Las razones por las que dormir es fundamental para tu piel

El sueño elimina los desechos que se acumulan en el cerebro durante el día, evita el sobrepeso, repara el daño muscular y óseo y anima a las células de la piel a regenerarse.

Belleza y sueño

No todos lo consideran una epidemia, aunque las cifras y la lista de patologías que acarree sean hiperbólicas. Más de 150 millones de adultos padecen problemas relacionados con el sueño en los países desarrollados, señala un estudio de la británica Universidad de Warwick. El insomnio se ha convertido, según los Centros para el Control y la Prevención de EE UU, en una plaga que puede provocar obesidad, diabetes y hasta cáncer. Pero nuestra civilización denosta el descanso. Dormir cuatro horas y resistir nos convierte en superhéroes y nos induce a sacar pecho. Y a los factores sociales, se une la crisis. «La recesión ha aumentado la ansiedad y el estrés. El sueño es un termómetro del bienestar orgánico y mental: lo que nos sucede durante la vigilia influye en nuestro reposo y viceversa», alerta María José Ramos Platón, profesora de Psicobiología de la Universidad Complutense de Madrid.

01. DESCANSAR: UN ELIXIR
Dormir elimina toxinas y estimula las células

«La actitud con respecto al sueño debe cambiar. Todavía no se aborda como lo que es, uno de los problemas de salud más importantes de esta era», sentencia el doctor Hernando Pérez, del grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la Sociedad Española de Neurología. La retahíla de patologías asociadas con el trastorno del descanso es kilométrica: dormir menos de siete horas está relacionado con un mal funcionamiento del organismo –fatiga, mala digestión–; del rendimiento cognitivo –disminución de la atención y de la memoria–; del estado de ánimo –depresión, irritabilidad– y, por supuesto, de la salud.

El inventario asusta: diabetes, obesidad, ansiedad… Todavía no hay estudios definitivos, pero según los últimos experimentos realizados en Estados Unidos (por doctores como Maiken Nedergaard y Sigrid Veasey) podría aumentar la posibilidad de padecer cáncer, osteoporosis y alzhéimer. «La falta de reposo dispara la inflamación silenciosa del organismo, que es asintomática e indolora, e implica una inflamación de las células que causan todas esas enfermedades», explica Edouard Mauvais-Jarvis, director científico de los laboratorios Dior.

Las pesquisas se multiplican y los hallazgos tumban clichés. Solemos pensar que, al acostarnos, desconectamos porque nuestros sentidos se apagan. Nada más lejos de la realidad: «Existen dos tipos de sueño: en el REM las ondas eléctricas son rápidas y el funcionamiento cerebral es casi intelectual», matiza Inés Picornell, jefa de Neurofisiología Clínica del hospital de Móstoles. De hecho, según los últimos estudios, cuando las luces se apagan, el cerebro se pone en marcha. Las células y las neuronas trabajan en sincronía: lavan el cerebro de los desechos acumulados durante el día gracias a pulsaciones eléctricas y chequean los niveles de enzimas, hormonas y proteínas. El descanso funciona como una especie de lavado, como un reboot.

El doctor Maiken Nedergaard, codirector del Centro de Neuromedicina de la Universidad de Rochester, lo compara con un lavaplatos: cuando estamos dormidos nos depuramos un 15% más que despiertos. El sueño es medicinal: restaura las funciones, regenera y rejuvenece. También repara el daño óseo y muscular, ayudar al páncreas a eliminar el azúcar y anima a las células de la piel a regenerarse.

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Mirta Rojo

02. RESETEAR
Las noches en vela envejecen

Los últimos descubrimientos no son alentadores: según Sigrid Veasey, catedrática de Medicina de la Universidad de Pensilvania, las células cerebrales que no duermen lo suficiente acaban muertas. «Las neuronas necesitan energía cuando están despiertas y, al generarla, expulsan radicales libres. Durante el sueño, estas unidades se purgan gracias a los antioxidantes que fabrican», afirma la investigadora. ¿Qué sucede si no descansamos lo suficiente? La basura se acumula y algunas neuronas mueren. El cerebro de un veinteañero insomne puede acabar pareciéndose al de un mayor.

¿Sirve recuperar las horas de sueño? «Se piensa que tal vez ayude con algunos procesos. Aunque dormir poco entre semana y más los domingos no merma el estrés oxidativo», responde Pérez.

03. NO DORMIR RESECA
Descansar poco apaga el tono de la piel

La dermis también duerme. «La renovación celular se acelera por la noche y llega a su culmen sobre las cuatro o cinco de la madrugada», explica Mauvais-Jarvis. ¿La razón? «Sobre una hora después de la medianoche se produce la segregación más importante de la hormona de crecimiento (GH). La función principal de esta sustancia es que crezcamos, pero también que nos regeneremos», responde el experto.

