Narcisismo con agujas: veinteañeros adictos a inyectarse belleza

Sin miedo a pincharse: los tratamientos dermatológicos con bótox y ácido hialurónico en España entre los 19 y los 35 años copan el 20% del mercado y en EEUU los más jóvenes han aumentado su consumo un 30%.

Narcisismo con agujas: veinteañeros adictos a inyectarse belleza

En España, los tratamientos con botox y ácido hialurónico representan el 65% del mercado que no requiere cirugía. Foto: Getty

Cuando una famosa sube un selfie con el hashtag #nomakeup, la generación X aplaude su valentía por posar sin gota de maquillaje. A los milennials no se la dan con queso. No se les escapa que hay correctores e iluminadores que dan aspecto de ir sin maquillar y que también hay tratamientos médico-estéticos que dejan el rostro impecable sin perder la naturalidad. En este apartado los inyectables – sobre todo, el ácido hialurónico y, en menor medida, el bótox – ganan adeptos entre la generación Instagram.

Las cifras avalan esta nueva devoción por las agujas. Según datos de la Secpre (Sociedad Española de Cirugía plástica y Reparadora), en España hay un incremento del 10% de tratamientos no quirúrgicos entre 2015 y 2016 y el ácido hialurónico y el bótox ya suponen el 60% y el 65% del total de los tratamientos médico-estéticos. En la misma línea andan en EEUU. La asociación de cirugía plástica, la American Society for Aesthetic Plastic Surgery, ha desvelado que el uso de inyectables ha crecido un 10% en 2017, que el negocio ya alcanza los 7 millones de intervenciones y que los más jóvenes, aquellos que están entre los 19 y los 35 años, son un mercado más que pujante: ha aumentado un 30% el uso de inyectables en esa franja en solo un año

En la sociedad del aquí y ahora, donde que una página tarde un segundo en cargar ya parece una eternidad, parece mucho pedir que los jóvenes entre 18 y 30 años esperen a varias limpiezas de cutis para mejorar su aspecto. Ellos lo quieren ya (sí, ellos, con o, porque todos los expertos consultados coinciden en una evidencia: a esta edad hay casi tantos pacientes varones como mujeres). Si las Kardashian se pinchan y luego van a almorzar como si tal cosa, ellos también. “Actualmente los milennials ya suponen un 20-25% de los pacientes de inyectables. Y va en ascenso. Tienen mucha información a su alcance, saben qué hay y qué quieren. Pero la labor del médico no es pinchar sin más sino guiarles, asesorarles qué es lo mejor para su rostro respetando unas proporciones y asumiendo los propios límites de la técnica. No todo lo que se ve en Internet es realista”, señalan las doctoras Mar Mira y Sofía Ruiz del Cueto, directoras de la Clínica Mira+Cueto.

A los 20 se incrementan las inyecciones en los labios. A los 30, las que se hacen en la zona superior del rostro. Foto: Getty

Resulta cuando menos curioso comprobar cómo en pocos años se ha perdido el pánico a la bata blanca y a la aguja. “Les sigue dando algo de reparo pero es el precio para lograr unos resultados que ya son parte de su estilo de vida”.  La obsesión por la imagen en las redes sociales podría ser la culpable. “En los selfies apenas se ve otra cosa que no sean los rostros. Desde esa perspectiva tan cercana se aprecian mucho las arrugas en el tercio superior o unos volúmenes poco perfilados”, apunta la doctora Ana Roces, directora médica de Merz Aesthetics, uno de los principales fabricantes de productos inyectables. Es entonces cuando se plantean la necesidad de un contouring o unos correctores que duren las 24 horas.

No quieren modificar su rostro ni parecer lo que no son. Solo quieren dar su mejor versión. “En el caso de la toxina botulínica significa quitarse esas pequeñas arrugas que aún no están muy marcadas pero que endurecen los gestos, como el entrecejo. No van a paralizarse la cara, solo relajar ese punto concreto. Y no hablamos solo de chicas. La publicidad impone rostros angulosos para los chicos, algo que la naturaleza no siempre concede. Los médicos podemos masculinizar los rasgos inyectando ácido hialurónico o hidroxiapatita cálcica en la zona de la mandíbula”, revela la doctora Purificación Espallargas.

Si la generación de Nicole Kidman soñaba con el bótox, el ácido hialurónico (la molécula de la hidratación por excelencia) es la favorita de los milennials. “Los hay de distintas densidades. Esto nos permite trabajar el rostro a distintas profundidades y con distintos objetivos”, apunta el doctor Moisés Amselem . “Mientras que los pacientes de más edad buscan atenuar las arrugas, los más jóvenes quieren algo parecido a un maquillaje natural. A esta edad no encontramos grandes arrugas ni pérdida de volúmenes, pero sí ojeras que se mitigan sin problemas con hialurónico”. Es el Photoshop a medida, la guerra por el selfie perfecto. Y no hay visos de vuelta atrás.  El Business of Fashion apuntaba que Harvey Nichols, los exclusivos almacenes británicos, ya cuentan con una clínica/spa en su interior donde este tipo de procedimientos se ha multiplicado y donde mujeres de entre 25 y 30 años se inyectan un poco de ácido hialurónica entre sus compras y la pausa de la comida. De hecho, ante el auge de consumo, el próximo paso sería el de la adopción de las marcas de lujo con licencias de belleza. ¿Un relleno inyectable de tu diseñador favorito a la venta en los grandes almacenes más cercanos? Las predicciones dicen que no suena tan disparatado.

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