Tener la piel bronceada ya no se lleva

El moreno carbonizado denota malos hábitos que perjudican la salud.

Tostadora

Foto: Vicky Hart / Getty Images

Las agencias de modelos británicas han puesto en marcha el pasado abril una iniciativa contra las camas de bronceado artificial. Lo denominan «No Sunbed Policy». ¿El objetivo? Que los modelos desfilaran luciendo la piel blanca para concienciar a la población sobre los riegos de broncearse en cabina.

La acción no ha sido respaldada públicamente por el resto del mundo de la moda, pero en el fondo (no tanto en la forma) sí cuenta con el beneplácito del colectivo médico, sobre todo tras las cifras publicadas por la OMS (Organización Mundial de la Salud) a tenor de un estudio realizado por la International Agency for Research on Cancer Monograph Working Group: exponerse a las cabinas de bronceado antes de los 30 años aumenta en un 75% el riesgo de desarrollar melanoma, el cáncer de piel más agresivo. Aunque hay matices. Quizá, más que prohibir, habría que concienciar. Así lo recomienda el doctor Hugo Vázquez Veiga, jefe de Dermatología del Hospital de Conxo del CHUS, en Santiago de Compostela. «Es un hábito que va en contra de la salud; por tanto, su denuncia no debería ser una iniciativa de la pasarela: hoy no se considera correcto que una modelo desfile fumando y no se admiten delgadeces extremas que promuevan la anorexia. Sin embargo, aún no le tenemos miedo a las quemaduras solares y al bronceado con máquina en relación con el cáncer de piel como le tenemos al tabaco en relación con el cáncer de pulmón. Se puede seguir fumando como exponente de la libertad personal, pero previamente hay que informar al fumador de sus riesgos, peligros y consecuencias del consumo de tabaco. Luego, que cada cual decida». La pasarela, de todos modos, no parece estar demasiado obsesionada con el exceso de color en la piel, según comenta Tomy Pérez-Parra, directora de las agencias de modelos españolas Maroe Management y Stars Agency. «El bronceado entre las modelos no está de moda hace tiempo, porque no favorece en las fotos.

Además, hoy se lleva la naturalidad: o la morena de piel, o la rubia de ojos claros, en cuyo caso la piel suele ser blanca, y eso es lo que potenciamos. Es cierto que para determinados sectores, como el baño, sí se pide tener una cierta tonalidad, pero en ese caso se le aconseja que se use autobronceador. La verdad es que no vemos la necesidad de prohibir el uso de cabinas de rayos UVA porque en general no suelen utilizarse». En resumen: se pide un cierto tono, pero no un bronceado excesivo como el de la campaña de baño de H&M protagonizada por la modelo brasileña Isabeli Fontana.

Los dermatólogos europeos han puesto el grito en el cielo y han acusado a la cadena de ropa sueca de promover la tanorexia u obsesión por el moreno. H&M se explicó, en el International Business Times, mediante un comunicado, donde se lee: «No era nuestra intención animar a las mujeres a hacer cosas nocivas para su salud, las fotografías pretenden mostrar nuestra colección». En cualquier caso, es de esperar que las cabinas de UVA se usen menos a partir de ahora porque está comprobado que proporcionan 12 veces la cantidad de radiación recibida en la playa. Además, estos días la Clínica Mayo de Rochester, Minnesota (EE UU), publica un estudio que demuestra el aumento de melanoma en los adultos de menos de 45 años del condado de Olmsted, en el que las mujeres jóvenes presentan mayor riesgo que los hombres: la culpa es de una supuesta mayor afición del género femenino por el moreno artificial.

Dentro de la clasificación de dismorfofobias o, lo que es lo mismo, la distorsión de la imagen, la tanorexia gana puntos para ser considerada una enfermedad grave. Lo mismo que el anoréxico puede verse gordo ante el espejo, los tanoréxicos se ven pálidos, demacrados y con piel blanca aun presentando un bronceado intenso. Cada año aumenta el porcentaje de personas que padecen este trastorno, susceptible de desembocar en un cáncer cutáneo, que también es una de las principales causas del envejecimiento prematuro. «El perfil se presenta en una mayor medida en mujeres, entre los 20 y los 40 años, aunque el porcentaje de hombres ha aumentado en los últimos años», informa el doctor Manuel Asín, director del Centro Dermatológico Estético de Alicante. Paradójico, teniendo en cuenta el bombardeo constante de las principales sociedades médicas implicadas en la prevención contra el mal uso del sol y la radiación. En la Campaña del Cáncer de Piel, celebrada este mes de junio por la Academia Española de Dermatología, se asegura que desde hace cinco años el uso de las camas de sol ha crecido entre un 5% y un 10% (sobre todo entre los 25 y 35 años) y que la OMS incluye su uso en el grupo I de riesgo, entre los más potentes carcinógenos como el plutonio o el tabaco.

Ni en las pasarelas ni en el cine el bronceado carbonizado está bien visto, pero… ¿y en la calle? Para Ricardo Feliu, sociólogo de la Universidad de Navarra, a la hora de buscar un trabajo, «hoy presentamos un cuerpo, no un currículum» y el moreno excesivo no es una buena carta de presentación. Sin embargo, no han desaparecido del vocabulario cotidiano expresiones como tener buen color, de connotación positiva. Apunta Feliu que el uso de las cabinas solares sigue siendo un incentivo entre los jóvenes, que en ocasiones prefieren trabajar su cuerpo antes que la salud. «Además vivimos en unos tiempos de inmediatez y para obtener algo de tono bajo el sol se requiere una inversión de tiempo, por no hablar de la dependencia de la climatología. Estos centros especializados proporcionan facilidades, el aquí y ahora».

Pero las lámparas de rayos UVA no solo suponen un riesgo a la hora de broncearse. Recientemente la Academia Americana de Dermatología lanzaba la voz de alarma ante otra práctica supuestamente cancerígena: el uso de las lámparas de secado de uñas de gel o de laca permanente, que igualmente se valen de la radiación ultravioleta para fijar el producto. Al parecer, dos mujeres británicas, asiduas a este tipo de lámparas en el centro de estética, han desarrollado cáncer cutáneo en las manos, algo que firmas como CND, una de las mayores especialistas en lacado permanente, han negado. Aseguran que las manos reciben mucha más radiación si se exponen al sol cuando se conduce.

Desde un espacio de manicuras de la firma Bourjois, la esteticista Sara Valderrama le quita hierro al asunto. «Las uñas de gel se hacen, como pronto, cada 20 días, durante solo tres minutos; si el esmaltado es permanente, cada 15 días o tres semanas, y no más de ocho minutos, nada que ver con exponerse habitualmente a una cabina de bronceado o al sol. Lo que sí es absurdo es utilizar las lámparas de secado de uñas con una manicura normal, algo habitual en algunos centros: su eficacia es nula». En España, los dermatólogos alimentan la polémica; aseguran que la zona de los dedos es una de las más peligrosas para desarrollar cáncer cutáneo.

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