Los británicos (también) declaran la guerra a Gwyneth Paltrow

Reclamos “engañosos y potencialmente peligrosos”. Tras abrir su primera tienda en Inglaterra, Goop ha sido señalada por la organización benéfica Good Thinking Society por infringir, presuntamente, hasta 113 leyes de publicidad.

Gwyneth Paltrow

En una década, Paltrow ha erigido un imperio 'wellness' valorado en 250 millones de dólares. No exento de cuestionamientos. Foto: Getty

El historial de productos y tratamientos objeto de controversia que vende y promueve Goop no es corto. Huevos de jade que introducir en la vagina para regular las hormonas, enemas de café que prometen desintoxicar el organismo o apiterapia (a base de picaduras de avispa) para combatir la inflamación, entre los que más titulares han acaparado. Todos ellos han sido demostrados científicamente, no como efectivos sino todo lo contrario: auténticos peligros para la salud. Pero lejos de resentirse económicamente con los escándalos, el negocio de Paltrow es un prolífico imperio de 250 millones de dólares, apuntaba Taffy Brodesser-Akner en el suplemento de The New York Times con un preciso reportaje sobre el crecimiento de la marca. Su reputación es otra historia. En un clima cada vez más hostil frente a las pseudoterapias y los productos homeopáticos -en España Sanidad acaba de iniciar un proceso para regular su venta-, las denuncias frente a la información y los productos con los que Goop comercializa en su web, en su revista y en tiendas físicas, son cada vez más. La última corre por cuenta de la organización benéfica inglesa Good Thinking Society, encargada de velar y promover el pensamiento científico, que a raíz de la apertura de una tienda pop-up de la marca en el país publicaba en The Sunday Times un reporte dirigido a los reguladores publicitarios británicos National Trading Standards y Advertising Standards Authority. En él tildan los reclamos usados por Goop como “engañosos y potencialmente peligrosos” y apuntan que la empresa de Paltrow infringe, presuntamente, hasta 113 leyes de publicidad de Reino Unido.

Dentro del listado que Good Thinking Society denuncia aparece un complejo vitamínico para embarazadas (Goop’s Mother Load) que ronda los 100 euros y según señalan en su web,  contiene el 110% del “valor diario” recomendado de vitamina A para adultos. Cuando tanto el servicio nacional de salud de Reino Unido (NHS) como la OMS advierten de que la ingesta de suplementos de vitamina A durante la gestación puede ser dañina para el bebé. Otro de los objetos publicitados que la organización sitúa bajo sospecha es un protector solar de casi 60 euros con un extraño y peligroso claim: “De hecho, hay poca evidencia para respaldar las (muchas) afirmaciones de que el protector solar ayuda a prevenir el cáncer”, escriben en Goop. Desde la Asociación Británica de Dermatólogos han respondido contundentes en The Sunday Times: “Un protector solar con un alto SPF (factor de protección solar) ayuda a bloquear los rayos UVB y evita que la piel se queme y que, por una exposición prolongada, pueda causarse el cáncer de piel”. También señalan la Goop Medicine Bag, una bolsa con piedras ‘sanadoras’ a un precio aproximado de 85 euros en cuya descripción aseguran que la cornalina, una de esas piedras, “ayuda a tratar la infertilidad”. Información que después, según The Sunday Times, el sitio web ha modificado relegando la afirmación a opinión de algunas usuarias.

Ya con su aterrizaje en Inglaterra a finales de septiembre (que se prolongará hasta verano) y en plena campaña de promoción de la tienda, la empresa dirigida a mujeres era objeto de escrutinio. Una entrevista a Paltrow en la BBC dejaba un titular al que pocos han dado credibilidad: “No estamos de acuerdo con las prácticas pseudocientíficas”, negando que este sea el caso de Goop y defendiendo que cuentan con su propio equipo de científicos e investigadores. Y, para remate, Gwyneth se justificaba con otro mensaje alarmante:  “Cada vez que intentas mover la aguja para empoderar a las mujeres, encuentras resistencia”, aferrándose peligrosamente al discurso del marketing feminista. Comentario que Laura Thomason, líder de proyecto en Good Thinking Society, rebatía de manera inteligente desde Refinery 29: “Puede ser tentador comprar consejos de salud y belleza proporcionados por una actriz de Hollywood exitosa (¡sana y hermosa!). Especialmente si además te habla de empoderamiento femenino. Sin embargo, ser engañado por afirmaciones de salud no probadas es lo opuesto al empoderamiento”.

