Los siete activos que de verdad combaten el envejecimiento, según los expertos

En cosmética más vale huir de la fe ciega y entender gracias a qué ingredientes una crema funciona de verdad y vale lo que cuesta.

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Aunque en ocasiones hayamos podido creer lo contrario, los cosméticos milagrosos no existen. Ninguna crema ni ningún sérum conseguirá eliminar arrugas y manchas o reducir la sequedad o grasa de la piel de la noche a la mañana; aunque lo cierto es que, bien formulados y utilizados con coherencia y constancia, muchos sí lograrán el efecto deseado. Lo que sucede es que tendemos a creernos algunos eslóganes y promesas –procedentes, probablemente, de un carísimo equipo de marketing– que prometen el elixir de la juventud, sin preguntarnos cómo y por qué ese producto, y no otro, sí lo va a conseguir. Pues bien, en cosmética, como en todo lo demás, más vale huir de la fe ciega y entender por qué y gracias a qué ingredientes una crema funciona de verdad y lucha contra los signos del envejecimiento de la piel.

Desde que tenemos acceso ilimitado a todo tipo de información, las empresas farmacéuticas y marcas de belleza han tenido que ponerse las pilas y explotar al máximo –tanto en sus formulaciones como en sus estrategias publicitarias– esos ingredientes clave que de verdad han demostrado ser fiables y efectivos. En cosmética, se les llama principios activos y son solo unos pocos cuyos resultados están clínica y científicamente probados. “Es muy complicado formular un principio activo verdaderamente eficaz que, además, llegue a la dermis. Los que de verdad funcionan y tienen efecto real sobre nuestra piel actualmente son muy escasos. Formular los principios activos para que la piel los reconozca como propios es un reto que exige una gran inversión en investigación”, explica Marta Barrero, farmacéutica, experta en dermocosmética y co-directora de The Secret Lab, a S Moda. La buena noticia es que, gracias a la labor de i+d de la industria cosmética, cada vez son más y, por suerte, no es necesario desembolsar una gran cantidad de dinero para conseguirlos: sin dejarse convencer por ingredientes exóticos y desconocidos, el éxito está asegurado si recurrimos a esos ingredientes bien investigados que recomiendan los dermatólogos. ¿Cuáles son? Tres expertos responden.

SPF, Retinol y Vitamina C son los tres activos imprescindibles contra el envejecimiento. ¿Qué otros cuatro complementan esta rutina? Foto: © Getty Images

1. SPF

O, lo que es lo mismo, factor de protección solar. Como hemos escuchado hasta la saciedad, “el principal enemigo de nuestra piel y el causante de mayor daño es el fotoenvejecimiento”, nos confirman desde Clínicas Dorsia. Y tiene una explicación: “Los rayos UVA y UVB favorecen la aparición de las temidas manchas, así como la activación de metaloproteasas que degradan la matriz (fibras de colágeno, elastina y de ácido hialurónico), generando como consecuencia la aparición de las temidas arrugas. Además, los rayos solares favorecen la generación de radicales libres que atacan a diferentes componentes de las células de la piel, destruyendo las fibras de colágeno”, añaden.

Así que la protección solar es básica y obligatoria pero, eso sí, “meramente preventiva”, como nos advierte Elena Ramos, farmacéutica, experta en dermocosmética y co-directora de The Secret Lab: “Evita el daño celular que nos causa el sol y la aparición de manchas, pero si queremos tratar los signos de la edad que ya se han manifestado, entonces hay que recurrir a otros principios activos”.

¿Cómo aplicarlo? “Es muy importante que el producto que utilicemos sea de ‘amplio espectro’. Es decir, que proteja frente a todo tipo de radiación, UVA (que causan manchas y arrugas), UVB (que provocan las quemaduras) e infrarrojos (que degradan el colágeno, provocando flacidez, y que pueden ocasionar lesiones a nivel celular) y que tenga un factor de protección solar no menor de 30 y, a ser posible, resistente al agua”, aconseja Ramos a S Moda.