– El mecanismo es ambivalente; tiene ventajas, pero también inconvenientes: «Las células empujan hacia la superficie otras unidades menos maduras y más débiles. El resultado es una dermis más permeable y fina. La mala noticia es que la epidermis pierde agua y se deshidrata. La buena, se vuelve más receptiva a los ingredientes de las cremas», señala el experto.

– Dormir poco pasa factura: «El ritmo de irrigación aumenta cuando estamos en reposo; es decir, los fluidos llegan mejor a las células, lo que las renueva. Si no descansamos, el tono se apaga y se vuelve cetrino, porque la dermis no se oxigena», señala Cristina Villegas, jefa del Servicio de Dermatología del Hospital Sanitas. Otra posible consecuencia es que las toxinas se acumulen y aparezcan manchas.

– La cosmética ayuda a disimular los signos del cansancio. «Para estimular, funciona lavarse la cara con agua muy fría. Para tensar e iluminar, debemos aplicar cosméticos con vitamina C. La hinchazón de las bolsas y las ojeras se corrigen con fórmulas con un 2% de concentración de vitamina K», sugiere la doctora.

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Mirta Rojo

04. ¿FALTA QUÍMICA?
Somníferos y hormonas

«Nos ayudan a caer, pero ningún hipnótico puede reproducir los beneficios del sueño, alerta Picornell, neurofisióloga. Además, los somníferos producen adicción: «Las benzodiacepinas no deben tomarse durante más de doce semanas, se convierten en cómplices del insomnio al cabo de ese tiempo. Pierden efecto y enganchan», explica Pérez. De hecho, su consumo se ha duplicado desde 2005. ¿Y qué hay de alternativas como las pastillas de melatonina? Los comprimidos de esta hormona sintetizada se aprobaron en España en 2007. «Los pacientes los toman mal y abusan: la mayoría sobrepasa los límites establecidos por la UE (1 mg)», explica Pérez. El protocolo tendría que ser el siguiente: «Se debe ingerir a la misma hora y 120 minutos antes de acostarse». Otro aliado es el triptófano. «Este aminoácido aumenta la serotonina, lo que puede ayudar a frenar los trastornos de ansiedad», informa el profesional.

05. PARA CAER RENDIDOS
'Apps' y trucos de la abuela para relajarse

– El truco es la leche. Contar ovejas, cantar nanas, tomar valeriana… El ser humano lleva decenios recurriendo a artimañas para caer rendido. «Debemos reeducar el cerebro, darle claves de desconexión, rituales que le recuerden que es hora de dormir», señala Pérez. Se trata de aplicar el sentido común. «Lo suyo es tener un horario y aprender a gestionar las emociones de día. Y evitar excitantes como la cafeína; que pueden tardar ocho horas en metabolizarse», explica Ramos.

El estilo de vida influye: «Las siestas largas y beber mucho durante la cena desvela. Hacer ejercicio, a poder ser con luz solar, ayuda», aconseja el doctor Zamora, del Instituto Europeo de la Calidad del Sueño. Las cenas pesadas producen reflujos, lo que impide dormir en muchas ocasiones. Los alimentos aliados: las verduras de hoja verde, el pescado azul y carnes como el pavo.

Los trucos de la abuela tienen base científica. El vaso de leche caliente es rico en triptófano, el aminoácido encargado de sintetizar la melatonina, la hormona del sueño. Otro aliado es el yoga nidra: «Un profesor nos guía y ayuda a calmar distintas partes del cuerpo mientras suenan cuencos tibetanos», describe Sashenka D’Agostini, del centro Adhara Yoga (clase/ 15 €; adharayoga.com).

– ¿Tregua al enemigo? Techsomnia es el término que define la ansiedad que genera no poder dormirse hasta haber realizado una tarea tecnológica. «Los gadgets –el iPad, el iPhone– espabilan. Las pantallas son de LED y su luz azul le dicen al cerebro que es de día», cuenta Jarvis-Mauvais. Demonizar este tipo de pantallas está de moda. «No son un enemigo. Pero sí la excitación y el bombardeo de estímulos que generan», matiza Pérez. De hecho, los artilugios pueden ser cómplices: apps con algoritmos para relajarse (Pzizz Sleep) o que despiertan en la fase más ligera del descanso (Sleep Cycle) para que la transición a la vigilia sea ligera, pulseras que se sincronizan con los smartphones y monitorizan y evalúan nuestro reposo… Al final, todo depende del uso.

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Mirta Rojo

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