Sin miedo al rulo

Con el volumen por las nubes, es hora de rehabilitar el equipo de peinado de la abuela. Tiene mucho a su favor: daña menos, dura más.

Gisele Bündchen

Han superado el siglo de existencia. Charles Nessler los inventó junto a su máquina de hacer la permanente en 1905, pero no daba la impresión de que fueran a llegar mucho más lejos. Los avances tecnológicos en planchas, tenacillas y rizadores, así como el virtuosismo que ha desarrollado el público general para utilizar estas herramientas parecían haber relegado los rulos al museo de las curiosidades. Sin embargo, los últimos looks de películas, videoclips, pasarelas y editoriales en las revistas de moda los han traído de vuelta.

Melena con naturalidad. Pero no es solo la nostalgia lo que ha llevado a los profesionales a retomar al técnica del rulo. Como explica Moncho Moreno, estilista y propietario del salón Lagasca 3 de Madrid (Tel.: 914 31 28 81), «solo con los rulos se consigue ese marcado y ese volumen con total naturalidad», señala. Pero quien realmente manda es la calle. «La clienta te pide lo que le gusta y la realidad es que las melenas que más le llaman la atención en las revistas están hechas con rulos», asegura. ¿La más demandada ahora mismo? La que luce Scarlett Johansson en la campaña de publicidad de Dolce & Gabbana The One. «Ese volumen y esa onda sedosa solo se consiguen con rulos tradicionales de tamaño grande colocados tanto en la coronilla como en la nuca», explica Moreno.

Manual de uso. Los rulos convencionales de plástico se usan siempre en mojado. «Es preferible eliminar el exceso de humedad y aplicar un producto de styling antes de ponerlos», señala. Los mejores resultados y los más duraderos se logran trabajándolos bajo un secador de casco a temperatura alta, pero con el aire en el nivel lento, durante largo rato. «Siempre hay que esperar a que los rizos estén completamente fríos antes de quitarlos –especifica Moreno el peluquero–, si no, el marcado se pierde». Por su parte, los rulos calientes, con un núcleo que mantiene la temperatura desde el interior, se utilizan siempre en seco. «Dañan el cabello mucho menos que planchas y secadores. Como mucho alcanzan los 100 ºC, mientras las planchas llegan a los 230 ºC», explica Laura Caviedes, responsable de Marketing de Babyliss. Eso sí, montar unos y otros requiere la misma pericia. «Hay que partir de la frente e ir avanzando hacia atrás y hacia los lados», explica Caviedes. El punto de partida lo da la forma natural en que cada persona luce la melena: si se lleva raya en medio, se empieza desde el centro; si se lleva al lado, desde ese punto.

Trucos de experto. Genios de la pasarela como Sam McKnight, Guido Palau o James Kaliardos le dan la razón a Moreno y se confiesan fans absolutos del tubo de plástico. McKnight usa los grandes para esas melenas en movimiento que le han hecho tan famoso, y confiesa que se vale de los pequeños cuando no quiere que se alce demasiado la raíz. Oribe, peluquero de estrellas y culpable de las melenas XXL de Sarah Jessica Parker, Angelina Jolie y Blake Lively, tiene un truco infalible para conseguir un plus de onda: hay que retorcer los mechones sobre sí mismos antes de enrollarlos sobre el rulo. También aconseja aplicar siempre un espray antihumedad antes de empezar. Y para finalizar, por supuesto, un buen pulverizado de laca.

Cada vez más sencillos

Los rulos han evolucionado mucho desde aquellas piezas metálicas con las que se lograba el rizo en los años 40.
 
Tradicionales: Consisten en un tubo de plástico alrededor del cual se enrolla el mechón de cabello. Para sujetarlos, es necesario utilizar pinzas o púas.

Con velcro: Un paso más hacia la libertad. Con base de plástico y recubiertos de velcro, no requieren ningún extra para asegurarlos, porque el pelo se queda enganchado.  Son muy fáciles de poner, pero hay que tener cierto cuidado al desmontarlos pues tienden a enredarse.

Calientes: Los hay de dos tipos: los manuales, que se calientan durante 10 minutos en agua hirviendo, y los eléctricos, que utilizan un cargador. Estos últimos están recubiertos de espuma y su núcleo está relleno de un material térmico que puede alcanzar los 100 ºC.

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