¿Se pueden tener los glúteos de Jennifer Aniston a los 50 años? Sí, se consiguen así

Jennifer Aniston edad

Jennifer Aniston triunfó en la alfombra roja con vestido de satén de Dior. Foto: getty

En la pasada edición de los premios SAG, el reencuentro entre Brad Pitt y Jennifer Aniston fue de lo más comentado. La complicidad que demostraron, el vestido de satén de Dior de la intérprete y el buen porte que mantiene el actor a sus 56 años han inundado los medios de titulares. Un buen porte del que Aniston, a pocas semanas de cumplir 51, no tiene nada que envidiar. La prenda, de la época de John Galliano, marcaba una figura esbelta en la que todo llamaba la atención, incluidos unos glúteos turgentes que muchas se han apresurado a comentar. ¿Cómo lo consigue? Hablamos con varios expertos para que nos guíen en las rutinas y protocolos necesarios para elevar el final de la espalda (si es lo que se desea).

El ejercicio, específico

Como para cualquier preocupación corporal, la actividad física resulta fundamental. Y si se centra en mejorar la parte que preocupa, mejor. Jorge Herranz, coordinador de fitness en los gimnasios David Lloyd, recomienda las sentadillas. «Son básicas para tonificar las piernas y levantar los glúteos. Se puede jugar con la anchura entre los pies, la disposición de las puntas hacia fuera o hacia dentro, el ángulo de la cadera… Con todo, se focaliza en diferentes partes de piernas y glúteo, mejorando el aspecto general». Eso sí, para elevarlo, mejor practicarlas con peso. «Si se añaden kilos que dificulten las repeticiones, pero permitan llegar a las 10 o 12, se subirán los músculos».

Otros ejercicios que Herranz serían el lunge o zancadas y el hiptrusth. «Para el último, que consiste en trabajar la cadera empujando, hay nuevas máquinas en las que se realizan bocarriba y consiguen resultados rápidos». Javier González, director del centro JG Fitness Coaching, coincide en las recomendaciones, y añade otros consejos. «Caminar sería la respuesta. Nos ayudará a alcanzar el objetivo ya que fortaleceremos y perderemos grasa. Llegar a los 10.000 pasos al día puede ser un primer objetivo». Eso sí, advierte de que se necesita constancia y compromiso para lograr el objetivo. «Sencillo no es, pero siendo estrictos se puede lograr».

Del mismo modo, la alimentación influye para ambos preparadores. «La alimentación supone el otro 50%», considera Herranz. «Por norma general, se deben eliminar grasas saturadas y azúcares refinados. Se tiene que apostar por proteínas magras, grasas de fuentes saludables como los frutos secos, verduras y distribuir los hidratos de carbono en función de las rutinas de la persona». Esa personalización, advierte, se debe tener en cuenta también para el ejercicio. «Cada persona tendrá unas necesidades: no es lo mismo alguien con tendencia a acumular grasa que alguien muy delgado. Habrá que adaptar ejercicios y alimentos en función de sus metabolismos y objetivos».

Los protocolos, al rescate

Para quienes requieran menos esfuerzo físico, los centros estéticos también presentan sus propuestas. La radiofrecuencia es clara ganadora, en todas sus formas. Silvia Oliete, de Blauceldona, apuesta por dos de sus tratamientos. «Si hay tejido graso, utilizo Vform. Con este sistema conseguimos quitar grasa, remodelar la silueta y subir los glúteos. Para conseguir el objetivo, se deben aplicar de ocho a 10 sesiones, a una por semana». Si, en cambio, el problema radica en la flacidez y no en cúmulos de grasa, Oliete se inclina por la radiofrecuencia Spadeep. «Sirve para tensar los tejidos, incidiendo en la piel, y los resultados son espectaculares». Para mantenerlo, recomienda repetir el protocolo una vez al mes. «En el caso de Vform, no se podría volver a someter hasta pasado un año. Se mantendría con Spadeep durante 12 meses, y repetiríamos el protocolo».

En los centros Felicidad Carrera cuentan con la aparatología Zionic, de la casa Termosalud. «Combina en un mismo dispositivo un sistema de masaje activo rotacional profundo con radiofrecuencia resistiva, lo que garantiza resultados rápidos y de máxima efectividad en la remodelación corporal y la tonificación muscular», explica Leticia Carrera, directora. Con la radiofrecuencia, el sistema aumenta el metabolismo de los adipocitos mejorando su funcionalidad, y el masaje ayuda a eliminar los líquidos y desechos. El masaje mioactivo rotacional tonifica los músculos y mejora la circulación linfática, por lo que el aspecto de la piel mejora considerablemente.

El bisturí, solución permanente

La respuesta fácil, rápida y de larga duración (y la más costosa) la da la cirugía estética. Las alternativas dependerán de cada caso, como explica el doctor Javier Mato Ansorena, con clínica propia. «Se puede deber a la genética, que se hayan desarrollado poco el músculo y lo tengan poco proporcionado o no muy proyectado. En este caso utilizaríamos una prótesis, igual que si se ha producido un adelgazamiento brusco del paciente que le ha llevado a perder glúteo. Si existe un exceso de grasa en el abdomen o los flancos, se puede optar por el lipofilling, trasfusión de grasa de una zona a otra».

Sobre las prótesis, el doctor destaca su composición de silicona con gel cohesivo, que las hacen más duras y resistentes que las de mama. «Se podría decir que se trata de una solución definitiva, pues hasta el momento no se conocen casos de rotura. Claro que cabe la posibilidad, igual que el 5% de las prótesis de mama se rompen». El procedimiento pasa por colocar, en el intraglúteo, la silicona en un espacio virtual. «Rellena el polo superior, el inferior lo mejora, pero no tanto como nos gustaría». ¿La razón? «Ahí se encuentra el nervio ciático y si se añade demasiado bajo podríamos provocar daños o incluso una ciática».

El procedimiento a través de grasa resulta más controvertido. Se trata del procedimiento estético con las mayores tasas de mortalidad. «Si se equivocan y meten grasa en las venas, se puede producir una embolia y llegar a la muerte», avisa el doctor Mato Ansorena, por lo que remite a las recomendaciones de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética. «El organismo ha indicado, por primera vez para un proceso, que solo debe ser realizado por profesionales con una larga experiencia en estos procedimientos». El doctor explica cómo hacerlo de forma correcta. «Se debe colocar siempre por encima del músculo, y en abanico, pues el organismo podría reabsorber cúmulos en zonas concretas. Debemos tener en cuenta que de toda la grasa que sacamos solo podemos usar un 60%».

Ambos procedimientos, advierte, conllevan en torno a una semana de postoperatorio. «Pasados esos días, el paciente puede retomar su rutina». Los resultados, en principio, se quedan de por vida.

El doctor Diego Tomás Ivancich, con clínica propia, advierte por último de que muchas veces el problema no se encuentra en el glúteo en sí, sino en la zona que le rodea. «A veces no se ve por los cúmulos de grasa en la cintura, por las famosas pistoleras, una distribución grasa muy mediterránea. En esos casos, haciendo liposucción de las zonas adyacentes conseguimos destacarlo sin necesidad de otros procedimientos. Combinado con ejercicio y una buena alimentación, evitamos esos procesos más costosos».

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