Herpes, verrugas y conjuntivitis: los riesgos que asumes al comprar maquillaje de segunda mano

Algunas empresas estadounidenses prometen esterilizar los productos de color antes de ponerlos a la venta. Desinfectados o no, los artículos utilizados entrañan numerosos riesgos para la salud.

Maquillaje segunda mano

Usar un labial ajeno puede compartir algo más que el color. Foto: getty

Si una amiga saca su barra de labios para retocarse y tú, que has salido sin ponerte, te fijas en el color y te gusta, no dudarás. «¿Me la prestas?». En el mayor de los casos, la respuesta será afirmativa. Sin plantearte dudas sobre higiene y salud, la aplicarás sobre tu boca, traspasando las bacterias propias de cada persona. Pero, de igual modo que utilizas los productos de tus amigas, ¿comprarías maquillaje de segunda mano?

La primera y más lógica reacción produce rechazo a la propuesta. Sin conocer a la persona y sus particularidades, compartir productos tan personales no parece una opción. «Igual que usas solo tu cepillo de dientes, pues cada boca contiene sus propias bacterias, sucede lo mismo con el maquillaje», dice el doctor Antonio Clemente, de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Por supuesto, aclara el profesional, se refiere a artículos usados. «Si se adquieren sin abrir, el problema desaparece. Siempre debemos fijarnos en eso».

Para atajar esta problemática, en Estados Unidos han surgido plataformas que aseguran esterilizar toda la mercancía antes de venderla. Es el caso de Glambot, que elimina la primera capa de pintalabios y polvos con una cuchilla desinfectada. ¿Garantiza este sistema la seguridad de los productos? La doctora Adriana Juanes, especializada en dermatología estética y cosmética y parte del equipo del Instituto Médico Láser, no lo cree así. «Los procesos de esterilización que suelen manejar estas empresas acaban con las bacterias, no con los virus», advierte. Así, patologías como el herpes, los moluscos (lesión elevada de la piel con contenido sólido) y las verruguitas, de origen vírico, se mantienen. «Quedaría un riesgo importante de infección», considera la doctora Juanes.

La razón principal para la presencia de estos microorganismos en todo el producto se debe a la humedad, que funciona como medio de transporte. «Los coloretes y bases en formato polvo reducen el riesgo de contagio por la falta de agua», señala la profesional. En ese caso, las herramientas que se utilizan para aplicarlos se convierten en portadores. «Las brochas o las esponjitas, que se humedecen y contactan con el rostro, atrapan las bacterias y virus».

¿Qué riesgos exactamente conlleva cada tipo de maquillaje? La experta responde. «El labial entraña riesgo del virus del herpes tipo 1. Aunque no se manifieste y no se aprecie la fístula, está latente y existen posibilidades de contagio. Si el producto se ha utilizado con el virus activo, las probabilidades aumentan». Las máscaras de pestaña, lápices de ojos y sombras pueden traspasar conjuntivitis, que puede tener un origen bacteriano o vírico. «Las brochas o esponjas pueden transportar también moluscos, verrugas o impétigos en el contorno de ojos», indica la doctora. Los últimos se manifiestan como vesículas rellenas de pus.

Sobre los productos de cuidado personal, la cosa cambia. «Más que un riesgo directo para la salud, debemos fijarnos en la oxidación del producto y la consecuente pérdida de eficacia», dice. «Eso sí, si para aplicarse el contorno usan los dedos, los riesgos se asemejan al del maquillaje para ojos».

Si los productos no han sido esterilizados (en España, las páginas de venta de segunda mano no lo ofrecen), las bacterias se mantienen. El doctor Clemente, de la AEDV, avisa: «Existen portadores de bacterias asintomáticos, sobre todo en la zona de la nariz, que no producen patología en la usuaria original, pero puede transmitirse y manifestarse en la compradora». Es el caso del estafilococo, responsable de los impétigos. Solo un tipo de producto reduce el riesgo, aunque no lo elimina. «Si se obtiene de un tubo con dispensador y no se toca la punta, no habría problema, pero se suele rozar de alguna manera».

La recomendación, por tanto, de los expertos es la misma: renegar del maquillaje de segunda mano usado. «No parece una práctica muy recomendable», consideran los dos profesionales.

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