Todo sobre la criolipolisis: el poder del frío para eliminar la grasa

Los adipocitos mueren por suicidio colectivo cuando la piel alcanza la gélida temperatura de -8ºC. Es el único secreto que guarda la última arma para combatir la grasa localizada.

crioterapia

Foto: Getty Images

Hace unos meses que irrumpió en las consultas de medicina estética y ya está cambiando el contorno corporal a golpe de frío. Hablamos de Cooltech o criolipolisis, que llegó para hacer la más dura competencia a Coolsculpting. Y no es fácil. Como resume la doctora María José Crispín, médico estético de la Clínica Menorca, “construido en Harvard, cuenta a día de hoy con más de 52 estudios científicos publicados y se utiliza en 74 países con más de 8 millones de tratamientos realizados. Es el único equipo de criolipolisis que cuenta con aprobación de la FDA desde el año 2010 y el que marcó el inicio de la criolipolisis”. El problema son las imitaciones, “a parte de Cooltech, que realmente funciona eliminando grasa, han surgido algunas aparatologías que se hacen llamar criolipolisis pero no eliminan los adipocitos”, añade Crispín.

Aunque las comparativas siempre son odiosas, la doctora Conchita Pinilla, experta en cirugía plástica, remarca algunas de las diferencias entre estos dos aparatos: “las sesiones con Coolsculpting se realizan en 30 minutos y Cooltech necesitaría de 45 minutos, y el primero monitoriza la temperatura de la piel, no del manípulo”.

Los años de puesta en el mercado y estudios científicos publicados juegan a favor de la primera. Sin embargo, como señala Gregorio Viera, director del departamento de tecnología de Cocoon medical, “Cooltech ya lleva a sus espaldas más de 3 millones de tratamientos con una buena tasa de satisfacción”.

¿Cuestión de precio?

Lo que sí puede marcar la diferencia es el precio. “Al tratarse de un producto español, los profesionales no tienen que pagar una especie de canon a la empresa americana por él y pueden ofrecer un precio más competitivo a sus clientes”, aclara la dermatóloga Paloma Cornejo, de la clínica Dra. Paloma Cornejo. El “a partir de 600 euros por sesión” de Coolsculpting que puede llegar a 1.000 en algunos centros, se reduce a los 400 euros con Cooltech. Los resultados, para los que han trabajado con las dos tecnologías, son los mismos. Como señala Cornejo, “aunque aún no hay estudios comparativos entre ambas, se trata de la misma técnica y tiene los mismos efectos”.

Los cabezales marcan la diferencia

La batalla también se juega en el campo de los complementos, que son los que delimitan las zonas a tratar. Para reducir grasa en la zona de la tripa resultaría más práctico Coolsculpting, “su manípulo de abdomen es más grande y permite tratar más superficie. Sin embargo, Cooltech acaba de lanzar un modelo (Define) con cuatro cabezales que permitirá tratar cuatro zonas en una sesión”, avanza Cornejo.

Morir de frío

Es literal. La estrategia quema-grasa de la criolipolisis pasa por reducir la temperatura de la zona a tratar hasta -8ºC. Llegados a ese punto, los adipocitos mueren y son eliminados a los largo de las semanas posteriores a través de la orina y el sudor.

Mercado hay. Lo asegura el último estudio realizado por Allergan en España que afirma que el exceso de grasa localizada en áreas específicas del cuerpo es la primera preocupación estética para los hombres y la segunda, después de la celulitis, para las mujeres y que para deshacerse de ella, más de un 60% consideraría un tratamiento no quirúrgico en los próximos dos años. ¿Las zonas críticas? El abdomen (para el 79%), los flancos (56%), la cara interior y exterior del muslo (37% y 32% respectivamente) y los brazos (24%). A la hora de poner solución, el 80% prefiere un tratamiento no quirúrgico y apenas un 6% optaría por pasar por quirófano.

La criolipolisis resulta ser una técnica científicamente eficaz, segura y no invasiva para eliminar pequeñas áreas de grasa rebelde que no responden a la dieta ni al ejercicio. Como señala la doctora Crispín, “funciona muy bien en personas con estas características, que no tienen sobrepeso y sí cúmulos muy localizados en vientre, cartucheras, cara interna de los muslos, rodillas, brazos o línea del sujetador”. Sin embargo, hay que tener en cuenta también el tipo de grasa. ¿Las mejores candidatas? Las describe la doctora Cornejo, “los resultados son mejores cuanto más blanda sea ésta y no recomiendo su uso por ejemplo, en cartucheras duras con celulitis fibrosa, ya que es más difícil ejercer succión o en rodillas, donde suele haber también fibrosis”. La succión es la clave, los manípulos de estos aparatos, atrapan la zona a tratar para después enfriar la piel.

Es ahí donde puede haber cierta controversia si se compara la criolipolisis con otras tecnologías que emplean el calor o el láser. En palabras de David del Egido, Head of Clinical Education Iberia para CYNOSURE SPAIN, “el frío requiere el uso de la succión para acercar el tejido al cabezal, de lo contrario podría penetrar en órganos o estructuras internos y llegar a dañarlos. Este efecto se prolonga durante todo el tratamiento, que puede llegar a los 70 minutos, provocando una modificación del tejido que, aunque es reversible, podría no serlo según los pacientes y la calidad de sus fibras elásticas, que podrían verse afectadas generando flacidez”. Por el contrario, hay otros especialistas que refieren lo contrario. Para Myriam Yébenes, del Instituto de Belleza y Medicina Estética Maribel Yébenes, “la criolipolisis no puede generar flacidez. Es más, los últimos estudios demuestran que incluso se mejora la flacidez también”.

En cuanto al número de sesiones necesarias, depende de la cantidad de grasa. “Lo normal es hacer dos sesiones espaciadas dos meses y si hiciera falta una tercera, pero nunca sería necesaria una cuarta. Hay que dejar pasar ese plazo de tiempo para que el cuerpo tenga tiempo de eliminar la grasa. Los resultados, a nivel perímetro abdominal reflejan una disminución de entre 2,5 y 3,5 cm. Con una sesión y de 5 cm después de dos sesiones ”, explica la doctora Cornejo.

¿El punto débil del frío? Los detalla la doctora Crispín: “hay que tener paciencia porque los resultados no son inmediatos y se observan a partir de dos meses”.

Como añade la doctora Pinilla, “el calor produce necrosis celular (muerte inminente), y el frío apoptosis celular, es decir muerte programada, y esta seria la gran diferencia entre los tratamientos de frío y los de calor”.

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