2. Retinol

Es el principio activo más potente en la lucha contra el envejecimiento y no en vano el más famoso de todos ellos. Merece las bondades que se comparten sobre él: «El retinol o vitamina A es uno de los activos cosméticos más utilizados en la elaboración de cremas porque estimula la proliferación celular y la síntesis de nuevo colágeno, lo que provoca la eliminación de las capas más superficiales, también conocido como estrato córneo, mejorando el estado del poro y de las manchas dérmicas más superficiales. Además, la aplicación prolongada de retinol favorece la disminución de las pequeñas arrugas de la piel, uniformizando la textura superficial de dicha piel», nos explican desde Dorsia.

¿Cómo aplicarlo? «Al ser un activo muy potente, debemos prestar especial atención a su formulación, en qué forma está y qué grado de concentración presenta, para evitar posibles irritaciones o reacciones negativas. Existen muchas opciones de moléculas de Vitamina A y concentraciones para poder llegar a todo tipo de pieles. Para introducirlo en la rutina de cuidado facial, siempre recomendamos hacerlo de forma progresiva: aplicarlo durante la primera semana dos noches, la segunda semana tres noches y, después, cada noche. El retinol es fotosensibilizante a la luz solar, por lo que se suele prescribir aplicarlo solo por la noche para evitar la aparición de manchas sobre la piel. Gracias a su poder regulador de grasa, se puede usar desde muy joven (por ejemplo, para tratar el acné adolescente) pero, como activo antiedad, lo ideal es a partir de los 25 años», aconseja Ramos a S Moda.

3. Vitamina C

Junto a la protección solar y el retinol, es esencial, al menos, un activo antioxidante. «En términos de antioxidantes, el claro ganador es la vitamina C: se trata del más abundante en la piel y su forma más activa y eficaz es la vitamina C pura o ácido L-ascorbico. Podemos encontrarlo en fórmulas cosméticas a diferentes concentraciones, pero la evidencia nos muestra que sería efectiva a partir de un 8% aumentando los beneficios de forma creciente hasta un 20%, concentración a partir de la cual no aumentaría su eficacia, pero sí su capacidad irritante. Por tanto, una concentración óptima sería de un 15%», desarrolla Ana Villalba, farmacéutica especializada en dermocosmética y responsable de comunicación de Laboratorios Bluevert.

«La vitamina C previene la acción nociva de los radicales libres (moléculas que atacan a las células sanas) sobre la piel, reafirma y aumenta la capacidad de síntesis de colágeno, es antiinflamatoria, aporta luminosidad, iguala el tono y aclara las manchas;  además, facilita la cicatrización de heridas, lesiones cutáneas y quemaduras», nos explica Ramos.

¿Cómo aplicarla? «Lo más recomendable es utilizarla en formato sérum para que alcance la dermis, que es donde está el fibroblasto encargado de formar el colágeno. Es muy importante que este activo esté correctamente formulado garantizando su estabilidad y evitando que se oxide. Deberíamos usarla por la mañana, a modo de sérum, antes de aplicar nuestra crema hidratante para poder así disfrutar de todos sus beneficios protegiendo durante todo el día nuestra piel. Eso sí, sin olvidarnos de aplicar después un SPF alto para evitar que la acción de la radiación solar y el aire la oxiden», añaden desde The Secret Lab.

4. Ácido hialurónico

Es de sobra conocido: se trata del activo imprescindible para mantener la piel hidratada y es producido de forma natural por nuestro organismo. Sin embargo, alrededor de los 30 años debemos aportar una dosis extra: “Nuestra recomendación es aplicarlo cada día, sobre todo a partir de la treintena, cuando su producción natural empieza a disminuir de forma más acusada, favoreciendo la pérdida de elasticidad de la piel y la aparición de los signos de envejecimiento”, advierten desde The Secret Lab. “En algunas formulaciones, además de hidratar, también aporta volumen ayudando a reducir las arrugas y disimular las líneas de expresión, así como a revitalizar las capas superficiales externas de la piel”, añaden.

¿Cómo aplicarlo? “Su composición y características lo hacen adecuado para aplicarlo tanto por la mañana como por la noche pero, si tuviéramos que elegir, mejor la opción nocturna, ya que mientras dormimos la piel pone en marcha sus procesos de regeneración y renovación celular, y la absorción del producto y el aprovechamiento de sus beneficios son mayores”, nos explica Elena Ramos.

