3.500 embarazos menos asegurados: el coronavirus pone más trabas a ser madre en España

Los datos señalan a un descenso de la natalidad, mientras las mujeres se replantean su deseo de ser madres en el confinamiento.

Foto: Getty

Más allá de las consecuencias sanitarias y económicas de la pandemia, están las consecuencias que va a tener en nuestro día a día. Así, no hay pocos memes sobre un posible baby boom tras meses encerrados en casa. Aunque una cosa son las bromas y otra los datos reales. Y parece que de baby boom nada. Ya lo adelantaba el estudio ‘El deseo de ser padres en los tiempos de la covid-19: una visión de la situación en Italia y publicado en eJournal of Psychosomatic Obstetrics & Gynecology’ el mes de abril. En el mismo se concluía que de 268 sujetos encuestados, que planeaban ser padres antes de la pandemia, un total de 100 habían cambiado de idea. Los motivos eran el miedo ante las dificultades económicas y a las posibles consecuencias para la salud que podría tener el embarazo.

Si bien esta era la situación que se planteaba al comienzo de la pandemia en Italia, ¿cuáles son ahora las impresiones en España? ¿Las mujeres también se han replanteado la decisión de ser madres?

Por qué bajará la natalidad

Antes de analizar el deseo o no de ser madres de las mujeres españolas tras la pandemia, hay que pensar en si, más allá de ese deseo, han surgido problemas que han impedido llevarlo a cabo.

En primer lugar, destacan los datos de la paralización de los procesos de reproducción asistida. A este respecto, Luis Martínez Navarro, presidente de la Sociedad Española de Fertilidad, afirma que los tratamientos de reproducción se paralizaron en torno a un mes debido a la situación sanitaria. La consecuencia son que «al menos, 3.500 embarazos no se van a producir y esto supone una disminución importante de la natalidad en este país». Sobre todo, si se tiene en cuenta que los nacimientos por reproducción asistida constituyen el 9% de la natalidad en España.

Además, no todos los tratamientos se han retomado. Hay mujeres cuyas circunstancias han cambiado en estos meses y han tenido que revaluar la situación. “Obviamente la pandemia ha truncado los propósitos de muchísima gente a todos los niveles. La incertidumbre social y económica son enemigos de la natalidad en estos momentos. Las mujeres jóvenes pueden esperar, pero las que están ya cerca de los 40 o los han sobrepasado, tendrán que preguntarse si quieren ser madres o no”, reflexiona Martínez Navarro.

Todo ello ha tenido un impacto psicológico importante. “La pandemia está llevando a las parejas, a mujeres solteras e incluso a parejas que se plantean la gestación subrogada o a la adopción, a situaciones de mucha presión, en tiempos convulsos, sin certeza del hoy y del mañana. No eran tiempos de estabilidad antes, pero se tenía la sensación de, al menos, de controlar algo cercano”, reflexiona Zoraida Granados www.psicologiaconpasion.es , psicóloga que ha llevado varios casos de parejas que han desistido de su tratamiento de reproducción asistida. Tal y como observa en consulta, esta situación “genera mucho estrés, ansiedad, malestar y discusiones en la pareja que, a veces, contagian a las familias, lo que hace aumentar las opiniones y valoraciones”, con la tensión que eso conlleva.

No obstante, otra de las cuestiones a tener en cuenta es precisamente el aumento de la ruptura de parejas. Aún no hay datos concretos, pero los abogados ya perciben un aumento en las demandas de separación y de divorcio en España. Así lo afirma María Pérez Galván, vicepresidenta de la Asociación Española de Abogados de Familia. “Hemos notado un mayor número de consultas para divorcios, o regulación de la crisis de pareja cuando no se han casado, pero tienen hijos menores y hemos hecho más divorcios notariales, que está permitido por nuestra legislación para los matrimonios sin hijos o con hijos mayores de edad”.

Según la experta, tras el confinamiento el repunte podría ser similar al de épocas del año como el final de las vacaciones o de la Navidad, cuando el pasar más tiempo juntos o con la familia política también desemboca en más crisis de pareja. Así, parece que la posibilidad de una crisis económica no ha amortiguado las ganas de cortar por lo sano. Aunque sin duda, sí que ha podido afectar a la decisión de estas parejas respecto a tener hijos.

Un cambio en las prioridades

Tampoco hay que olvidar que hoy, romper con la pareja no siempre es sinónimo de decidir posponer la maternidad. Cada vez hay más mujeres que deciden ser madres solteras, o al menos, que apuestan por preservar su fertilidad.

Según la encuesta ‘Merck Generación Z y Millennials: ¿entra la maternidad en sus planes?’  la mitad de las mujeres millennials y de la Generación Z se ha planteado ser madre soltera. No obstante, el presidente de la SEF también afirma que en los últimos años “se va incrementando el número de mujeres que acuden a ser madres sin pareja masculina o las que recurren a vitrificación de ovocitos para intentar en el futuro ser madres con óvulos propios y no depender tanto de la edad biológica”.

¿Puede que la pandemia también haya impactado en este sentido? Parece que al menos sí que ha causado un cambio en la gestión de las prioridades de muchas mujeres, con o sin pareja. Esa es la impresión que ha percibido Sonia Encinas, sexóloga y matriactivista. “Varias mujeres me han compartido que, tras la pandemia, han sentido una mayor urgencia de ser madres”. En concreto, según Encinas, “al verse confinadas, muchas en ERTE o con menos trabajo, se han podido enfocar en otras necesidades más allá de lo profesional. Pese al miedo económico y a la incertidumbre futura se habían dado cuenta de que habían cambiado las prioridades en su vida, y había un mayor deseo por ser madres”.

Esta necesidad no solo se ha despertado a la hora de decidir ser madres por primera vez, sino también a la hora de pensar en tener un segundo hijo. Estos son algunos de los casos que la coach Raquel Gargallo ha atendido en su consulta. Pone como ejemplo el caso de una pareja que ya tenía una hija y no se planteaba aumentar la familia. Sin embargo, tal y como le transmitieron “en este confinamiento hemos visto que nuestra hija ha estado sola, con nosotros, sin contacto con ningún otro niño, y nos hemos dado cuenta de la importancia de que tenga un hermano para que no esté tan sola y puedan apoyarse uno en el otro”.

Decisiones rápidas con consecuencias a largo plazo

Tanto en el caso de decidir paralizar la decisión de ser padres, como de ser madre soltera o de aumentar o no la familia, el fondo es que todas estas decisiones se han visto impactadas por las circunstancias. Y hay muchas lecturas que hacer al respecto. “Estas decisiones que tomamos en un momento de crisis hay que plantearlas, decidirlas, dejar en reposo, volvérselo a replantear y dejar pasar cierto tiempo para estar seguros de la decisión. Tanto en la decisión de posponer ser madre o padre como de serlo”, insiste Raquel Gargallo.

No hay que olvidar que la decisión sobre no ser madre o no serlo, se toma en un momento determinado de la vida, pero afecta a toda la trayectoria vital de una persona. “Creo que se están acelerando los tiempos a la hora de tomar decisiones tan transcendentales y de por vida”, concluye por su parte la psicóloga Zoraida Granados. “Son muchas variables las que afectan, sobre muchas de ellas no se tiene certeza ni control, como la variable médica y la económica. Y en ocasiones, con tal de zanjar el tema se opta por una opción, ya sea más o menos sopesada. Lo que no sabrán, hasta pasado un tiempo, es si ha sido o no la acertada”.

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