La nutricionista del Barça: brócoli sí, pizza no tanto

La asesora de alimentación del equipo culé da pautas que sirven aunque no se juegue en Primera División.

Brocoli

Foto: Getty Images

En la liga inglesa era habitual ver la imagen de un repartidor entrando en el vestuario del equipo visitante tras el partido con una montaña de cajas de pizza. Hasta que llegó Pep Guardiola a entrenar al Manchester City y decretó la guerra al pepperoni. Es sabido que el entrenador es especialmente vigilante de la dieta de sus jugadores (si alguien sube de peso, no juega). En sus años en el Barça instauró la obligación de que todos los jugadores del primer equipo comiesen juntos y se fichó a una nutricionista, la doctora Antonia Lizárraga Dallo, que todavía trabaja en el club.

Lizárraga, que se encarga de planificar la nutrición no sólo de las estrellas del primer equipo sino de todas las categorías, empezando por los niños de la Masia, colabora con la campaña Eat Like a Pro, de Beko, que trata de contagiar hábitos saludables a los más pequeños. En el spot aparecen Suárez, Messi, Rakitic, Piqué y Umtiti preparando con todo tipo de acrobacias salmón con brócoli y patatas asadas, un menú que, según la doctora, se parece bastante a algo que podría comer la plantilla del Barça. “Ya se ha superado la idea de la pasta y el pollo como comida ideal del deportista”, dice. “El brócoli es antiinflamatorio. Al igual que los frutos secos y el pescado azul, contienen esa grasa buena que ayuda al músculo a recuperarse”. Pero además, los nutricionistas deportivos se fijan cada vez más en cuándo se come y no sólo en qué se come, un hábito que cualquiera puede adaptar a su rutina. “Antes estaba todo muy enfocado a qué comer antes del partido, pero ahora estamos muy centrados en los alimentos recuperadores, que acorten el tiempo que pasa para que el músculo esté preparado para volver a trabajar. En la agenda de los futbolistas de élite a veces hay partidos muy seguidos con viajes, días muy cansados. Y ahí es cuando utilizamos los alimentos casi como medicina, con efecto terapéutico. Les damos licuados de fruta y vegetales de hoja verde, brócoli, jengibre…y otros rojos, antioxidantes, con frutos rojos, remolacha…”.

Aplicado a una persona con una vida sedentaria: está bien darle un “premio” al músculo después de una sesión de entrenamiento –la doctora Lizárraga hasta pronuncia las palabras “croissants de chocolate”– pero no en otras ocasiones. Las cenas españolas, tan tardías, suponen un problema. “El cuerpo identifica que es una comida reparadora. Llegamos a casa tarde y es un momento de desconexión. El hambre y la ansiedad pueden llevar a comer mucho a última hora del día y eso hace que suba la insulina, que es la hormona encargada de almacenar”. Lo recomendable, entonces, es tomar una proteína con verduras. Y no caer en el error de sustituir la cena “por un plato de cinco piezas de fruta”, que también pueden disparar el azúcar.

La prensa deportiva sigue recreándose en ocasiones con los futbolistas que engordan y sus historias para perder peso. Eso sigue existiendo, pero Lizárraga prefiere enfocar la nutrición en positivo. “Yo no quiero ser la que viene a quitarles la comida”. Y apunta que los propios futbolistas se interesan cada vez más por lo que comen y difunden buenos hábitos. Empezando por la estrella del equipo, Leo Messi, que es sabido que cambió su dieta en colaboración con el doctor italiano Giuliano Poser, quien le animó a comer menos carne y potenciar alimentos como los cereales integrales, los frutos secos, las semillas y la verdura. “Lo de Messi nos beneficia a todos”, comenta Lizárraga. Dice que en ocho temporadas trabajando con deportistas de élite ha aprendido “cosas que no están en los libros” que tienen que ver con los ciclos anímicos. Ha descubierto, por ejemplo, que los momentos delicados, como las lesiones, son óptimos para empezar a aplicar nuevos hábitos alimentarios. “Ese suele ser un momento en el que se abren. Se vienen abajo psicológicamente y hemos visto que la nutrición es una herramienta para dar la vuelta a la situación, para ver en positivo qué pueden hacer para recuperarse antes y no lesionarse de nuevo más tarde. En cambio, cuando se están comiendo el mundo quizá están menos receptivos. Quizá les cambias un hábito, empiezan a meter menos goles y piensan: la culpa es de tu macarrón”.

Al contrario que a otros nutricionistas, a Lizárraga no le importa usar palabras de moda como “détox” o “superalimentos”, si sirven como eslogan para adquirir nuevas costumbres. Es cierto que el hígado ya tiene mecanismos para desintoxicarse solo, “pero se le puede ayudar con verduras crucíferas, como el brócoli, y con todo lo que el cuerpo identifica como amargo: espinaca, acelga, kale, rúcula, endivia, té verde”. Recomienda utilizar alguna de esas verduras de hoja verde en licuados para tomar en el desayuno e incorporarlas también en cremas de verduras que se pueden animar con cúrcuma, aceite de oliva y pimienta negra. Lo de la cúrcuma, al igual que el zumo de remolacha, no es un hype. “Soy muy fan, cada vez le descubrimos más propiedades”. En la web de Eat Like a Pro se pueden encontrar recetas (incluso de pizza, aunque con base de brócoli) y hasta un generador de felicitaciones para los niños que se puede personalizar para que Suárez o Messi feliciten a Paula o a Pedro por terminarse las espinacas.

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