¿Somos adictos al bálsamo labial?

Dermatólogos y psicológos resuelven todas nuestras dudas sobre la manía de echarnos compulsivamente cacao y sobre si su uso excesivo acaba por ser contraproducente.

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Foto: Cordon Press

Sales de casa y te das cacao. Mientras esperas el bus, aplicas otra capa. Y los mismo en la oficina. Y antes de la clase de spinning, otra vez. ¿Un gesto de belleza sin más o síntoma de una nueva adicción, llamémosla, la ‘cacaomanía’? Independientemente de lo cacofónico de la palabra, nada de adicción. “Se trata más bien de la búsqueda de esa sensación de bienestar de tener los labios bien hidratados”, aclara el doctor Vicent Alonso, dermatólogo y director del Instituto Dermatológico del Hospital Nisa 9 de Octubre. “Vendría a ser como cuando nos hidratamos la piel de las manos varias veces al día”, apostilla la doctora María Segurado, dermatóloga de Nivea.

Pero, entonces, esas personas que, literalmente, devoran bálsamos labiales aplicándolos una y otra vez a lo largo del día, ¿pueden sentirse tranquilas ya que no padecen un TOC (trastorno obsesivo compulsivo)?

“De forma resumida, el trastorno obsesivo compulsivo (TOC) se caracteriza por la presencia de pensamientos, sentimientos, ideas, sensaciones indeseadas que generan ansiedad (obsesiones) y por la presencia de comportamientos repetitivos que el sujeto realiza para disminuir la angustia (compulsiones)”, explica la doctora Rosa Molina, psiquiatra del servicio de Psiquiatría y Psicología Clínica de HM Hospitales. “No hay que confundirlo con las manías o rituales, como darse un hidratante labial varias veces al día. Es difícil que ese gesto pueda producir un TOC. Parece más coherente pensar que se puedan desarrollar ideas obsesivas y conductas compulsivas en torno al uso de estos productos en personas previamente diagnosticadas de TOC o con una personalidad obsesiva. Así, por ejemplo, el sujeto con TOC podría adquirir la idea obsesiva en torno a no tener los labios suficientemente hidratados y saludables y tener la compulsión de tenerlo que repetir una y otra vez, mientras que el con rasgos obsesivos tiene la necesidad de tener los labios ‘perfectos’ en todo momento”.

De acuerdo, no es adicción, pero casi siempre tengo los labios cortados. ¿Qué hago?

Si el problema es recurrente, haga sol, truene o caigan chuzos de punta, “lo mejor es dejarse de probar bálsamos y acudir al dermatólogo”, aconseja Alonso. “Hay personas con dermatitis labial que presentan siempre labios secos, ‘cortados’ o agrietados y precisan tratamiento preventivo con hidratantes labiales. No es que sean adictos sino que su propia patología hace necesario el uso constante de estos labiales para no empeorar. Solo en casos especialmente agudos se prescriben otros medicamentos tópicos o fórmulas magistrales”, explica la doctora Virginia Sánchez, jefa del Servicio de Dermatología de HM Sanchinarro. “Un caso típico es el de pacientes con acné a los que recetamos Roacután, que reseca muchísimo. En estos casos, a modo preventivo, se les aconseja el uso de hidratantes labiales”, recuerda Alonso.

La oferta del mercado es enorme, ¿qué elijo?

“Para uso diario lo idóneo son bálsamos neutros, sin aditivos ni saborizantes”, recalca Alonso. “Si la persona tiene los labios sanos de vez en cuanto puede permitirse un labial con sabores pero no para usarlos constantemente”.

Manteca de karité, aloe vera, miel, aceites vegetales, jojoba, esencia de pomelo…. Pues anda que no es difícil atinar con el bálsamo adecuado.

“Todos esos ingredientes y otros muchos, siempre que estén autorizados y no dañen la barrera cutánea, son beneficiosos. La elección dependerá de la textura que le guste a cada usuario”, explica Alonso. Harina de otro costal es el ácido salicílico que incluyen algunos para eliminar los pellejitos. “Para un uso generalizado, no lo recomiendo”.

Pero aplicar tanta vaselina, cacao o bálsamo labial, ¿no acaba por inutilizar los sistemas del propio labio para hidratarse?

No. Para Segurado “sería como pensar que por ponerse una crema hidratante o nutritiva a diario la piel frena sus procesos autoprotectores y autoregeneradores. De hecho, la piel funciona mejor si está bien hidratada y con los nutrientes necesarios para su correcto funcionamiento. Y esa es la función del protector: proteger, nutrir y, en caso necesario, reparar daños”. Un apunte más: “Para estar en exteriores, siempre bálsamos con protección frente los ratos UV, ya que los labios prácticamente no poseen melanina”.

Tengo un labial nuevo con sabor a frambuesa. Tan rico que no puedo evitar chupetearlo. Una y otra vez. Y el caso es que cada vez tengo los labios peor. ¿Es que el producto no vale?

El viento, la sequedad y el sol tienen mucha culpa del resecamiento de los labios, pero, en otras tantas ocasiones, debemos entonar el ‘mea culpa’. Más en concreto, cuando nos da por chupetearnos los labios. “No hay que olvidar que la digestión empieza en la boca, por tanto, la saliva no es inocua. Con los productos con sabor se produce un círculo vicioso de aplicar-chupeteo-deshidratación por efecto de la saliva-reaplicación- más chupeteo…”, explica Alonso. “La opción es evitar los labiales con ingredientes saborizantes y decantarse por los que solo actúan a nivel olfativo”, especifica Segurado.

¿Qué hago con los pellejitos?

Ante todo no morderlos. Primero, porque es un gesto primitivo indigno de ti (si no te muerdes las uñas, ¿vas a empezar ahora a hincar el diente a unos labios pellejudos?) Segundo, porque la saliva, ya lo hemos explicado unas líneas más arriba, es letal para los labios. En su lugar, exfólialos “una vez a la semana para liberarlos de células muertas e impurezas”, recuerda Agni Pazdzior, responsable formación de Benefit.

Pánico, ¿y si no tengo el protector labial a mano?

Pongamos que de tanto uso, se ha acabado. Estás en casa y el reloj ya pasó de la medianoche. Antes de correr despavoridamente a la primera farmacia de guardia abierta, echa un vistazo a tu neceser. “La piel que rodea el labio es más fina que la del resto del rostro y similar a la del área periocular. Así que podemos recurrir a la crema de contorno de ojos”, comenta Pazdzior.

¿Una pasadita de cacao antes de salir de casa o solo si hace un día de perros?

Mentalízate, cada mañana tu rutina debe pasar por limpieza, sérum, contorno de ojos, hidratante con protección solar y, sí, protector labial. “Los labios son una parte más de la cara. Si cuidamos el rostro a diario, ¿por qué no también un gesto con los labios? Y no solo cuando estén mal”, matiza Raquel García, directora de Formación de Nuxe España.

Antes de meterte en la cama, ¿sí o ya es pasarse?

“Los labios se deben hidratar bien dos veces al día. Una, por la noche antes de acostarnos y otra, por la mañana para mantener una hidratación constante”, aconseja Pazdior.

He pasado de los 35 y empiezan a tener cierta flacidez. Incluso han aparecido arrugas. ¿Lo arreglo con vaselina?

No mucho, la verdad. “Para prevenir la flacidez conviene hacer ejercicios de vocalización ‘A, E, I, O, U’, exagerando el movimiento con los labios para ejercitar los músculos que rodean nuestra boca”, aconseja Pazdior.

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