La primera vez que me sometí a un ‘dietox’

Ahí estaba yo, con un par de kilos más después de una semana de esas que hacen estragos en la agenda y, por extensión, en el estómago. Para qué engañarnos, se me había juntado el hambre con las ganas de comer en la redacción y para poner la guinda al pastel, el domingo me esperaba un compromiso para el que tenía un vestido elegido desde hacía semanas.

Obviamente tenía que sacarme de la manga un plan b con el que pudiera, primero, meterme en el maldito vestido sin que parezca una butifarra catalana y, segundo, poner punto y final a mi profunda amistad con la máquina de vending.

Una amiga me habló del ayuno terapéutico para deshacerme de estos excesos pero no tenía ni idea de cómo hacerlo ni por dónde comenzar. Fue entonces cuando Dietox cayó en mis manos. El plan era hacer el ayuno durante un día y así resetear mi cuerpo gracias a 6 licuados distintos a base de frutas y verduras frescas. Después de estar cinco días comiendo en exceso y sin control, ¿conseguiría cambiar el chip y alimentarme un día entero a base de agua y licuados por voluntad propia? