¿Qué es más saludable comer platos fríos o calientes?

Los alimentos calientes ayudan a tener una mejor digestión, pero las técnicas de cocinado influyen en los nutrientes y calorías de diferente forma en cada alimento

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Llegas a casa cansada, después de una jornada laboral, que para variar se ha alargado más de la cuenta, además darlo todo en tu hora de spinning en el gimnasio, y de haber tenido que hacer algunos recados. Lo ideal sería darte una ducha y ponerte a preparar el tupper de mañana, pero al final acabas tirado en el sofá, haciendo como que ves la televisión. Ya cogerás alguna ensalada o algún sándwich, total, para el tiempo que tienes para comer, mejor picar algo rápido. Y así un día, y otro, y otro. Nuestro ritmo de vida ha cambiado, y con él, inevitablemente, nuestros hábitos alimenticios.

Si bien tendemos a pensar que comer un sándwich integral de pavo y una ensalada, quizás pueda resultar más saludable que un potaje de nuestra madre de los domingos, estamos equivocados. Evidentemente, porque no tener una dieta variada es el primer error que podemos cometer a la hora de llevar una vida sana, pero también porque olvidamos que un plato de cuchara también tiene sus ventajas, no sólo por todos sus nutrientes, sino también porque la comida caliente sienta mucho mejor a nuestro sistema digestivo.

Efectivamente, desde hace tiempo se viene observando que comer caliente ha quedado reservado para días concretos y que con la excusa de la prisa y del poco tiempo, se han relegado a un segundo plano comidas, como las sopas o el consomé e incluso determinados guisos tradicionales, que requieren cierta preparación gastronómica y que hay que servir y comer calientes”, reflexiona Antonio Escribano, especialista en endocrinología y nutrición de Quirón Sagrado Corazón de Sevilla, más conocido por su asesoramiento en nutrición a varios equipos de la liga de fútbol española. Insistiendo en si el cambio de hábitos alimenticios, y el comer más en frío, supone o no un problema, la farmacéutica y nutricionista gerente de Nutt, Elisa Escorihuela, insiste en que “el problema surge cuando por las prisas, la falta de herramientas e imaginación nos hacen caer en una alimentación monótona y esto nos lleva a una falta de nutrientes”.

Mejor digestión en caliente

Ya sabemos que la comida influye en nuestro organismo, pero quizás no nos hemos parado a pensar en cómo su cocinado o su forma de comerla puede influir en nuestro cuerpo. De hecho, la principal diferencia entre comer frío y caliente, según algunos expertos, está en que la segunda facilita nuestra digestión. Esta es una de las ideas que Antonio Escribano destaca en su libro Aprende a comer y a controlar tu peso (Planeta) , y que resume explicando que “el estómago está, como todo el interior del organismo a 37° de temperatura, y por contacto, la comida se calienta al entrar en el interior. Esto requiere un cierto tiempo y de alguna manera retarda el vaciamiento del estómago hacia el intestino delgado”. De esta forma lo que el endocrino y nutricionista destaca es que al comer frío, el estómago debe destinar un tiempo a “calentar” estos alimentos, lo que supone “tener una digestión más lenta”, cosa que no ocurre cuando ingerimos alimentos que ya están calientes. Sin embargo, todo maestrillo tiene su librillo, y lo que el experto recomienda en los casos en los que hemos hecho una comida exclusivamente fría es “ingerir una bebida caliente al terminar de comer”, como un café o una infusión, ya que “al tomarla calentamos el contenido del estómago y facilitamos su vaciamiento y por lo tanto la digestión”. Escribano da especial importancia a este punto ya que “si de forma conjunta ingerimos gran cantidad de alimentos y ningún alimento o bebida caliente, nuestro proceso digestivo se retardará” aunque señala que por el contrario “la nutrición derivada de los componentes de los alimentos de nuestra dieta no se verá afectada”.

Elisa Escorihuela, como nutricionista, sí destaca que “existen personas que sufren digestiones más pesadas y siempre recomendamos que procuren tomar los alimentos cocinados”, sin embargo, Marisa López Díaz-Ufano, coordinadora del grupo de trabajo de nutrición de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), es de opinión contraria, ya que señala que “no hay evidencia” de la diferencia en la digestión entre comer alimentos fríos o calientes. Lo que la experta sí aporta es que “el proceso de digestión en el estómago consiste en, mediante enzimas, deshacer la textura del alimento ingerido, desprendiéndose calor debido a mecanismo bioquímico necesario para conseguirlo. Si la textura del alimento es de tipo papilla, es más fácil su digestión porque se necesita menos energía para llegar a la textura apropiada que posibilite la absorción de los nutrientes”.

Las diferencias nutricionales según el cocinado

Más allá del proceso de digestión, queda por saber si realmente hay una diferencia nutricional entre comer alimentos fríos o calientes. Esta es la pregunta a la que responde Elisa Escorihuela, que explica que “la diferencia de calorías va a estar siempre marcada por la técnica de cocinado que utilicemos. Evidentemente, si freímos los alimentos estos se van a impregnar de aceite y su aporte calórico se va a multiplicar. Pero utilizando técnicas de cocción sanas como son el vapor, hervidos, salteados, papillote, o a la plancha tendremos controladas las calorías de más que añadimos al producto inicial”.

Otra idea que es interesante conocer es que no todos los alimentos sufren las mismas modificaciones nutricionales en su cocinado, y lo que para algunos supondrá algunas ventajas, para otros será una desventaja. La gerente de Nutt aclara este punto poniendo como ejemplo el caso de las verduras, “que como sabemos todos tienen muchas vitaminas y minerales, pero que al ser hervidas durante un tiempo prolongado pueden ceder gran parte de las mismas al agua de cocción, por no decir que muchas de estas se desnaturalizan con el calor”. Sin embargo existen ciertos alimentos, como es el caso de la zanahoria, “que con el cocinado (suficiente 1 minuto de cocción) aumentan sus propiedades. Por lo que ni todo lo que está cocinado es mejor ni todo lo que es crudo es peor”. Por su parte, Marisa López Díaz-Ufano, como médico de atención primaria, recuerda que lo que hay que tener en cuenta por encima de todo es que “una alimentación saludable se basa en la ingesta variada y equilibrada de todos los alimentos, según edad, sexo y actividad física que se realiza”.

Algunos consejos prácticos

Como conclusión, del Dr. Escribano recomienda “alternar en cada comida alimentos preparados de forma fría y de forma caliente”, y es que “lo importante son los alimentos que ingerimos, pero si introducimos en cada comida esa alternancia de temperatura, nuestro aparato digestivo lo agradecerá”.

Sin embargo, si no queda más remedio que comer alimentos fríos (sobre todo cuando hace tando calor como estos días), Escorihuela aconseja que las comidas, por ello, no dejen de ser equilibradas. “Con un poquito de conocimientos y creatividad podemos preparar comidas en frío, para que también podamos comer bien de tupper”, y no caer en la rutina del sándwich o el bocata. “Como hoy en día llevamos este ritmo de vida tan frenético existen ya gran variedad de libros de cocina para tuppers con recetas en frío que nos pueden ayudar a tener una visión más amplia de lo que puede ser una comida saludable”.

Pese a ello, no deja de recordar que “siempre que comamos en casa o tengamos oportunidad es recomendable volver a la cuchara, aumentando el consumo de legumbres que son las grandes olvidadas y que tanto valor nutricional tienen”.

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