Anna Kendrick, la estrella improbable

Como una Jennifer Aniston que no se hubiese operado la nariz, la actriz ha hecho carrera riéndose de sí misma por no estar “suficientemente buena para Hollywood”.

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Foto: Getty

Los medios suelen estar ocupados decidiendo qué nueva actriz se corona con el título de Novia de América. Y descuidan otros más interesantes como el de Amiga Graciosa que Siempre Invita a Tequila, cargo que en este momento sólo puede ostentar Anna Kendrick.

La actriz protagoniza el primer blockbuster del año, el musical de Disney Into the Woods, en el que hace de Cenicienta, y aprovecha la tormenta mediática que acompaña al estreno –portadas de revistas, apariciones en los late nights– para consolidar su imagen de comedianta self-deprecating. En el programa de David Letterman habló de vibradores felinos, en el de Ellen de Generes se atrevió a hacer sombra a Meryl Streep y, tras ser portada del Marie Claire británico, confesó que había dado la entrevista borracha.

En ese encuentro, la actriz volvía sobre un terreno que suele abordar y que casi ha convertido en su marca de la casa: el hecho de que no está lo suficientemente buena para ser una actriz famosa de Hollywood. “La gente suele decir ‘¿soy el único que cree que Anna Kendrick no es tan guapa?’ Pues no. Todos los tíos de mi instituto pensaban lo mismo”, dijo. Jugando con la misma idea, Kendrick protagonizó hace unos meses un anuncio que la revista líder del sector, Adweek, ha considerado el mejor de todo el año 2014. En él, hace de sí misma, supuestamente cabreada, por la cancelación de una publicidad de la cerveza Newcastle Brown que tenía que estrenarse durante la Superbowl. En realidad, esta cerveza artesana no tiene el presupuesto para pagarse un anuncio tan caro, y todo el vídeo era un juego, dentro de una campaña llamada If We Made It (si lo hiciésemos), que permitía a Kendrick interpretar a una versión exagerada de sí misma, soltando tacos (es famosa por decir “fuck” cada dos palabras) y admitiendo que no es “una buenorra de anuncio de cervezas”.

Según Adweek, toda la campaña era irónica y brillante pero lo que la hizo memorable fue la propia Kendrick. “Inicialmente, era sólo uno nombre más dentro de una lista de gente atractiva, pero tras estudiar sus credenciales digitales, que incluyen una cuenta de Twitter repleta de perfectos chistes de una sola línea, la agencia Droga5 se dio cuenta de que era perfecta para ello”. 

Otras marcas sin duda han tomado nota y Kendrick ha cerrado el año protagonizando una de las mejores campañas navideñas, la de Kate Spade.

La actriz, que se confiesa adicta a Snapchat y Reddit, tiene una presencia en las redes sociales que se percibe como natural y poco estudiada. No le importa tuitear cosas como “no voy a volver a ver una peli de Ryan Gosling en el cine. Al parecer masturbarse en la última fila se considera grosero” o “soy tan humilde que lo flipas. Soy la Kanye West de la humildad”. Claro que promociona sus productos, como Into the Woods o la esperada secuela de Dando la nota, pero también actúa como crítica aficionada de cultura pop, sobre todo con fenómenos muy interneteros, como Peter Pan live, el musical que protagonizó hace un par de semanas Alison Williams y al que la red entera esperaba con los cuchillos bien afilados. Kendrick le dedicó al tema decenas de tweets, tipo “me preocupa que todo esto se vaya a convertir en un Boys don’t cry para Peter”, en referencia a la decisión algo absurda de poner a una actriz adulta a hacer de niño pequeño.

Por todo eso, hay quien reclama que le den a Kendrick su propio late night show. “Ella puede entrar en ese club de tíos que es la televisión nocturna y lanzar dardos, cambiando todo el escenario pero sin alienar a nadie. Puede mantener a los espectadores masculinos y atraer a las mujeres, sobre todo a las muy deseadas por los anunciantes, las postadolescentes y las de veintitantos”, señalaban en la edición estadounidense de Esquire cuando pidieron un programa para ella. Aunque la actriz se hizo muy conocida de la noche a la mañana por una película adulta como Up in the Air, tiene una demografía de fans jovencísimos por su aparición el saga Crepúsculo.

Con su celebrado papel en el musical de Disney (“con su sonrisa de calabaza de Halloween y su mirada ávida, Kendrick  no es una Cenicienta al uso sino una moderna conseguidora que planea su futuro”, ha dicho el New York Times) y varios estrenos pendientes, como la dramedia dirigida por John Krasinski The Hollars o el drama Digging for fire, uan versión actualizada de Romeo y Julieta, será difícil esquivar a la actriz en 2015. El estreno de Dando la nota 2 además implica una nueva versión de su endemoniadamente pegadizo hit When I’m gone, más conocida como “la canción de los vasos”. Lo complicado será mantener su actitud autoirónica y seguir resultando creíble.

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Anna Kendrick en una escena de ‘In to the woods’.

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