Ocho razones por las que es bueno (saber) aburrirse

El tedio puede ser un catalizador para potenciar la comunicación, el buen humor y, lo más importante, la creatividad y la inspiración. Así lo asegura (y demuestra) la experta Sandi Mann, autora del libro 'El arte de saber aburrirse'.

Ocho razones por las que es bueno (saber) aburrirse

Julia Roberts, la perfecta aburrida en 'El informe Pelícano'. Foto: Cordon Press / Montaje: Montse Tanús

La ira puede ser muy valiosa para ayudarnos a comunicarle a los demás qué nos disgusta, o para motivarnos a reaccionar contra las injusticias que percibimos a nuestro alrededor. La tristeza nos permite mostrarle a quiénes nos rodean que necesitamos atención o algún tipo de ayuda. Incluso los celos pueden venirnos bien para mejorar nuestra ambición. Tan segura está de los imprevisibles beneficios de algunas emociones Sandi Mann, profesora asociada de Psicología de The University of Central Lancashire (Reino Unido), que ha llevado a cabo una innovadora investigación para explicar cómo actuamos, reaccionamos y superamos el aburrimiento. El arte de saber aburrirse, publicado por Plataforma Editorial, reúne las claves que explican por qué, concedernos a nosotros mismos periodos de tiempo alejados de la constante estimulación, puede enriquecer nuestras vidas. La lógica es aplastante, según los expertos: cuando una persona se aburre es porque necesita desafíos, de modo que busca en qué entretenerse. Y la distracción conlleva fácilmente a la felicidad. Ni más ni menos que lo que ocurre con los niños.

He aquí la lista de los usos positivos que, según Sandi Mann, podemos darle a esta emoción:

1- Usarla para comunicarnos mejor con los demás.

“Ver aburrimiento en nuestras caras envía un mensaje poderoso… Tememos ver el aburrimiento escrito en el rostro de aquellos con los que conversamos, ya sean nuestros colegas, amigos, clientes o estudiantes…”. Si en un determinado momento nos damos cuenta de que la audiencia bosteza en nuestra presencia, queda claro “que algo ha fallado en nuestro mensaje: lo hemos explicado mal, no se ha entendido bien, no es apropiado o, simplemente, no hemos dado en el blanco”. Para la experta, esto nos permite “suplicar” a quien tenemos delante que haga algo para cambiar la situación. “De hecho, muchos destinatarios de este mensaje se adaptarán rápidamente a nuestro enfoque, quizá reduciendo la complejidad del mensaje, cambiando de tema, haciendo preguntas o incluso dejándonos participar. ¡Éxito! La emoción ha servido a su propósito comunicativo”. El tedio también puede llegar en mitad de una conferencia importante, o incluso de un concierto… “Transmitir tu aburrimiento en estos casos puede convertirse en un medio para comunicar tus creencias, valores e intereses”. Y provocar un cambio de ritmo.

2- Como mecanismo adaptativo contra el ruido social o la sobrecarga de información.

Sandi Mann concibe el aburrimiento como una reacción de protección que nos permite desconectarnos de la información y el ruido que nos bombardea constantemente. “Como adultos, vivimos en un mundo en el que somos constantemente bombardeados con tanta información que no seríamos capaces de hacerle frente sin ‘habituarnos’ a gran parte de ella”. Esto quiere decir, sin desconectarnos. “Por lo tanto, nos habituamos a la radio, al correo no deseado, a los mensajes de las cajas de cereales, etc, todo con el fin de liberar nuestra mente y no tener que pensar en ello. Aburrirse de las cosas nos permite liberar el cerebro para concentrarnos en aquellos aspectos de la vida que requieren una consideración más cuidadosa. ¡Hurra, entonces, por el aburrimiento!”, declara sin ningún tipo de complejo.

3- Tiene (está demostrado) un valor evolutivo.

En este sentido, los expertos hablan de crecimiento personal. Punto 1, según la investigadora de The University of Central Lancashire: “Siempre y cuando un estímulo no sea peligroso o gratificante, es apropiado que perdamos el interés en él, y centremos nuestra atención en otras cosas que pueden ofrecernos una mayor recompensa”. O punto 2: “La segunda ventaja evolutiva de esta emoción estaría en la reacción contra el hastío: “Cuando nos aburrimos, buscamos novedad y nuevos estímulos, y esto proporciona -100%- un beneficio evolutivo”.

5- Despertar la creatividad.

