15 mitos del tinte

Nueve de cada diez mujeres se tiñen el cabello. Sin embargo, la coloración sigue siendo territorio incierto para la mayoría. Desmontamos, una por una, todas las ideas preconcebidas.

Tinte

Foto: Gtres

Las cosas han cambiado mucho desde que hace miles de años los egipcios usaran henna, cenizas y plantas para cambiar el color del cabello. En el siglo XX llegaron los colorantes sintéticos, la gran revolución. Hoy, los avances científicos se centran en encontrar sustitutos de estos compuestos y tratan de volver a una coloración más natural. ¿La promesa? «Productos con menos química en su composición, respetuosos con el medio ambiente y capaces de mejorar la calidad del cabello a la vez que consiguen un teñido efectivo y duradero», afirma Fran Alemany, master colorist de Art Lab. Mientras soñamos con un futuro ideal, saber a qué nos enfrentamos cuando nos ponemos a merced de un tinte es la clave del éxito… y de una melena perfecta.

01. TODOS LOS TINTES SON IGUALES

FALSO. Existen tres tipos de coloración. Cada una viene determinada por la duración de los resultados. La temporal, o tono sobre tono, aporta color mediante moléculas pigmentadas que se adhieren al exterior de cabello. La semipermanente no contiene peróxido ni amoniaco (o lo incluyen en cantidades muy bajas), penetra en la zona superficial del tallo capilar y altera su estructura de forma más leve. La permanente contiene un agente oxidante (amoniaco o un sustituto) que penetra en el interior de la fibra capilar y retira el pigmento natural de cabello (la melanina), lo que permite que el color se fije de forma definitiva.

02. CORTE Y TONO SON INDEPENDIENTES

FALSO. «En el cabello, forma y color están íntimamente relacionados», asegura Manuel Mon, dueño del salón de peluquería del mismo nombre en Oviedo (Asturias). «Una melena larga y con capas puede jugar con los reflejos y los efectos degradados, mientras que en un pelo corto –en un bob o en un estilo garçon– los colores más uniformes aportan cuerpo y marcan el volumen». Por eso, él recomienda «realizar el corte primero y después, en función de este, elegir el tono del cabello, para que todo se ajuste a la perfección».

03. NINGÚN PRODUCTO ALARGA EL COLOR

FALSO. Los productos específicos para pelo teñido están formulados para proporcionar al cabello los nutrientes y el acondicionamiento que necesita para preservar la salud frente a las agresiones de la coloración. La idea no tiene trampa ni cartón: en un pelo sano, sin puntas abiertas ni porosidades, es más difícil que las partículas de color se escapen. Bastian Casaretti, director artístico de Aveda, aconseja «usar champús, acondicionadores y mascarillas específicos para mantener el color al lavarlo, que es precisamente cuando desaparece. Pero en los productos de styling, es mejor guiarse por el look que se quiere conseguir y no por el tono».

04. ES POSIBLE CONSEGUIR GRANDES CAMBIOS CON TINTES NATURALES

FALSO. Debido a su composición, que generalmente excluye el amoniaco y contiene un porcentaje mínimo de agentes oxidantes, su poder de coloración es menor. Niki Koutsiana, presidenta y cofundadora de Apivita, asegura que, «aunque no son recomendables para personas que busquen transformaciones drásticas –la gama de tintes naturales de Apivita consigue aclarar u oscurecer solo entre tres y cuatro tonos–, sí ofrecen una cobertura total de las canas».

05. EL RUBIO DISIMULA MEJOR LAS CANAS

VERDADERO. Es el color más demandado entre las españolas –dos de cada tres mujeres son rubias gracias al tinte– y gana adeptas con la edad –entre 20 y 30 años, el 77% de las mujeres elige este color, y a partir de los 40 la cifra asciende al 94%–. La razón: las canas se difuminan mejor, el efecto raíz no es tan evidente como en contraste con el moreno o el castaño, y las tonalidades más claras suavizan los rasgos de la edad a la vez que aportan luz al rostro.

06. YA LOS HAY 100% NATURALES

FALSO. «Es imposible desarrollar un tinte efectivo sin ningún componente químico», afirma Ian Michel, director de coloración de Aveda. Lo que hacen los naturales es reemplazar un número de estos agentes sintéticos por otros de origen natural, principalmente aceites y extractos vegetales. Pero eso no significa que sus formulaciones estén libres de ingredientes químicos. El único tinte totalmente natural que existe hoy en el mercado es la henna, pero las variedades de color son muy limitadas y desaparece a los pocos lavados.

07. ABUSAR DEL TEÑIDO PRODUCE ALOPECIA

FALSO. Desde la Dirección Científica de L’Oréal España, Cristina Biurrún afirma que «no se tiene constancia de ninguna relación entre tinte y caída». Lo que sí se puede producir es un debilitamiento de la fibra capilar. «La utilización repetida de tintes, sobre todo los que conllevan decoloración, altera las propiedades fisioquímicas del cabello, y lo vuelven más débil y quebradizo, por lo que se rompe con mayor facilidad», explica el dermatólogo Eduardo López-Bran, de Imema (Instituto Médico Estético de Madrid). Es esa rotura la que provoca la pérdida de volumen, pero no una caída desde la raíz.