5. DMAE

Quizá el más desconocido por el momento es el llamado dimetyhylaminoetanol. Ha ido ganando popularidad, principalmente, por su efecto tensor (aunque no se usa para prevenir, sino para tratar la piel una vez lo necesite), pero ofrece muchas más posibilidades: «Tiene acción antioxidante, hidratante, importantes propiedades anti-inflamatorias y anti-envejecimiento. Aumenta el tono y la firmeza de la piel, mejora su elasticidad y luminosidad, y ayuda a minimizar las arrugas y líneas de expresión», desvelan en The Secret Lab.

¿Cómo aplicarlo? «El mejor momento para su aplicación sería por la noche, debido a esa regeneración natural que se produce en la piel. Sus beneficios van mejorando durante los seis primeros meses y, como es acumulativo, pueden notarse incluso ocho semanas después de la última aplicación. También puede aplicarse en menor concentración por la mañana para obtener ese efecto flash de buena cara», nos aconseja Elena.

6. Ácido glicólico (y otros alfa hidroxiácidos)

Se trata de otro de los activos con amplia evidencia científica que los dermatólogos recomiendan para complementar una óptima rutina anti-aging. «Se encuentra de forma natural en la naturaleza y actualmente se obtiene del jugo de la caña de azúcar. Es, junto al ácido láctico, el mayor representante de los alfa hidroxiácidos y el que cuenta con mayor evidencia a sus espaldas», describe Ana Villalba.

Sus bondades son casi innumerables: «Su principal función es la de ayudar a la renovación celular ya que, al ser un exfoliante químico, disuelve las células muertas, la suciedad y el exceso de grasa que se acumulan en la piel. Además, favorece la síntesis de colágeno, lo que aporta firmeza y elasticidad y aumenta el grosor de las capas más profundas de la piel; mejora las líneas de expresión y las arrugas, difumina las manchas, homogeneiza el tono de la piel, aporta luminosidad… Además, juega un papel esencial a la hora de tratar problemas dermatológicos como el acné, piel seca, poros dilatados, piel fotoenvejecida o manchas asociadas al embarazo. Evita la deshidratación de la piel al disminuir la pérdida de agua de la epidermis, favorecen la absorción de otros principios activos y nutrientes y tiene propiedades calmantes, suavizantes y seborreguladoras».

¿Cómo aplicarlo? «Los AHAs no se deterioran con la luz, pero sí son fotosensibilizantes. Es decir, hacen que la piel sobre la que se aplican sea más susceptible a la radiación solar. Por eso debemos aplicarlos siempre de noche, sobre una piel limpia y sin frotar, evitando la zona de las mucosas (ojos, nariz, boca…). Fundamental utilizar protección solar alta (SPF 50) por el día, siempre que se siga un tratamiento con AHA, y renovarla a lo largo de la jornada», advierte Ramos.

7. Niacinamida

La niacinamida poco a poco, va ganando su lugar. «Es la forma activa de la vitamina B3 y tiene pequeño peso molecular, por lo que va a penetrar muy bien en nuestra piel aportándonos múltiples beneficios: mejora la elasticidad y estimula la producción de colágeno disminuyendo las arrugas; protege de la glicación, un proceso que envejece nuestra piel evitando que adquiera un tono amarillento; mejora el acné y el aspecto de los poros por sus propiedades seborreguladoras y antiinflamatorias; consigue reducir también el enrojecimiento e irritación facial, mejora la función barrera evitando la pérdida de agua y también es despigmentante», explica Villalba.

¿Cómo aplicarla? «Se recomienda buscar fórmulas cosméticas que la contengan en torno a un 5% para obtener sus máximos beneficios con la menor irritación posible. En los estudios se ha observado cómo con un uso continuado, produce una disminución significativa de las arrugas a las 8-12 semanas; a partir de las 8 se observa una mejora de las manchas y de las 12, las rojeces mejoran considerablemente», añade Ana Villalba. Lo ideal es aplicarla mañana y noche, después del tónico y antes de la crema hidratante.

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