¿Por qué la amistad en el trabajo es la nueva obsesión de las empresas?

Está demostrado: el buen ambiente y el bienestar emocional de los trabajadores se nota en el balance de resultados.

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Foto: Cordon Press

Buen ambiente laboral. Mejora de la capacidad de solucionar problemas. Oportunidades de ascenso. Los expertos en Recursos Humanos saben que el siglo XXI es el siglo de la inteligencia emocional y que la amistad es el vínculo que debe fomentarse en las empresas.

Daniela tiene 43 años. Está casada, tiene dos hijos y hasta hace unos meses pensaba que también tenía un trabajo vocacional al que no quería renunciar. “Una crisis personal muy profunda me ha hecho darme cuenta de que el origen de mis problemas es el desgaste laboral y la presión que padezco en mi puesto de trabajo”. Cuando se le pregunta cuál es el principal motivo por el que no intenta cambiarlo contesta convencida “ahora estoy pasándolo mal, pero el ambiente y la red de amistad que hemos creado en el equipo que dirijo me están ayudando a sostenerme. Temo irme de este puesto y que en el siguiente no tenga la confianza y la cercanía que hemos tardado tantos años en construir aquí y que hace que incluso conmigo “de bajón”, las cosas funcionen”.

El nombre es falso, pero la historia de Daniela es tan verdadera como la de Miguel. “Yo dije que me iba porque quería afrontar nuevos retos profesionales. Pero, en realidad, me fui de un puesto de trabajo prestigioso, cómodo y seguro porque la relación con mis compañeros se hizo insoportable para mí. No había confianza, el ambiente era muy competitivo, me fui aislando y perdí por completo la motivación. Aunque estábamos en plena crisis, fui el primer voluntario para firmar el ERE”.

Los casos anteriores nos hablan de la influencia capital que ejercen nuestras relaciones personales en nuestros puestos de trabajo. No es algo nuevo, el conocido como team building, es decir la mejora de las relaciones entre los miembros de un equipos, está ya muy asimilado por las compañías.

 Sin embargo, el verdadero motor de la innovación, de la retención del talento y de la conexión emocional del empleado y la compañía es una concepto más reciente, denominado bridge building que está, poco a poco introduciéndose en las organizaciones. Se define como el fomento de la colaboración y los lazos de amistad entre departamentos y entre perfiles de empleados muy diferentes entre sí, con el fin de encontrar enfoques y propuestas que rompan con lo establecido. Además de la mejora de los beneficios de las compañías, esta metodología, avala la idea de que el bienestar emocional de los trabajadores y los lazos de confianza entre todos los departamentos de una empresa influyen, y mucho, en los balances.

Jordi Robert-Ribes es fundador de Connecting Perspectives, autor de varios textos sobre Networking y uno de los impulsores en nuestro país del concepto bridge building. Cuenta el caso de una empresa farmacéutica estadounidense que observó que sus equipos de ventas y de marketing no tenían suficiente relación. Para cambiar esta situación, redujeron el número de máquinas de café disponibles para los empleados, pasando de una máquina por cada seis trabajadores a una por cada 150. Los empleados tenían que moverse dentro de la empresa y acabó siendo inevitable conversar e intercambiar ideas entre ellos. Tras esta sencilla acción, la empresa incrementó sus ventas un 20 por ciento.

Para los incrédulos que todavía piensen que en entornos de competitividad como el laboral no es posible ni recomendable que se den lazos de amistad el experto resume las bondades de esos vínculos que van más allá de lo estrictamente profesional: “Cada uno de nosotros ve el mundo a través de un filtro propio y eso implica que nos perdamos muchas cosas. Por eso es imprescindible que hablemos con otras personas y compartamos experiencias y opiniones fuera de nuestra zona de confort”. Parece algo propio del sentido común pero detallando los beneficios que puede generar esta sociabilidad dentro de las compañías se entienden mejor los objetivos del bridge building.

 “El más evidente es el de permitir crear un buen ambiente laboral. Es esencial levantarse por la mañana con ganas de ir al trabajo. Pero hay más. Estudios de la Purdue University (Indiana, USA) demuestran que los equipos que funcionan mejor no son los que son más inteligentes colectivamente ni los que tienen “superestrellas” entre sus miembros. sino aquellos equipos que conectan mejor a nivel emocional entre ellos, que tienen empatía y que se ayudan”. El otro gran beneficio es la posibilidad de progresión en la empresa, de ascenso. “Cuántas más conexiones se tengan y cuánto más diferentes sean los perfiles con los que nos relacionamos más aumentan las posibilidades de aprender y conocer enfoques de negocio diferentes al propio y, por tanto, de poder prosperar”. Asegura Robert-Ribes.

Ir contentos al trabajo, ser más inteligentes y creativos, aumentar las opciones de ascenso… Si las organizaciones que practican el bridge building promueven estos beneficios en sus empleados parece innegable que el XXI sea, de verdad, el siglo de la inteligencia emocional en todos los ámbitos.

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