de cerebros 2… y luego llegó La casa de papel. Manel me descubrió el mundo de las series y las bandas sonoras.

¿En qué te inspiraste al componer My life is going on?
En un primer momento me enseñaron el boceto del primer capitulo de la temporada que aún no estaba terminado. Me inspiré en el personaje de Tokio: está perdida, desorientada, ha terminado con su pareja, no tiene adonde ir… pero su vida continúa. Luego también se refleja una parte de mi experiencia personal, como en toda canción que compongo. Mi life is going on retrata una situación que todos hemos experimentado alguna vez.

A los meses llegó la sorpresa y se convirtió en un fenómeno viral…
Fui consciente de que la canción era un éxito por medio de las redes sociales. De un día para otro empecé a recibir covers desde Brasil, Turquía, Argentina, Portugal… ¡de todas las partes del mundo! Y pensé: “Guau, aquí está pasando algo”. Fue algo totalmente orgánico, no había marketing ni estrategia publicitaria. Podría haber gustado o no, porque no todas las canciones de series o películas se convierten en algo viral. Hoy acumula más de 300 millones de reproducciones, ha sido Disco de Oro en Francia y en Italia… fue algo verdaderamente genial.

Después del éxito arrollador de Mi life is going on en La casa de papel, la actividad musical de la artista ha continuado in crescendo. Entre giras y conciertos alrededor del mundo, el pasado junio retomaba su propia producción discográfica y lanzaba Hard; una oda al amor y a los momentos delicados presentes en una ruptura. Su último trabajo en solitario, Losing my mind, acaba de salir a la luz y nos revela una Krull más enigmática que nos traslada a los sonidos electrónicos de las cantantes Rosin Murphy y Feist.

A finales de marzo lanzabas tu último single Losing my mind, que presenta un tono renovado.
Tiene un estilo moderno, un poco más electrónico. Su mensaje es más oscuro, diferente a lo que he producido con anterioridad. Habla de una parte mía más nocturna, esa dualidad presente en muchos artistas y músicos. Y también ese momento en el que pierdes la cabeza (¿quién no la ha perdido alguna vez?). Estos días me han preguntado en más de una ocasión si lo había escrito por la cuarentena. Pero ha sido casualidad, el single se grabó en Portugal meses atrás y la fecha de lanzamiento estaba cerrada desde hace tiempo; pero es cierto que estos días de confinamiento es posible sentirse identificado con el mensaje.

Los músicos y artistas se han tenido que adaptar a esta nueva época de parón…
 Los músicos en general estamos generando mucho contenido online, antes de esto ya existían plataformas ofreciendo conciertos online y ahora se ha multiplicado. Pero creo que lejos de entender esto como un parón real, deberíamos verlo como un momento de impulso a la hora de fomentar la creatividad. En la historia de la humanidad fue en las grandes crisis cuando salieron impresionantes obras que han pasado a la historia; creo que vivimos un punto de inflexión que debemos exprimir para componer canciones, así como el pintor crear obras nuevas; los escritores desarrollar historias… Y por supuesto para consumir arte, cultura; y empaparnos de un montón de cosas que cuando pasa la vida tan rápido uno no tiene tiempo para parar.

¿Pero qué pasará cuándo volvamos a la normalidad? ¿Continuará esta nueva forma generalizada de “hacer música” en streaming?
Sí, creo que esto no tendría porque desaparecer. A mi algo que me ha fascinado y no había hecho antes es conectarme en directo en Instagram y aceptar solicitudes de personas que no conozco. Estoy en mi casa confinada, en directo y hablando con un chico de México, Chile o Turquía; con personas de todo el mundo y acepto su solicitud (de vídeo y voz) para unirse en el directo, ¡incluso cantando! El hecho de que estemos todos conectados en cualquier parte del mundo me parece mágico. Y por supuesto me encantaría seguir haciéndolo.

Instagram se ha convertido en una ventana al mundo y un arma potencial para salvar las distancias, las redes sociales parece que se han convertido en una herramienta fundamental en el desarrollo de un artista…
En mi caso llevo yo misma mis redes sociales y procuro contestar al 100% de los mensajes; así como dar feedback a cada cover que recibo. Me envían versiones de My life is going on desde cualquier parte del mundo: me parece magia pura. Si hubiera existido esto cuando tenía 15 años me hubiera encantado hacer un cover de Lenny Kravitz, que lo viese y lo comentara. Para mi compartir los covers que recibo es la manera más directa de mostrar mi agradecimiento a la persona que está haciendo una versión de tu canción. Pero es cierto que Instagram es un arma de doble filo; porque la gente en cuanto ve que respondo, me escribe todos los días. Resulta esencial saber gestionar esa parte de tu privacidad, las redes sociales pueden ser realmente útiles, pero es importante tener cierto control sobre ellas.

Todo el mundo tiene un sueño. ¿Cuál es el tuyo?
El mío es un sueño inalcanzable. Compartir escenario con el bajista Jaco Pastorius, ya fallecido.

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