El ‘efecto videollamada’ aumenta la demanda de retoques estéticos: el confinamiento crea nuevos complejos

Las videollamadas nos han hecho más conscientes de nuestra apariencia y nuestras expresiones, y son muchos los que se han propuesto mejorarlas. Hablamos con tres médicos estéticos sobre los complejos más frecuentes post cuarentena y sus soluciones (casi nunca invasivas).

Foto: Getty

Muchos deseaban que el confinamiento despertara conciencias, y lo ha hecho. Somos más conscientes que nunca de nuestra propia imagen a causa del incremento de las videollamadas con amigos, familiares y compañeros de trabajo. A falta de contacto físico, el hambre de piel del ser humano ha llevado a los españoles, como al resto del mundo, al contacto digital: en un solo mes (entre el 10 de marzo y el 12 de abril), el tráfico acumulado registrado por la red IP de Telefónica tuvo un crecimiento de tráfico de un 35%, cuando lo normal es que crezca un 30% en un año. Hay muchas razones por las que las videollamadas nos provocan estrés, y nuestra propia apariencia es una de ellas. Ya antes de la cuarentena, la compañía digital estadounidense Highfive había realizado un estudio entre usuarios de FaceTime, Skype y otras plataformas similares que desveló que al 39% de los encuestados no le gustaba verse en pantalla, el 48% estaba más pendiente de su aspecto que de la conversación en sí, el 59% era mucho más consciente de su propia apariencia que en la vida real por culpa de las videoconferencias, el 35% se consideraba menos atractivo en estas conferencias que en la vida real y un honesto 34% de los que usaban estas plataformas por motivos profesionales reconocía que pasaba más tiempo arreglándose que preparando el tema que se iba a discutir en la reunión. Smoda ha consultado a tres acreditados centros de medicina estética en plena desescalada para saber si sus pacientes han acusado el efecto Zoom, y así ha sucedido en las clínicas del Grupo Pedro Jaén, el Instituto Vila-Rovira y The Beauty Concept TBC.

Del autocuidado en tiempos de crisis

Al igual que en la Segunda Guerra Mundial el labial rojo fue de primera necesidad en Reino Unido y hemos constatado que en España las peluquerías son una institución a medio camino entre la actividad esencial y el consultorio psicológico, los centros médico estéticos han sido el inesperado refugio mental para muchas almas angustiadas en la fase más severa de la pandemia: «Nos han llegado incluso a preguntar si estábamos abriendo de forma clandestina o si podían venir a puerta cerrada», confiesa la doctora Carmen Lorente, directora del área médica de TBC (tanto es así que el The Beauty Concept activó en marzo un servicio de diagnóstico gratuito y personalizado a través de Whatsapp). Explica para Smoda el doctor Ramón Vila-Rovira que en el instituto que lleva su nombre (que mantuvo el servicio de urgencias activo durante el confinamiento) han advertido un mayor volumen de demanda y de preocupación en la desescalada: «Se ha producido un boom y estamos recibiendo muchas más solicitudes de los pacientes habituales, pero también primeras visitas de clientes nuevos”. La doctora Rosa Del Río Reyes, directora de la Unidad de Dermatología Estética del Grupo Pedro Jaén, añade que, además de las videollamadas, ha habido otros detonantes en la gran afluencia observada en sus clínicas (y no solo el haber implementado en ellas las más estrictas medidas de seguridad, que también) como las secuelas del confinamiento en sí: «Hemos observado que nos preguntan más por factores negativos que han experimentado durante la cuarentena, como puede ser piel apagada, flacidez, ojeras marcadas, arrugas de expresión o empeoramiento de patologías previas», explica la dermatóloga. Y no son éstas las únicas preocupaciones colaterales de la nueva normalidad: las mascarillas han convertido a los ojos en absolutos protagonistas. «La nueva sonrisa está en la mirada», explica la médico estético Carmen Lorente, «por eso en estos momentos se están demandando tratamientos por los que antes ni se preguntaba, como el relleno de sien, la elevación de cejas o unos pómulos más marcados».

