Esto es lo que tiene que tener una oficina para ser un espacio saludable

No se trata de tener rincones bonitos, sino confortables y saludables.

El bienestar es más que una moda, es otra forma de afrontar la vida cuidando más de nosotros mismos allá dónde vayamos y hagamos lo que hagamos. Quizás por eso, igual que pensamos en cuidar los detalles de nuestro hogar para que sea un espacio wellness, podemos trasladar las mismas ideas para hacer mucho más saludable nuestra oficina, ya que al fin y al cabo es el lugar en el que más tiempo pasamos, y en el que se generan más situaciones de estrés y ansiedad, que la configuración del espacio pueden llegar a paliar.

El Certificado Well

Para saber si realmente un edificio o un espacio de trabajo se preocupa del bienestar de las personas que lo habitan, no solo basta con que los jefes así lo digan, sino que realmente existe una forma de valorarlo objetivamente.

En este sentido, a nivel global, el International Well Building Institute ha creado el llamado “Certificado Well”, que básicamente es la forma de “indicar que estás poniendo a las personas primero”.

Tal y como explican desde este organismo, el Certificado Well se consigue explorando “cómo el diseño, las operaciones y los comportamientos dentro de los lugares donde vivimos, trabajamos, aprendemos y jugamos se pueden optimizar para mejorar la salud y el bienestar de las personas”.

Para ello tienen en cuenta aspectos como la calidad del agua y del aire; la disponibilidad de alimentos frescos y saludables; una luz que minimice la alteración del sistema circadiano del cuerpo, respalde la buena calidad del sueño y proporcione una agudeza visual adecuada; que existan espacios o actividades que promuevan la actividad física; que existan ambientes interiores cómodos, productivos y libres de distracciones; y por último que existan ambiente que optimicen la salud cognitiva y emocional a través de factores como el diseño o la tecnología.

Así, empresas como Green Group, que apuestan por este tipo de proyectos, explican que “un proyecto certificado WELL tiene el potencial para agregar un valor efectivo a la salud, el bienestar y la felicidad de los ocupantes del edificio”. Sin embargo, no hay que perder de vista que “también puede generar mayor ahorro y productividad, además de un significativo retorno de la inversión para el inquilino y el propietario del edificio”.

Para ello la clave está en “considerar a las personas en el centro del diseño, construcción y operaciones”, para con ello tener “la capacidad de añadir un valor significativo a los activos inmobiliarios”, pero también de “generar ahorros en los costes de personal y mejorar la experiencia humana, la salud y el bienestar”.

Ideas clave para conseguir el bienestar

La configuración del espacio de nuestro edificio u oficina no siempre está en nuestra mano. Sin embargo, si somos emprendedores y vamos a montar nuestra propia idea de negocio o incluso si tenemos una profesión liberal y estamos buscando un espacio para alquilar una oficina o incluso un coworking en el trabajar con otros profesionales, elegir bien el espacio en el que vamos a desarrollar nuestra actividad puede influir no solo en nuestro trabajo, sino también en la relación que se cree con nuestros clientes.

Así, Hermarta Arquitectura, experta en el diseño de oficinas, aporta algunos aspectos que se han de tener en cuenta, basándose en los criterios necesarios que requiere la certificación Well, ya que como recuerdan “un buen diseño de oficinas aumenta la productividad en un 20%”.

En primer lugar, aportan que “con respecto al aire, serán necesarias instalaciones optimizadas de renovación de aire, expulsión de aire viciado e impulsión de aire nuevo para tener el espacio continuamente ventilado, ventanas practicables, uso de materiales constructivos con superficies anti-microbios e implantación de maquinaria de limpieza avanzada”.

Respecto al agua, habrá que tener en cuenta que existan “dispensadores de agua en zonas comunes y establecer pequeñas pausas para recomendar su consumo, crear controles periódicos de la calidad del agua consumible y tratar el agua mediante filtros de última generación”. Sobre la cuestión de la alimentación, hay ideas tan variadas como “la instalación de máquinas vending con alimentos saludables, establecer una organización horaria de desayuno, comida y merienda, fomentar una dieta equilibrada, promover el lavado de las manos antes de la comida, información nutricional en los offices, etc.”

Otro factor clave es la iluminación, para lo cual, desde Hermarta, recuerdan que “las zonas de paso y menos usadas deben quedar más alejadas del exterior y usar iluminación artificial. Igualmente en todo caso se debe tener el control de la entrada de luz solar”. Asimismo, algo que no siempre se tiene en cuenta es “el uso de los colores superficiales del espacio construido, que con la reflexión de la luz, pueden generar un ambiente productivo y agradable”.

Por último, en cuanto a cómo fomentar la actividad física, además de que la empresa cuente con gimnasio propio o descuentos para la cuota de uno externo, también existe la opción de “promover el uso de las escaleras y minimizar el del ascensor”, además de otras cuestiones para el bienestar físico como “mesas en alturas regulables y sillas ergonómicas, zona de aparcamiento para bicicletas e incluso promover actividades deportivas fuera del horario laboral”.

La importancia de los pequeños detalles

Si bien todos estos consejos dependen más del empresario, que del trabajador por cuenta ajena, nosotros mismos también podemos aportar un poco de bienestar a nuestro espacio de trabajo diario.

Así, desde el Centro de Ecoturismo Tierra del Agua, expertos en la creación de espacios para el bienestar, recuerdan la importancia de esos pequeños detalles que convierten la oficina en un lugar árido, a también un poco nuestro hogar.

Para ello, a veces es algo tan sencillo como trabajar con buena música ambiental, puesto como recuerda en equipo de Tierra del Agua, “la música influye en nuestros aspectos físicos, emocionales y psicológicos, siendo capaz de despertar el positivismo y liberar en el cuerpo dopamina. Seleccionar la que se adecúe a tu función, dependiendo de si ésta implica o no un movimiento físico, puede aumentar además la productividad”.

Otra idea es llevar nuestras propias plantas o flores, puesto que “las flores son sinónimo de creatividad y armonía, y en función de sus colores y olores se consigue un efecto relajante, calmante, de satisfacción, etc”. Todo ello teniendo en cuenta además que “cuando realizan la fotosíntesis toman CO2 del ambiente y liberan O2, y aportan humedad en el ambiente, por lo que disminuye la cantidad de polvo y partículas”.

Asimismo, algo que también podemos llevar de casa son objetos pensados para nuestros ratos de descanso, tales como “herramientas de automasaje, como varillas para el cráneo, pelotas, o masajeadores. También bolsas de semillas que se calientan en el microondas y relajan tensiones musculares, con un cronómetro, para controlar descansos de 10min cuando sea necesario”.

Por último, no olvidan la importancia de los almuerzos y del menú si tenemos jornada partida. Así, la idea es apostar por “menús semanales equilibrados nutricionalmente, siguiendo una tendencia healthy, y atendiendo a las particularidades de cada uno (intolerancias, celiacos, etc.)”. En Tierra del Agua, además, apuestan por una idea muy exportable, como es “hacer de los almuerzos un espacio de convivencia y socialización entre los trabajadores, contribuyendo a construir el buen ambiente entre el equipo”.

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