Curar la depresión posparto en 48 horas, el último avance que revoluciona la maternidad

Un tratamiento recientemente aprobado en Estado Unidos defiende su efectividad ante esta realidad que afecta a entre un 10 y un 20% de mujeres durante el embarazo y tras dar a luz.

La depresión posparto puede llegar también durante el embarazo. Foto: Getty images

Depresión y maternidad, una relación de la que se habla poco. En el relato tradicional de la maternidad, los cambios hormonales y los sentimientos de tristeza o ansiedad han sido obviados pero, sin embargo, a nadie sorprende escuchar afirmaciones arraigadas en torno a los primeros meses de vida junto al bebé en los que esa etapa se resume como todo lo contrario: ‘El momento más feliz de tu vida’. “La depresión posparto tiene una prevalencia importante, muchas mujeres la experimentan tanto al convertirse en madres recientes como en la etapa previa, ya durante el embarazo”, cuenta a S Moda Ernesto González Mesa, ginecólogo y coordinador de la sección de investigación psicosomática de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). Por suerte, el estigma de mala madre al hablar de ello es cada vez menor y los avances para tratarse, más.

Esta depresión tras el parto tiene un origen multifactorial, explica el ginecólogo: “Hay una serie de fenómenos físicos que ocurren en el cuerpo de la mamá que facilitan que pueda ocurrir, como el cambio hormonal, pero también hay otros que son emocionales o incluso sociales y que pueden intervenir causando que la persona entre en este estado: desde el parto por cesárea a la falta de sueño, el apoyo social con el que cuente o incluso las expectativas que tuviera en torno a la maternidad, todo influye”. Tristeza, desinterés por las cosas, incapacidad de sentir placer y alegría, fatiga, perdida de fuerza, culpabilidad, sentimiento de inutilidad… y en casos de mucha gravedad, incluso pensamientos suicidas o de infanticidio, son algunos de los sentimientos que acusan el problema, según González Mesa. “Esta alteración del estado de ánimo, que ocurre o se manifiesta en relación al nacimiento del bebé y se suele diagnosticar tras el parto, a menudo se da también desde antes, durante el embarazo (depresión perinatal). Aunque sí hay casos en los que ocurre justo tras el nacimiento, durante las cuatro primeras semanas del bebé”, señala. En datos de la OMS, el 10% de las embarazadas y el 13% de las madres recientes padecen algún tipo de trastorno mental, dato que aumenta considerablemente en países en vías de desarrollo (hasta un 20%).

El tabú de la depresión posparto ha llevado a muchas mujeres al silencio de la conocida como depresión ‘sonriente’, el miedo a ser tachadas de ‘malas madres’ puede llevarlas a ocultar su verdadero estado emocional para evitar ser juzgadas, evidenciando una forma cultural de opresión sobre la mujer (la sociedad patriarcal espera que esta cumpla el rol de ángel del hogar). Esto puede tener un desenlace peor tanto para la madre como para el bebé. “El vínculo con el hijo va a ser disfuncional en estos casos, eso a su vez consigue que la sensación de culpa que conlleva dificulte salir de la depresión perinatal y posparto”, explica el experto. Pero la pérdida del tabú llega paulatinamente. Una sociedad con más acceso a la información, más abierta a hablar de salud mental, que ha propiciado la creación de muchos espacios de apoyo en la red para madres, donde comparten experiencias y se hacen preguntas, y que cuenta también con el empujón de visibilidad que celebrities como Chrissy Teigen le brindan -su Instagram es una oda a la maternidad real-  han dado pie también a la aparición de más iniciativas y ayudas para detectar y tratar los casos.

Bajo este contexto, se ha creado en Estados Unidos Zulresso, un nuevo tratamiento pionero por ser, específicamente, para tratar la depresión posparto. Mientras esta se ha tratado habitualmente con psicoterapia y, cuando necesario y por prescripción de un psiquiatra, mediante antidepresivos y ansiolíticos, el medicamento, que es brexanolone, desarrollado por Sage Therapeutics y aprobado por la FDA (órgano regulador de medicamentos y alimentos del país), va al grano. Se administra con previo ingreso hospitalario, por vía intravenosa y su duración es de 2,5 días (60 horas). “Se trata de un derivado sintético de la progesterona, esta hormona está habitualmente muy alta durante el embarazo y tras el parto disminuye mucho y de forma radical”, explica Ernesto.

El ginecólogo apunta que aunque ya se había hablado sobre sus posibles efectos positivos, hacía falta demostrarlos. “La investigación se ha hecho sobre mujeres con un estado depresivo muy serio y que habían dado a luz hacía de seis meses. A algunas se les administró placebo y a otras el medicamento real, sin que supieran cuál era su caso. Inmediatamente, tras recibirlo, se comprobó que las que aquellas que realmente se habían sometido a él ya ofrecían mejores resultados. Y a los 30 días del suministro del medicamento, se observó que seguían mejor las mujeres que habían recibido el tratamiento real”. ¿Problemas? De momento, la accesibilidad. Cuesta entre 20.000 y 35.000 euros, a lo que habría que añadir el precio por el ingreso hospitalario en el caso estadounidense.

“En España no hay tratamiento hormonal para la depresión posparto equivalente ahora mismo. El hecho de que sea intravenoso y su precio lo hacen inalcanzable para la gran mayoría, pero con el tiempo seguramente se comercializará”, dice González Mesa. El consejo del ginecólogo para tratarse aquí es anticiparse: “Desde la SEGO recomendamos hacer el test de Edimburgo de la depresión posparto tras el nacimiento, que se hace muy brevemente y con el que detectamos si la persona tiene riesgo de padecer este tipo de depresión. Y no solo entonces, sugerimos también hacerlo ya desde el primer trimestre del embarazo para prevenir una posible depresión perinatal”, concluye.

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