Pulverizarse melanina en la ducha, el truco japonés para acabar con las canas

Este producto, premiado en Japón como uno de los mejores cosméticos nacionales del año, promete devolver el color al cabello blanco sin teñirlo. Pero, ¿pasaría el examen de los expertos?

Pulverizarse melanina en la ducha, el truco japonés para acabar con las canas

Foto: Getty Images

Dicen sus creadores que solo funciona en cabellos oscuros, pero si tenemos en cuenta que el 85% de las españolas son morenas o castañas (según datos de L’Oréal Professional), tiene papeletas para convertirse en un éxito de ventas. Nos referimos a Hair Server, de la firma japonesa Rerise, un pulverizador pensado para usarse en la ducha que dice acabar con las canas y que actualmente solo se comercializa en su país de origen.

Su contenido es un derivado natural de la melanina que, especifican, no daña el cabello y que colorea de forma gradual la melena sin ningún tipo de químico dañino en su composición. Como explican desde Kao, la corporación a la que pertenece Rerise y, entre otras firmas, Kanebo, “no se trata de un tinte ni de un colorante. Basta con aplicarlo tras lavarse la cabeza con champú y dejarlo actuar 5 minutos”. Eso sí, hay que tener paciencia para ver los resultados. “Son necesarios entre uno y dos meses para que el cabello recupere su color natural”.

Sin embargo, Javier Pedraz, dermatólogo estético del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, apunta que “las canas aparecen porque desaparece el pigmento del folículo piloso. Los melanocitos dejan de producir gradualmente melanina, se agotan y por tanto el cabello pierde su color. Si hubiera un producto que activara la melanina no haría falta pulverizarlo una vez a la semana porque las células funionarían de nuevo y el problema estaría superado. Todo apunta que que las sustancias que lo componen se adhieren al pelo y le aportan color, es decir, es una especie de tinte”.

Del mismo modo se expresa la doctora Claudia Bernárdez, responsable de la Unidad de Tricología del Hospital HM Policlínico La Moraleja de Madrid: “Sigue siendo un tinte, pero mucho menos agresivo que el tradicional, porque no requiere ácidos para colorear. Gracias a que se compone de moléculas muy pequeñas, estas se pueden adherir o incluso penetrar en el cabello y, mediante su oxidación, permitir el efecto óptico de que volvemos a ser morenas”.

El ingrediente estrella de este producto es el dihidroxindol, que bloquea diferentes enzimas y que se ha asociado a estudios para mejorar desórdenes en el sistema nervioso central como el que produce el Parkinson. “Se trata de un polímero que ya tiene color, entre negro y marrón oscuro, de ahí que solo funcione para cabellos oscuros. Existe de forma natural, lo que se ha hecho es sintetizarlo en laboratorio”, explica la doctora Bernárdez.

El número de pulverizaciones necesarias varía dependiendo de la longitud del cabello (en melenas cortas, basta con cuatro). Desde la marca aconsejan aplicarlo con las manos, pulverizando el producto en unos guantes para no dañar las uñas. Transcurridos cinco minutos, se aclara el cabello y se seca con toalla, primero, y con secador después. “Tres veces por semana es suficiente. Luego, cuando ya tenemos el cabello sin canas, bastará una vez por semana”, explican desde Japón.

El uso de derivados de la melanina no es exclusivo de estos laboratorios japoneses. Forma parte de una tendencia global determinada a acabar con las canas de forma natural y gradual. En Estados Unidos, destaca el trabajo de Just ForMen. Sus laboratorios invirtieron ocho años para desarrollar una tecnología biomimética que colorea cualquier cabello excepto el pelirrojo. Fue presentada en forma de champú (Control GX , de venta en España) y, como explica su creador, el doctor Jack Massoni, “evita sustancias agresivas como el amoniaco o el peróxido”, que dañan la estructura del cabello.

Al igual que el pulverizador nipón, su funcionamiento es simple: “Al lavarnos el pelo, una pequeña cantidad de moléculas encapsuladas de color neutral se va depositando en la corteza del cabello. Estas, al contacto con el oxígeno del aire, se liberan y son absorbidas, permitiendo un coloreado gradual”, dice Massoni. Habría que esperar varias semanas para ver resultados y, mientras, toca verse con canas. “No sería buena idea compatibilizar estos tratamientos con tintes tradicionales, porque se perdería el efecto. Tampoco tengo claro cómo quedaría el tinte de siempre si lo aplicásemos a un cabello que hemos cargado de moléculas que lo están coloreando durante días”, añade la tricóloga.

A la venta desde el pasado mayo en Japón, el producto de Rerise ya ha cosechado más de media docena de premios como uno de los mejores cosméticos y productos capilares en el mercado asiático, según la publicación especializada @cosme. Además, se acaba de lanzar una segunda versión que colorea menos consiguiendo un resultado final gris oscuro, pensado especialmente para la tercera edad.

“Ante un producto para ‘eliminar’ o tapar las canas, el consumidor prioriza la duración, la efectividad y que no genere efectos secundarios. Aunque pudiera ser una nueva estrategia de marketing, el cliente irá a por ello si los resultados son buenos”, concluye el dermatólogo estético Javier Pedraz.

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