Alicia Vikander: «Lo que más me gusta de Gloria Steinem es que lleva todas sus edades dentro»

Dos veces rechazaron a Alicia Vikander en la escuela de arte dramático. Ahora la actriz sueca de 32 años tiene el Oscar y vive en Portugal con su marido, Michael Fassbender. Solo la pandemia ha conseguido frenarla, pero no sin antes interpretar a una joven Gloria Steinem.

Alicia Vikander a su llegada a un show de Louis Vuitton en 2019. Foto: Getty

Para cuando Alicia Vikander (Gotemburgo, 1988) llegó a este mundo, Gloria Steinem ya se había ganado su lugar en la lucha por los derechos de la mujer. Había hecho un exposé sobre las conejitas de Playboy, había hablado abiertamente del aborto, fundado la revista Ms. y escrito artículos como Si los hombres pudieran menstruar. Ahora ha pasado el testigo a una nueva generación en la que Vikander es una alumna aventajada. No solo interpreta a esta líder feminista en The Glorias, que se estrena el 18 de diciembre, sino que lleva tiempo dejándose oír en defensa de la igualdad. Parte de las firmantes del #MeToo en Suecia, su país natal, y casada en Ibiza en 2017 con Michael Fassbender, a quien conoció durante el rodaje de La luz entre los océanos, Vikander no quiere seguir callada.

Son ya muchas las mujeres fuertes que ha interpretado a lo largo de su carrera. ¿Cree que por fin hemos tomado la delantera?
No sé si me gusta el término de mujer fuerte que tanto se utiliza estos días. No es un problema de fortaleza, sino de no tener miedo a mostrar los puntos más vulnerables, esos que no son tan atractivos. Por eso hay más papeles de mujeres fuertes, porque mostramos mujeres reales, completas, no solo la fachada, la cara bonita. Se trata de profundizar y no tener miedo de hacerlo. No sé si hemos tomado la delantera, si el cine se ha hecho mujer, si estamos liderando la industria. Lo que sé es que históricamente hemos estado por detrás y si ahora existe una ventaja, es merecida porque llevamos años de lucha.

Alicia Vikander junto a Mónica Sánchez y Janelle Monáe en un fotograma de la película The Glorias. Foto: Landmark Media

¿Alguna vez ha tenido que pelear para que la tomaran en serio?
Como dice Gloria Steinem, la lucha continúa. Pero lo maravilloso es que en la era post-MeToo que vivimos, muchas de las preguntas han sido respondidas. Incluso mis propias dudas, esas con las que me crie y que, como son parte de ti, ni te das cuenta que llevas dentro. Hace solo seis o siete años las cosas eran de otra manera. Cuando tenías una reunión, entrabas en una habitación donde era raro que hubiera otras mujeres y donde no te atrevías a subir el tono de la conversación, a defender tu punto de vista. Y todo eso te parecía normal. Ya no. Pero, citando a Gloria de nuevo, también queda mucho por mejorar.

¿Cómo fue su primer encuentro con Gloria Steinem? ¿Recuerda cuándo escuchó ese nombre por primera vez?
Tendría seis o siete años cuando la vi por primera vez en una entrevista por televisión. Por eso, en cuanto supe del proyecto, mi primera fuente de información fue mi madre, sus amigas, porque ellas me hicieron ver su importancia de esta figura. De ahí que cuando la conocí en Nueva York, junto a Julie Taymor, estuviera con la boca tan abierta que apenas podía decirle hola. No pudo ser más generosa con su tiempo. Y me dejó claro que no me callara, que preguntara todo lo que se me pasara por la cabeza. Una de las primeras cosas por las que me preguntó fue por mi afición a la danza. «A mí me encanta el tap dance«, me dijo, y seguidamente se puso a bailar claqué. Es lo que más me gusta de ella, que lleva dentro todas sus edades y se van alternando a la hora de dar la cara a medida que la conoces.

¿Qué cree que tienen en común?
También tengo una vida poco convencional. Me marché de casa a los 15 años y desde entonces no he parado de moverme como quien dice hasta que llegó la pandemia, hasta quedarme en casa, aquí, en Portugal. Viajar ha sido mi escuela. Quién sabe lo que habría pasado de otra manera, con otros estudios, pero lo cierto es que las vueltas que he dado en mi vida han sido mi mejor aprendizaje. 

Vikander da a vida a Gloria Steinem (en la imagen). Aquí, la activista, en una conferencia en the National Press club en una imagen de archivo. Foto: Getty

¿Por qué Lisboa? ¿Qué vueltas la han llevado a convertir esta ciudad europea en su hogar?
Esto ha sido lo mejor de lo peor. Que en este terrible momento que estamos viviendo me haya visto forzada a dejar de trabajar, al menos por un tiempo, para quedarme en casa con mi marido, centrándome en otras cosas como nuestra vida en común, el sentimiento de familia, dedicándome a otras actividades como la jardinería, la cocina, leer y escribir, ha sido maravilloso. En estos 12 años nunca estuve tanto en casa. Y menos, casada. Un parón que además me ha hecho volver a enamorarme de la interpretación. ¿Y por qué Portugal? Michael ya lo tenía en la cabeza. Llevaba 18 años en Londres y yo también unos cuantos. Llegó el Brexit, varios amigos vinieron a vivir aquí, a Portugal. Hay buena playas para el surf, estamos cerca de la naturaleza, no estamos tan lejos de la familia y además vivimos en un buen clima. Y luego están esas sardinas…

¿Le preocupa que esto la distancie de Hollywood?
Tengo varios filmes pendientes de estreno, entre ellos la próxima Tomb Rider. Y de la manera que ha ido el año, a saber. Lo cierto es que estoy eligiendo más producciones pequeñas. Sigo conectada con la industria, pero me interesa más la calidad que ser parte de Hollywood. Parte de este trabajo es decir que no a las ofertas que no interesan. Las que importan son a las que dices que sí.

Alicia Vikander y su marido, Michael Fassbender, en una alfombra roja en 2016. Foto: Getty

Antes mencionaba sus años como bailarina y también habla de recuperar su amor por la interpretación. ¿Se le ha cruzado por la cabeza cambiar de carrera?
Tengo otras pasiones y este parón me ha dado la oportunidad de explorarlas. Me encanta el diseño, y no me refiero solo a la moda. La verdad es que la interpretación me ha abierto las puertas a la moda como nunca lo habría soñado. En estos años he aprendido mucho de alta costura, las grandes firmas me han abierto sus puertas y he conocido a sus grandes diseñadores. Pero si me hubieras conocido con 13 años… La mayoría de mis amigas compraban la revista Vogue y yo compraba Architectural Digest o The World of Interiors. Rediseñar objetos, dedicarme al interiorismo o trabajar con arquitectos son pasiones que nunca me han abandonado. Lo mismo que la cocina.

Además de sardinas, ¿qué ha cocinado durante los meses de confinamiento?
Ese ha sido mi mayor salto al vacío durante estos meses. He aprendido a preparar muchos platos de cocina japonesa por videollamada. Como katsu de pollo o curry japonés, además de platos de soba con pescado… ¿Y he dicho ya que me encantan las sardinas?

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