El reciente historial de tropiezos de Goop no acaba ahí. Apenas tres semanas antes de la apertura en Londres era multada en Estados Unidos, tras ser demandada por la oficina de protección al consumidor californiana, por publicitar sus huevos vaginales de jade y cuarzo rosa con falsos reclamos y falta de evidencia científica, así como una esencia floral con la que prometía curar la depresión. 145.000 euros a pagar y la obligación de devolver el dinero a todos los compradores de los productos que lo reclamen. Una pequeña victoria también para quienes, como la mediática doctora Jennifer Gunter, ginecóloga, obstetra, investigadora y columnista de The New York Times, llevan años desmontando a Gwyneth Paltrow advirtiendo de los peligros que seguir algunos de los consejos de Goop puede acarrear para la salud. De los huevos de jade advirtió que al ser un material poroso podría “albergar bacterias” y “este puede ser un factor de riesgo para la vaginosis bacteriana o incluso el síndrome del shock tóxico, potencialmente mortal”.  Su último movimiento, a raíz de la entrevista en la BBC, ha sido reseñar uno a uno los 161 productos de wellness que se venden en la página de la marca con la finalidad de “identificar pruebas de que Gwyneth Paltrow tiene razón en su afirmación de que el sitio web Goop no vende pseudociencia”. El resultado: “Se identificaron terapias biológicamente inverosímiles y productos mal investigados. La mayoría de los productos de salud (90%) no podrían ser apoyados por la ciencia“, escribe en su blog.

Gwyneth Paltrow

Gwyneth Paltrow en un evento de Goop. Foto: Getty

Tim Cauldfield es otro de los azotes de Paltrow y de las pseudoterapias. Profesor de Derecho en la Universidad de Alberta (Canadá), dirige el Instituto de Investigación de Derecho de la Salud del centro, ha presentado el programa de Netflix A User’s Guide To Cheating Death (Guía de usuario para engañar a la muerte), en el que se dedica a desmontar algunas de las terapias y mitos pseudocientíficos que proliferan -precisamente Jen Gunter fue la invitada para hablar de los baños de vapor vaginales que, sí, también ha promovido Paltrow personalmente- y en 2015 publicaba el libro Is Gwyneth Paltrow Wrong About Everything? (¿Está Gwyneth Paltrow equivocada en todo?), de Peguin Random House. En él revisa y critica los consejo de esta y otras celebridades sobre salud y belleza haciendo hincapié en la relevancia (y el peligro) de que lo hagan estas personas con notoriedad pública: “La verdad es que las personas como Gwyneth tienen un lugar en nuestras vidas como artistas. Siempre y cuando no las veamos como fuentes de información veraz sobre otra cosa que no sea lo que ellos hacen”. Algo que también defendió la periodista TaffyBrodesser-Akner en el perfil de Goop ya citado, el factor personaje juega un papel fundamental a la hora de infundir deseo de cambio y consumo: “Su negocio depende de que nadie puede ser ella. Aunque supongo que también de la capacidad de las personas para pensar que podrían serlo”, una cuestión de aspiración. Ejerciendo mas presión con un modelo difícilmente alcanzable para una mujer cualquiera que no cuenta con la genética, el tiempo ni el dinero que tiene la actriz. 

La guerra que Caulfield y Gunter ha declarado a Goop está lejos de ser personal y responde a un movimiento más extendido en occidente que pretende combatir la prolífica industria wellness, que ya en 2015 contaba con un mercado de 3,7 trillones de dólares, en datos del Global Wellness Institute. Esta se aprovecha en muchas ocasiones de la vulnerabilidad de pacientes en situaciones de riesgo desesperado por graves enfermedades o que simplemente se sienten insatisfechos por las altas expectativas impuestas por la vida moderna, más aún en el caso de las mujeres con las exigencias sobre el físico. Factores que llevan en muchos casos a caer en el uso de terapias alternativas que, en ocasiones, como ocurría con la apiterapia que también promueven desde Goop, tienen un final dramático. En España, en 2015, esta terapia a base de picaduras de abeja acabó con la vida de una mujer de 55 que se sometió a ella durante dos años, a pesar de que nunca se ha demostrado su efectividad, señalaban desde la revista Journal of Investigational Allergology and Clinical Inmunology. O el caso de Rosa Morillo que destapaba Javier Salas en Materia, fallecida por tratar un cáncer exclusivamente a través de la homeopatía, que ha desencadenado el reciente proceso de regularización de productos homeopáticos que mencionábamos y la denuncia desde los propios colectivos médicos y científicos con la carta abierta a Sanidad con la que reclaman actuar frente a las pseudoterapias porque, como encabezan, “seamos claros: las pseudociencias matan”.

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