¿Es necesario aplicarse protector solar con la mascarilla puesta?

El hecho de llevar medio rostro cubierto puede dar la sensación de barrera contra la radiación UV. Dos expertas resuelven las dudas.

Uso mascarilla

El uso de la mascarilla plantea dudas como si se necesita pantalla solar. Foto: getty

Se extiende la obligatoriedad de llevar mascarilla. De ser indispensable en el transporte público, a serlo en cualquier espacio público cerrado y en la calle si no se puede respetar la distancia de seguridad de dos metros. Si vives en una ciudad con una alta densidad poblacional, la inevitable aglomeración indica que la mascarilla va a ser el nuevo complemento del street style.

Este nuevo requisito genera innumerables dudas. Hasta ahora, la más común era cómo combatir los efectos negativos de su uso en la piel. Con la llegada del buen tiempo, la pregunta es otra. ¿Debo ponerme fotoprotector si llevo la mascarilla?

Primero, la doctora Paloma Borregón, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), aclara que falta investigación para responder de forma tajante si protegen, y hasta qué nivel. «No sabemos si filtran o no, a menos que se haya demostrado y lo indique la mascarilla. Como proteger del sol no es su finalidad principal, no tienen estudios». La ciencia, por el momento, no se ha dedicado a investigar esta premisa.

Sí que existe, en cambio, evidencia sobre la protección de la ropa y los diferentes tejidos. El trabajo Nuevos avances en los textiles de la ropa de verano para la protección contra la radiación ultravioleta de la Universidad de Málaga, publicado por la Sociedad Estadounidense de Fotobiología, desgrana el nivel de escudo que ofrecen diferentes prendas. En función del entramado del tejido, esto es, la distancia entre los hilos, y el color, la barrera será mayor o menor. El lino, por ejemplo, equivaldría a una crema con factor 10, mientras el algodón podría llegar a 40 y los polos a 200. La tinta de colores oscuros se adhiere a los hilos haciendo los espacios entre ellos más pequeños y, por tanto, con menos filtración de rayos. El desgaste, señala también el estudio, empeora esta filtración al agrandarse los huecos, igual que la humedad. ¿La razón? El efecto lente que provoca el agua en contacto con la luz, permitiéndole pasar con mayor facilidad y dispersándola.

Así, Reme Navarro, farmacéutica y cofundadora de Mifarma, concluye que las mascarillas no previenen contra los daños solares. «En el caso de las quirúrgicas, que están fabricadas con materiales como celulosas o polipropilenos, el freno frente a los rayos solares es escaso y por tanto, su nivel de protección es muy reducido», considera. «Las higiénicas, de algodón, resguardan mejor, pero no debemos confiarnos ya que no es total y la cara es una zona muy sensible. Otro factor: al crear transpiración al hablar y respirar, se humedecen y reducen aún más su posible protección UV».

La respuesta, en el caso de la doctora Borregón por precaución y en el de Navarro por convicción, coincide: debemos aplicarnos protector solar. «Lo ideal es ponerse crema en toda la cara», aconseja la miembro de la AEDV. Así, se evita la aparición de manchas y se reduce el riesgo de cáncer de piel.

¿El factor? «Recomendamos escoger una protección alta, de SPF 50, estos primeros días de exposición al sol. Nuestra piel está mucho más sensible por la falta de exposición solar durante la alerta sanitaria», advierte la farmacéutica. Al privarnos de las salidas durante la primavera, el cutis no se ha habituado a la intensidad del sol y se ha reducido la producción de melanina, sistema de protección natural de la dermis ante la radiación. «Además, la piel tras el encierro puede estar más debilitada por el ambiente más seco de nuestros domicilios», añade Navarro.

Sin embargo, las mascarillas están dando muchos problemas dermatológicos. En especial, se ha visto un repunte en los casos de acné. Estas personas se cuestionan si la combinación con la pantalla solar no lo acrecentará. La doctora Borregón dice que depende del cosmético elegido. «La gente con piel grasa o con problemas en la zona debe ponerse productos oil-free o no comedogénicos para que no produzca oclusión de los poros».

Al volver a casa, se debe lavar la cara con agua y jabón y, como se ha indicado antes, hidratar bien la zona para revertir los daños tanto del roce de la mascarilla como del sol. «La hidratación siempre es importante, pero ahora que llevamos el rostro tapado todavía más», opina Navarro. «Debemos tener en cuenta que nuestra piel deja de transpirar de la manera habitual cuando la utilizamos. Si a esto le sumamos la fricción continuada en los pómulos, barbilla y nariz, cualquier producto de limpieza, hidratación y protección actuará de barrera protectora». 

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