Sandi Mann lo llama también “estimular la producción de fantasías”. Y es que la hartura puede llevarnos tanto  a reprimir la creatividad como a estimularla. “En mi propia investigación, algunos sujetos afirmaron que el aburrimiento los sume en un estado tan letárgico que no se molestan en hacer nada; de hecho, una cuarta parte de mis participantes dijo que estar aburridos les daba ganas de dormir. Sin embargo, una minoría significativa (el 20%) afirmó que el aburrimiento en realidad les despierta la creatividad y el 16% afirmó que dejar vagar la mente los ayudaba a llegar a nuevas ideas en el ambiente laboral… También se sueña despierto cuando se está aburrido”. La experta señala que esta idea no es nueva. La antropóloga australiana Genevieve Bell  ya la recogió en 2011. “Cuando se aburren, los individuos tienen dificultades para centrar su atención en una tarea y piensan en procesos que se desplazan hacia otra áreas que puedan proporcioinarles más estímulo. Cuando el individuo aburrido no puede escapar físicamente de la tarea y emprender una más atractiva, a menudo cambia la atención del enfoque externo, en la tarea al enfoque interno: pensamientos, sentimienso y experiencias”. Esto podría implicar una búsqueda de nuevas maneras para llevar a cabo la tarea con el fin de hacerla más atractiva, o a pensar en problemas o ideas no relacionadas cuya consideración es más atractiva que la tarea en cuestión. “Este cambio de atención es lo que se denomina ‘soñar despierto’ y es, por tanto, un subproducto común del aburrimiento. De hecho, hay investigaciones que demuestran que las personas que sueñan despiertas regulan la tensión inducida por el aburrimiento”. En este sentido, la experta recupera un artículo publicado en la revista Newweek que describe la acción de soñar despierto como un “estado mental propicio para la creatividad, la inteligencia y la resolución de problemas en el que emergen verdaderas soluciones e ideas”.

6- La excusa perfecta para que te permitan tomarte un respiro.

El tedio es una buena justificación para tomarse un descanso. “Expresar aburrimiento nos permite salvar la cara y distanciarnos de la clase de gente que normalmente participa en el tipo de actividad de la que queremos tomarnos un respiro”. Es también una excusa ‘aceptable’ para no participar en algún ejercicio de orden social: la mayoría de las personas ha sentido en su piel lo que es sentirse aburrido, así que expresarlo, a veces, puede proporcionar una justificación creíble para nuestro comportamiento. “‘¡Ir a esas representaciones sociales me parecen tan aburrido!’ es aceptable. Mientras que ‘No me gusta ir a estos eventos porque nunca sé de qué hablar con nadie’ indica un fallo en nuestra personalidad”, aclara Sandi Mann. Hay que elegir la opción A.

Los Duques de Cambridge durante una recepción oficial. Foto: Getty.

6- Fuerza motivadora.

Nietzsche ya dijo que los individuos creativos necesitan una gran cantidad de aburrimiento si quieren tener éxito en su trabajo. “Fue el investigador Gaylin quien declaró: ‘El aburrimiento nos alerta de que no todo está bien y que se debe hacer algo al respecto'”. Esto se traduce en un uso como catalizador para la acción, “una fuerza energizarte” a la que se llega, también, “a través de la introspección y la autorreflexión”.

7- Un escudo contra la confrontación.

En un nivel más profundo, Mann mantiene que el aburrimiento puede tener un propósito de autoprotección. “Al afirmar que estamos aburridos, podemos evitar enfrentarnos a todo tipo de aspectos menos deseables de nosotros mismos”, explica. Y nos sitúa en una conferencia o acto público. “Todas las personas que están a tu alrededor asienten sabiamente, pero la verdad es que tú, simplemente, no entiendes una palabra. En lugar de admitirlo (a los demás o a ti mismo), es mucho menos perjudicial para tu autoestima quejarte de que lo encuentras aburrido. No es que seas estúpido, oh, no, es solo que el tema te aburre. La etiqueta de ‘aburrido’ nos permite descartar lo que amenaza a nuestra autoestima. Los adolescentes también suelen hacerlo cuando descartan la escuela por ese motivo”.

8- Aprovechar su poder: cómo explotar el aburrimiento

O poderes. En su libro, Sandi Mann enumera cómo explotar la potencia que puede tener aburrirse. Hay que aprovechar el aburrimiento para 1: Fijarse en los pequeños detalles. 2: Sentir curiosidad y encontrar interés en todo lo que hay alrededor. 3. Aprender algo, adquirir una afición. 4. Apagar el televisor, Internet, Facebook y la wifi y su estímulos de dos dimensiones para abrir los ojos al mundo real. 5. Cambiar de trabajo -“si sufres aburrimiento crónico en el trabajo, escucha lo que te dice tu aburrimiento… ¿Qué tareas de trabajo son las que te aburren? ¿Puedes cambiarlas? ¿Qué formación adicional debes emprender para poder cambiar de carrera profesional?”-. 6. Volver a la naturaleza. “Según la doctora Teresa Belton, de la School of Education and Lifelong Learning, de la Universidad de Anglia del Este, ‘La naturaleza es el antídoto contra el aburrimiento”. 7.  Las tareas tienden a ser aburridas si son rutinarias. “Trata de que lo sean menos encontrando una manera diferente de hacerlas”. Y 8: Recompénsate por hacer cosas aburridas. “Cada media hora de tarea aburrida date un premio: un descanso, algo comestible, charlar con un compañero, enviar un texto… incluso asígnate un tiempo para hacer una cosa más gratificante.

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