Los defectos que Zoom nos descubrió

«La vida ha cambiado, las comunicaciones también», advierte la doctora Lorente, «esto nos ha hecho fijarnos más en todos nuestros defectos y querer actuar y solucionarlos de forma inmediata. Muchos van a dedicar más tiempo a cuidar la piel y a realizarse tratamientos, pero en este sentido hay dos tipos de personas: los que son más conscientes, por un lado, y los más impulsivos e impacientes, por otro». Ese exhaustivo espejo llamado videollamada nos ha hecho poner la lupa sobre toda nuestra apariencia, pero hay puntos especialmente críticos. «Según nos cuentan los propios pacientes», explica la doctora Del Río, «suelen verse la ojera más marcada, la piel más flácida, aprecian más los poros dilatados, arrugas de expresión que no les gustan al verse en movimiento y la nariz más grande. Algunos de estos factores tienen relación con el ángulo, el enfoque, la calidad de la cámara, la distancia a la que la colocamos o la luz. Pero otros están relacionados con que estos dispositivos les hacen ver cosas en las que antes (al mirarse al espejo o verse en fotografías en papel) no habían reparado». Cuando Zoom hace zoom lo suele hacer en los mismos rasgos, y en esto coinciden todos los expertos: el doble mentón, las ojeras, el tercio inferior de la cara («más descolgado y una piel con peor aspecto, es decir, con tono apagado, líneas de expresión y arruguitas finas, poros más visibles…», explica Del Río), arrugas y otras alteraciones gestuales solo visibles en movimiento.

Las intervenciones más demandadas

Insiste el doctor Ramón Vila-Rovira en que estos rasgos pueden parecernos menos atractivos debido a causas tan solucionables como la luz o la falta de maquillaje: «Algunas personas han entrado en una fase de obsesión y preocupación extrema y, en algunos casos, hemos tenido que disuadir o hacerles ver que los pequeños defectos son naturales y solo hay que preocuparse hasta cierto límite». Esto es algo en lo que coinciden todos los expertos: nuestro verdadero yo no es necesariamente es el que vemos en Zoom. Estar demasiado cerca de la cámara (esto siempre hace que la nariz parezca mayor), tenerla mal orientada, que el objetivo no esté limpio, una iluminación incorrecta, una postura poco favorecedora o no haber hidratado bien la piel pueden ser la causa de salir mal en vídeos y fotos (algo en lo que siempre se puede trabajar). Solo cuando la falta de fotogenia no es achacable al departamento de producción, sino al aspecto del protagonista, estos son los tratamientos que mejor resultado proporcionan.

PARA UNA MEJORA GLOBAL

Microinfusión (watergold). Lo último en rejuvenecimiento de la piel: a través de 34 microagujas de titanio recubiertas de oro, se introduce un cóctel de diferentes sustancias rejuvenecedoras (bótox, vitamina C, ácido hialurónico…) que mejoran la calidad, el tono y la textura de la piel de la cara, cuello y escote. El número de sesiones recomendadas depende de la piel y de la edad de cada persona (mínimo tres al año). El precio varía de 150 a 450€ (dependiendo de la fórmula del cóctel) en el Instituto Vila-Rovira en Barcelona.

Infiltraciones de plasma rico en plaquetas. Se toma una muestra de sangre y se centrifuga para separar las plaquetas, que se activan con cloruro de calcio. Las fracciones resultantes se inyectan en puntos estratégicos según las necesidades de cada paciente para obtener una piel hidratada, más jugosa y con mejor textura, se atenúan las arrugas finas y se difuminan las ojeras. Dependiendo del paciente, suelen ser necesarias tres sesiones anuales, en la clínica de dermatología Grupo Pedro Jaén en Madrid.

