La alquimia de la atracción

¿Existen los perfumes sexuales? ¿Realmente funcionan las feromonas sintéticas? ¿Qué fragancias favorecen la atracción entre sexos? Buscamos respuestas para saber si existe la esencia del deseo.

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Foto: Everett Collection

“El perfume anuncia la llegada de una mujer y alarga su partida”. Coco Chanel sabía lo que se decía cuando ensalzó el poder de la memoria sensorial como eficaz arma en el juego de la seducción. A lo largo de la historia, las mujeres han sabido potenciar su atractivo sexual a través de los sentidos. Desde la cultura babilónica, a la egipcia y griega, pasando por la tradición islámica -que asegura que el perfume “refuerza los órganos sexuales”-, la alquimia del deseo ha pasado por el olfato. Así lo pensaban las cortesanas europeas del medievo, que utilizaban sus secreciones sexuales como perfume y las colocaban detrás de sus orejas para atraer a clientes; o las seguidoras de la filosofía hindú de Kalika Purana, que siguen al pie de la letra los consejos de ofrecer jazmín a Shiva, para poder “obtener el objeto de su deseo”.

Si en los inicios de la historia se elaboraban perfumes especialmente diseñados para seducir, -utilizando feromonas de origen animal como el almizcle y el ámbar gris- y se juraban cualidades afrodísiacas en las especias orientales y en las flores exóticas; en la actualidad, la mística ha dejado paso a la frialdad tecnológica del marketing de las feromonas sintéticas. No hay que rastrear mucho por la web para poder hacernos con estas sustancias químicas, que prometen “aumentar el atractivo personal, un “incremento de los contactos con el sexo opuesto” e incluso “mayor número de relaciones sexuales”. Mismas intenciones que en el pasado, pero distinta forma. Lo que nos lleva directamente a preguntarnos ¿Existe una fórmula científica para descifrar el enigma de la atracción sexual?

pareja

Ellos se sienten atraídos por la lavanda, el jazmín o las fragancias amaderadas especiadas. Ellas, por el almizcle y las fragancias acuáticas, como el musk.

Getty Images

En pleno auge de la comercialización de la oxitocina (también conocida como la hormona del amor), el Social Issues Research Centre (Sirc) de Oxford, quiso desmentir leyendas. La organización, bajo la tutela de la antropóloga Kate Fox, elaboró entre 2007 y 2011 The Smell Report (el informe del olor),  y de entre su lista de conclusiones, cabe destacar las siguientes afirmaciones:

1) Las mujeres incrementan su sensibilidad a las feromonas masculinas hasta 10.000 veces más cuando ovulan que cuando tienen la menstruación.

2) El poder de atracción de las feromonas está sobrevalorado. “No todas las feromonas masculinas son igual de atractivas: la androstenona no es lo mismo que el androstenol. El androstenol es el olor producido por el sudor fresco, mientras que la androstenona se produce cuando el hombre suda tras exponerse al oxígeno, por lo que no resulta placentera a las mujeres (excepto durante la ovulación, cuando su respuesta cambia de 'negativa' a 'neutral'). Por lo tanto, si nos referimos al olor, el sudor de macho-man no será atractivo para la mayoría de las mujeres, la mayoría de las veces”

3) “Aunque la feromona del androstenol ha sido presentada como una sustancia que atrae a las mujeres, los hombres que usan feromonas basadas en este olor no siempre obtienen el efecto deseado. Un experimento con un espray de estas características en una sala de espera demostró que la feromona en cuestión sólo puede detectarse a 45 centímetros de distancia”.

Desmentido el poder de la química pseudocientífica, el informe también destaca la influencia que nuestro propio estado de ánimo tiene sobre el poder de atracción. Especialmente en el sector masculino. “El uso diario de colonias de olor placentero mejora el humor de los hombres de mediana edad, reduciendo la tensión, la fatiga y la confusión, estados asociados a 'la crisis de la mediana edad'. Esta sensación personal de autoconfianza y buen humor quedará inevitablemente reflejada en su comportamiento, y ayudará a mejorar el atractivo hacia sus parejas potenciales en mayor medida que si usase un espray de feromonas”.

Volviendo a la alquimia más tradicional, los perfumistas apuntan a unas notas específicas recurrentes que sí parecen funcionar en el arte de la atracción: los hombres tiran por composiciones complejas (por lo general desarrollan menos su capacidad para percibir los aromas); mientras que las mujeres prefieren fragancias más sencillas. Así, ellos parecen sentirse atraídos por notas como la lavanda, el jazmín o las fragancias amaderadas especiadas y a ellas les atrae el almizcle y las fragancias acuáticas, como el musk.

¿Se descubrirá alguna vez el perfume irresistible? Quizá lo mejor será quedarnos tal y como estamos, no vaya a ser que la alquimia de la atracción nos lleve a acabar como Jean-Baptiste Grenouille, en las páginas de El Perfume.

carta

La memoria sensorial es una de las armas más eficaces en el juego de la seducción. Si no, que se lo pregunten a las emisoras de estas cartas perfumadas durante la guerra.

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