08. EL LIMÓN ACLARA PERO NO AGREDE

FALSO. Los remedios caseros son más engañosos de lo que parecen. «El limón contiene ácidos que se consideran naturales, pero que pueden producir reacciones químicas igual que los compuestos de laboratorio. Al interactuar con el cabello consiguen aclararlo, sí, pero a costa de dañar la cutícula», explica María Castán, del equipo científico de Wella Professionals.

09. AMONIACO: LO MÁS DAÑINO DEL MUNDO

FALSO. Si bien es cierto que a mayor cantidad de amoniaco, mayor poder de oxidación –y, por tanto, más daño para el cabello– la acción nociva de un tinte no puede achacarse a un solo ingrediente, hay otros componentes que resultan igual de agresivos. Al combinarse con agua oxigenada, el amoniaco aumenta la porosidad del cabello para que los pigmentos del tinte penetren y se adhieran en el interior de la fibra capilar. Así se consigue una alteración del color permanente. Pero lo peor de este químico sigue siendo el desagradable olor que transmite al pelo. Al menos ahora existen alternativas: tintes naturales, como los de Apivita, que lo sustituyen por ingredientes de origen vegetal y mineral; otros, como los de Aveda, con un 96% de ingredientes naturales y amoniaco en proporciones bajas; y una tercera categoría –INOA de L’Oréal Professionel–, que lo reemplaza por otro compuesto químico, la monoetanolamina, cuya ventaja real es la eliminación del olor.

10. SE TIÑE MEJOR EN EL PELO SUCIO

VERDADERO. Los aceites naturales del cabello ayudan a que los pigmentos de color se adhieran a la fibra capilar. Pero además, «con el cabello limpio el cuero cabelludo está más desprotegido, por lo que se presenta más sensibilizado ante las posibles irritaciones que puede producir el tinte», explica María Troya. Por tanto, si se va a teñir el pelo, es mejor no lavarlo antes de ir a la peluquería.

11. SEMI MEJOR QUE PERMANENTE

FALSO. Para Ian Michel, de Aveda, no hay duda: «A largo plazo, la coloración permanente es menos dañina». ¿La razón? «Con los semi hay que teñir el mismo segmento de cabello una y otra vez, mientras que con la permanente solo se hace una vez, y se retoca la raíz a medida que crece para evitar la diferencia de color». No solo hay que tener en cuenta qué tinte se aplica, sino cuántas veces se aplica.

12. EL ANTICASPA BORRA EL COLOR

VERDADERO. Este tipo de champús necesita un mayor poder de arrastre para retirar las partículas de caspa que quedan por la descamación del cuero cabelludo. Según la doctora Patricia Cerda, miembro de la Sociedad Iberoamericana de Dermatología, «aceleran la decoloración, y es aconsejable evitarlos si se tiene el cabello teñido». ¿Los responsables? Los sulfitos, el zinc y el sulfuro de selenio presentes en la mayoría de sus formulaciones.

13. EL TINTE CASERO ES IGUAL QUE EL DE LA PELUQUERÍA

FALSO. Sus composiciones son completamente diferentes, sobre todo, en lo que a los agentes oxidantes se refiere. Las versiones caseras son más sencillas y su poder para alterar el color
es menor. María Castán explica que «los tintes de salón están creados para ser usados por profesionales, ofrecen más tonos y variaciones, y están diseñados no solo para teñir, sino para crear mechas, degradados y otros efectos».

14. DURANTE EL EMBARAZO HAY QUE EVITARLO

FALSO. Los fabricantes advierten sobre el uso de tintes cuando se está embarazada y en periodo de lactancia, y aconsejan realizar un test de sensibilidad 48 horas antes. Pero si se siguen las instrucciones de uso al pie de la letra y se respetan los tiempos de exposición, el riesgo real es mínimo. «Dado que la superficie de aplicación es pequeña y la penetración de los componentes a través de la piel es muy escasa, en condiciones normales de uso no se alcanzarían las dosis necesarias para que pudiese producir una trasmisión que supusiese un riesgo para el feto», comenta el doctor Eduardo López-Bran, «pero mi consejo es dejarse llevar por la prudencia y evitar su uso si la persona tiene dudas».

15. EL COLOR ROJO DESAPARECE ANTES

VERDADERO. Es tendencia, pero exige más atenciones. La razón: las moléculas que forman los colores rojizos son más grandes, por lo que se desvanecen con mayor facilidad. «El cabello acepta peor los pigmentos de los tonos cálidos –rojos, berenjenas, dorados– que los de los fríos como los ceniza», comenta la experta en coloración María Troya. Debido al tamaño de sus partículas, no penetran tan profundamente en la fibra capilar y es más fácil eliminarlos con el lavado, el uso de planchas y secadores o la exposición a agentes externos como el cloro y el sol. Usar champús de pH neutro específicos para pelo teñido es esencial para mantener su intensidad.
 

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