¿Son las tiras limpiadoras de poros malas para la piel?

Estas adictivas bandas adhesivas tienen una cara más agresiva de lo que piensas. Es hora de plantearse si merecen la pena y buscar otras alternativas.

tiras limpia poros

Las tiras limpia poros pueden parecer la opción más cómoda, pero no es la mejor para la piel. Foto: Getty

Una jornada interminable ya es suficientemente complicada como para subir el nivel de dificultad. Ante la perspectiva de cuidar la piel de manera continuada, limpiarla dos veces al día, usar tónicos, serums, exfoliarla cuando conviene, aplicar mascarillas dos veces a la semana y, en definitiva, seguir todas esas rutinas que nadie cumple a rajatabla o hallar una solución rápida, la elección parece clara. Sin embargo, ésta no es siempre la más recomendable.

Todos hemos caído en la tentación de probar las tiras limpia poros, que irrumpieron en nuestras vidas en 1997 con la milagrosa promesa de hacer desaparecer los indeseables puntos negros en pocos minutos. Desde entonces, han aparecido de manera intermitente en nuestros neceseres, entre el escepticismo y la esperanza de que esa nueva marca hubiera mejorado su eficacia. En realidad, nunca nos convencieron del todo, pues la extracción de puntos negros jamás fue tan notable como nos querían hacer creer en los anuncios. Es más, tras despegarlas de la piel con alguna lágrima de por medio, contemplábamos atónitas como nuestra nariz seguía teniendo exactamente las mismas imperfecciones. Habíamos conseguido una cara roja y una tira en la mano que, a lo sumo nos había librado de cinco puntos negros.

Con el paso del tiempo las fórmulas mejoraron. Se incorporaron ingredientes como el aceite de árbol de té, que ayudaba a desinfectar, pero el efecto seguía sin dejarnos boquiabiertas. Entonces, ¿por qué no los desterramos por completo? A su falta de resultados realmente visibles, se suman otros factores que llevan a plantearse si de verdad merecen la pena.

tiras limpia poros

Una lista de ingredientes a los que no queremos ni acercarnos: Si vivimos preocupadas por las siliconas, los sulfatos, los alcoholes y demás componentes de nuestras listas negras, sería una incongruencia colocar sobre nuestro rostro un producto que contradijera esta filosofía. Pues bien, este tipo de tiras están plagadas de ellos. De hecho, no es difícil deducirlo, ya que cualquier superficie que necesite quedarse pegada a la piel, parece poco recomendable. Desde dimeticona –una silicona que, si bien suaviza aparentemente, a largo plazo obstruye los poros– hasta PVP, un copolímero que proviene del petróleo o los conocidos como PEG, que derivan también de éste y que destruyen la barrera de protección natural de la piel. Estas son algunas de las bondades que las componen.

Una técnica agresiva: Hemos pasado la mitad de nuestras vidas pensando que la única manera de limpiar los poros era abriéndolos con vapor para luego retirar los puntos negros. Sin embargo, la tendencia actual es dejar a un lado las extracciones por considerarse demasiado radicales e irritantes, especialmente para las pieles sensibles. Hoy se apuesta por un cuidado más delicado y constante, diseñado para ver resultados a largo plazo. Es por eso que la idea de arrancar las imperfecciones de un tirón, no es la más adecuada. Especialmente cuando no nos ofrece una solución definitiva.

El problema reaparece: Al tratarse de una limpieza superficial, casi como un truco que sólo sirve para engañarnos, estamos condenadas a que el problema regrese. Es mejor apostar por limpiadores, tónicos y exfoliantes químicos que contengan ácido salicílico y glicólico, gluconato de zinc o magnesio. Estos ingredientes limpian a fondo, destierran las células muertas, aclaran la piel y cierran los poros. Los encontrarás en productos como el Intensive Pore Minimizer de Perricone MD,  que puedes comprar en Laconicum. Las mascarillas de arcilla rosa como la Hydra Life Pores Away de Dior son otra gran opción para aclarar, afinar la textura de la piel y combatir las imperfecciones sin dañarla.

Lo mismo sucede con aquellas que están compuestas por carbón. Pero cuidado, aquí nos adentramos en terreno peligroso, el de las modas sin base científica y perjudiciales para la piel. Instagram y Youtube han sido invadidas por toneladas de tutoriales sobre cómo hacer nuestra propia mascarilla peel-off con carbón activado. En principio, este ingrediente puede ser muy beneficioso para tratar los puntos negros, debido a su capacidad para desincrustar. Sin embargo, las recetas que Internet se ha sacado de la manga son una locura que nadie debería probar. La más extendida contiene cola –eso sí, de la que usan los niños en el colegio para que no sea tóxica. Claro, eso nos deja mucho más tranquilas…–, que ha de mezclarse con el carbón activado para lograr que se adhiera a la superficie de la piel. Y una vez se haya secado, tirón al canto. Puede que elimine los puntos negros, pero deja el rostro tan sumamente irritado que es infinitamente peor el remedio que la enfermedad. Conclusión: niños, no hagáis esto en casa. Es mejor aplicar el sentido común y buscar una mascarilla de carbón que sea respetuosa con la piel, como las de tejido de WHP Mask de Mediheal, o la Charcoal Mineral Mask de SNP –todas disponibles en Miin Cosmetics–, que no se pegan y que purifican sin necesidad de arrancarnos media cara de cuajo. Experimentos, los justos.

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