¡Que no se seque tu laca de uñas! Trucos para conservar mejor tus cosméticos

La temperatura, el modo en el los guardamos y el paso del tiempo pueden influir en su estado. Sácale el mayor partido a tus productos de belleza con estos sencillos consejos.

cosmeticos

Foto: Cordon Press

La mayoría de los cosméticos tienen una fecha de caducidad, pero no es exacta, como la de algunos alimentos. En el caso de cremas, maquillajes o productos solares se trata más bien de un tiempo de uso determinado que empieza a contar una vez abierto el envase, en condiciones normales. Así que lo mejor sería apuntar de puño y letra en la misma caja el día que se comienza a usar (porque lo normal será no acordarse de memoria de la fecha).

Pero, ¿qué ocurre si la conservación del producto no es la correcta? En realidad pasar de la fecha no suele suponer ningún problema grave para la salud o la aparición de alergias. Lo que ocurre es que, pasado ese tiempo, no se puede garantizar que sus propiedades estén intactas y, por tanto, no se asegura que consiga la finalidad para la que fueron creados (hidratar, dar color, prevenir el envejecimiento etc).

Cremas, champús, serum…

Las cremas, serum, leches limpiadoras etc tienen unas condiciones generales de almacenamiento que se indican en el packaging y que generalmente aconsejan conservarlos a una temperatura entre 15 y 25 grados centígrados. “Todos los productos pasan obligatoriamente por unas pruebas muy concretas, unos ciclos de estrés de humedad y temperatura, de entre 0 y 40 grados, durante dos o tres días. Si pasan esas pruebas, los cosméticos son estables”, señala Carlos García, director general de laboratorios Selvert y químico de formación.

Cuando estos productos son sometidos a más temperatura de la que pueden soportar, la emulsión se rompe, y las fases de agua y aceite se separan. “Si se altera se deteriora el activo porque se rompe la molécula; y además se evapora el perfume”, añade García, quien explica que los envases de plástico son peores para la conservación porque son porosos. Siempre que sea posible lo mejor es que estén almacenados en vidrio.

Carmen Esteban, directora técnica de STANPA (Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética) llama a aplicar el sentido común. “Es cosa de lógica no poner estos productos encima de un radiador, en un armario que esté cercano a una fuente de calor, a pleno sol o al lado de una ventana soleada. Tampoco ponerlo al sol si es un aerosol y siempre acordarse de mantener el envase cerrado después del uso. Además, hay que tener en cuenta que la mayoría de los productos en crema, a no ser que tengan un aplicador o un difusor, los vamos a utilizar introduciendo los dedos, así que lo lógico es hacerlo con las manos limpias”.

Mucho calor provocaría un “envejecimiento acelerado” del producto, añade Esteban. La nevera, si bien puede ser aconsejable en algunos tipos de acabados en gel (por ejemplo para el contorno de ojos), no siempre es adecuada, porque el frío puede llevar a que precipiten los ingredientes del compuesto.

Solares

Son cremas diseñadas para aguantar más calor (se les somete a pruebas de hasta 60 grados) porque están fabricadas para usarse en la playa, en la montaña o la piscina en verano. Eso sí tampoco es cuestión de dejarlos en la guantera del coche a pleno sol en agosto. Al someterse al calor, se puede apreciar que si la emulsión es espesa bajará en viscosidad, “pero el fotoprotector no se altera”, advierte Carmen Esteban. Sin embargo, el calor puede provocar incidencias como que la tapa se dilate y la obturación no sea la adecuada, con lo que el envase ya no cerraría correctamente.

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Si el producto está caducado simplemente pierde sus propiedades.

Getty

Maquillajes

Polvos compactos, coloretes, sombras de ojos… Este tipo de productos no están fabricados en un medio acuoso y, por tanto, no se dan las condiciones para la contaminación o el desarrollo de bacterias, señala Esteban. “Lo que sí llevan son productos grasos para fijar los pigmentos que se pueden oxidar, igual que pasaría con un aceite de oliva virgen que tuviéramos guardado un año. Si eso ocurriera, no causaría daño alguno, pero el producto perdería propiedades. Se resecaría y la aplicación no sería tan agradable”.

El verdadero riesgo con los maquillajes está muchas veces en el aplicador, así que la higiene de brochas y pinceles no debe descuidarse. “Y tampoco se aconseja el compartir determinados productos como labiales o máscara de pestañas”, recuerda la directora técnica de STANPA.

Además, muchas veces el problema con estos maquillajes es que si se caen al suelo se rompen. Un truquillo para evitarlo cuando viajamos es ponerles un algodón para protegerlos. Podéis ver cómo hacerlo aquí.

Esmaltes

Un esmalte si está bien cerrado y se conserva en un lugar fresco, puede durar varios años. Es conveniente agitarlos de vez en cuando o, si llevan mucho tiempo sin usar, agitarlos enérgicamente y luego dejarlos reposar unos 30 minutos para que no salgan burbujas al utilizarlos.

“La luz no les afecta, pero la temperatura sí. Si el esmalte está muy caliente se seca antes y da problemas al pintar, así que hay que conservarlos en lugar fresco”, detalla Helena Liébanas, experta de la firma Essie.

Si se queda seco, incluso se puede intentar recuperarlo antes de optar por tirarlo el cubo de la basura. “Lo más adecuado es añadir el fluidificante específico de la marca, que está formulado específicamente para ese tipo de esmalte; pero en caso de urgencia y de no tenerlo, sería mejor usar acetona pura, pero no quitaesmalte, porque va enriquecido con agentes hidratantes y esto haría que la laca de uñas se estropeara”, concluye.

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