¿Te sientes invisible en tu trabajo? Tal vez lo seas

Si los méritos de tu trabajo siempre se los lleva otro, quizá te hayas convertido en un empleado invisible, pero tiene solución

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¿Te sientes un trabajador invisible? Tiene solución. Foto: Cordon Press

Llevas tiempo en la misma empresa y, sin embargo, te sientes algo estancado. Tienes la sensación de que tu esfuerzo y tus iniciativas pasan desapercibidas, de que aunque interiormente sabes que trabajas bien, te falta reconocimiento. Esa palmadita en la espalda que aunque no es imprescindible, tampoco está de más. Incluso has tenido que ver como un compañero, que llevaba menos tiempo que tú en la empresa, ha ascendido mucho más rápido. A veces te quedas parado entre el ruido de los teléfonos, de los teclados, de las conversaciones en la máquina del café y te da la sensación de que te has vuelto invisible, tanto para tus jefes, como para tus compañeros. Quizás no sea solo una sensación, puede que sin darte cuenta te hayas convertido en un empleado invisible.

¿Significa eso que realmente el concepto ‘empleado invisible’? Mónica Mendoza, psicóloga, consultora y experta en ventas, explica que un empleado invisible es aquel que “aun siendo talentoso, suele ser introvertido, o bien demasiado gracioso y no se le toma en serio. Pese a que trabaja mucho y con eficiencia, de cara a la directiva no es una de las personas con más posibilidades de proyección interna, porque no ha hecho valer su perfil”.

Quizás estemos tan inmersos en la cantidad de trabajo, la rutina o llevemos tanto tiempo desarrollando el mismo trabajo, que no nos hayamos parado a pensar en si realmente tenemos relevancia para nuestra empresa. Para saber si nos hemos vuelto invisibles hay que estar atento de señales tan claras como que nuestros jefes no nos reconozcan nuestros méritos, o incluso que se los reconozcan más a otros. Según la consultora, pueden darse situaciones como que “en un trabajo en equipo, el 80% de los motivos por los cuales se felicita o promociona a nuestro compañero ha tenido que ver con nuestro trabajo previo, el que nadie ve, y él por hacer el 20% del trabajo se lleva el premio. Hoy en día la mayoría de los trabajos son trabajos en equipo, y a veces parece que solo es visible el trabajo del que pone la guinda en el pastel y no del que ha amasado la masa y procurado que quede con la textura e ingredientes adecuados, para que el producto final sea delicioso”.

¿Por qué nos volvemos invisibles para nuestra empresa?

Si bien hay empresas donde parece que todos los empleados son invisibles y no se les tiene en cuenta, porque la cuestión tiene que ver más con los propios jefes y la falta de un buen liderazgo, el caso del empleado invisible es más paradigmático porque se trata de empresas donde otros compañeros sí que son recompensados por su esfuerzo, pero nosotros no. De esta forma cabría preguntarse qué errores cometemos para llegar a esta situación.

Desde el punto de vista de Mónica Mendoza, pese a que el problema tenga que ver con el profesional, sí que pueden existir factores externos. Por ejemplo, en los casos en los que “la propia organización ha desmotivado al empleado, al no valorar su esfuerzo de forma continua, ha provocado que al final este empleado se haya quemado, y si pasa el tiempo, por inercia, se tiende a no superar el esfuerzo medio”. Y es que, según Mendoza, está claro que “si la organización tuviera medidas para detectar el talento y saber reforzarlo, no habría necesidad ni de saber venderse, ni de tener que demostrar continuamente lo que uno vale”. La cuestión es que si bien “este sería el escenario ideal, por desgracia en pocas ocasiones es el habitual”.

Teniendo en cuenta esto, desde un punto de vista interno, uno de los factores clave es la personalidad de cada uno. “A veces se peca de excesiva humildad, otras de infravalorar la importancia de las relaciones personales, de cara a una posible promoción interna”.

En esta misma línea, Alfonso Alcántara, conferenciante motivador de empresa, recuerda la importancia de “caer bien”, como parte del networking. “Caer bien a los demás puede suponer importantes ventajas personales y profesionales. Seguramente nos preguntamos con cierta frecuencia cómo nos ven: agradables, educados, divertidos, aburridos, interesantes, raros, malhumorados… ¿Prodigamos simpatía y afecto, o por el contrario nos mostramos críticos y distantes? Pensemos en personas con las que nos gusta hablar, a las que tal vez pediríamos un favor y que creemos que nos aprecian y se interesan por nosotros. Estas personas nos caen bien y es muy posible que estemos más dispuestos a ayudarlas o a informarlas en el caso de que lo necesiten. ¿Somos nosotros como este tipo de personas?”

Cómo recuperar visibilidad

Si crees que te has podido convertir en un empleado invisible, estos son algunos consejos para volver a ser totalmente corpóreo desde el punto de vista empresarial:

Superación: El primer paso es no dejarse vencer por el desánimo. Como recuerda Alfonso Alcántara “no se aprende de fracasar, sino de superar los fracasos”. Así que si hemos detectado nuestro poder de invisibilidad, el primer paso es pensar “qué hubiéramos podido hacer diferente, qué competencias deberíamos entrenar para mejorar y de quién podemos aprender (por ejemplo de los compañeros que sí son premiados, analizando por qué ellos sí y nosotros no).”

Saber venderse: Hoy el marketing lo inunda todo, también las relaciones laborales. Por ello Mendoza aconseja verse a uno mismo como un producto. “Uno mismo es el producto a vender y para ello se necesita analizar las debilidades y fortalezas”, comenta la consultora. La clave es destacar lo que nos hace más fuertes en el trabajo, si es la gestión de clientes, la efectividad o la resolución de conflictos. “Haremos ver a dirección en qué somos buenos, haciendo visibles nuestros logros. No solo realizarlos, sino que lleguen a la dirección de la empresa”.

Cuidar el trato con tus compañeros: Ser visible no solo implica saber venderse a los jefes, también hay que mejorar el networking interno. Es por ello que Mónica Mendoza recuerda que “la red de relaciones sociales en una empresa es la mejor prescriptora”, lo que pasa por no criticar, y hablar de los éxitos en plural, “aunque seamos nosotros los que enviemos el mensaje y sepamos mostrar mucha autoconfianza en el mismo”.

Tener “haztitud”: Así es como define Antonio Alcántara la idea de ser más proactivo en nuestro puesto de trabajo. “Hay que actuar para avanzar”, por eso, si nos hemos estancado en la rutina, hacernos más visibles pasa por emprender cosas nuevas, porque “cuando se hacen cosas, suceden cosas”.

Ser bueno, pero también parecerlo: “Diversos estudios afirman que hoy en día, no solo es importante demostrar la valía, sino saber comunicarla para poder ascender en el organigrama de una organización. Es el conocido dicho de no solo hay que ser bueno sino parecerlo”, explica la consultora. Según la misma, este es un consejo muy útil para “numerosos trabajadores seniors, de confianza, que han visto pasar los años sin ser reconocidos en su empresa. Son empleados que no han sabido hacerse ver, se han limitado a trabajar bien, pero no a demostrarlo. No han diseñado su marca personal dentro de la empresa”, concluye la experta.

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