Jetpeel. Una ducha de oxígeno que incorpora diferentes sueros y ácidos que exfolia, hidrata y rejuvenece la piel de forma no invasiva e indolora. El precio por sesión es de 120€ en los centros The Beauty Concept de Madrid.

Láser Elektra By ClearLift. El primer láser fraccional no ablativo Q-Switched (ni duele, ni incapacita, ni daña la epidermis). Tensa y remodela la piel, elimina líneas finas, arrugas, cicatrices y estrías y mejora las ojeras. Son necesarias de dos a seis sesiones y el precio va de 150 a 300€ por sesión (dependiendo de la zona a tratar), en el Instituto Vila-Rovira.

PARA LAS OJERAS

Relleno con ácido hialurónico. Las infiltraciones dan volumen a la zona hundida y la hidratan, inducen la síntesis de colágeno, mejoran la densidad de la piel y cubren los vasos responsables de que la zona aparezca oscura. Los resultados son naturales e inmediatos y mejoran durante la semana siguiente, aportando un aspecto más fresco, descansado y juvenil. El efecto dura, como mínimo, un año. Transcurrido ese plazo se puede repetir. Este tratamiento se realiza en apenas en 15 minutos en la clínica de dermatología Grupo Pedro Jaén.

PARA LA FLACIDEZ

Hilos tensores. Se trata de un tratamiento especialmente agradecido, nos cuenta la doctora Del Río. Se anclan al tejido subcutáneo del paciente unos hilos compuestos de polímeros biocompatibles y reabsorbibles con efecto doble: tensan la piel y estimulan la producción de colágeno y elastina. Permiten remodelar el óvalo facial y revertir la flacidez que todavía no es muy acusada sin necesidad de cirugía. Aunque se reabsorben en torno a los 18 meses, el efecto se prolonga dos o tres años, momento en el que se puede repetir el procedimiento. Tratamiento disponible en Grupo Pedro Jaén.

BioNutrilift. Es un tratamiento biológico de revitalización de la piel que nutre y tensa la piel facial mediante una combinación de vitaminas, minerales y ácido hialurónico. El precio de un BioNutrilift completo (dos sesiones al año) es de 800€ en el Instituto Vila-Rovira.

Ultherapy. Lifting no quirúrgico que aplica energía ultrasónica concentrada muy por debajo de la piel a temperaturas óptimas para la regeneración de colágeno. Logra la reparación de tejidos y la síntesis de nuevo colágeno, lo que se traduce en un evidente pero natural estiramiento y una mayor firmeza de los tejidos. El procedimiento en rostro y cuello suele durar entre 60 y 90 minutos y cuesta a partir de 2.000 euros (dependiendo de la zona a tratar, ya que también proporciona buenos resultados corporales) y está disponible exclusivamente en The Beauty Concept.

PARA LA NARIZ

Rinomodelación. Si el problema es de tamaño o existe alguna malformación ósea es necesaria cirugía, pero con infiltraciones de ácido hialurónico, un (buen) dermatólogo estético puede corregir asimetrías, disimular caballetes muy pronunciados, levantar la punta de la nariz o modificar las aletas. Se infiltra el producto en consulta en 15 minutos y el paciente se reincorpora a su vida normal inmediatamente. Los resultados duran entre 9 y doce meses, momento en que el producto se reabsorbe y puede repetirse el tratamiento, disponible en Grupo Pedro Jaén.

PARA LAS ARRUGAS

Toxina botulínica. Elimina las arrugas de expresión que dan aspecto cansado y apagado (entrecejo, frente patas de gallo…). Es posible aplicarla en combinación con otros tratamientos y, contra la creencia popular, explica la doctora Del Río, no sirve únicamente para el tercio superior del rostro, «ya que también podemos conseguir excelentes resultados en el tercio inferior y en el cuello; de hecho, la usamos para relajar la musculatura que favorece la caída de la piel y conseguir un efecto lifting muy natural y favorecedor».

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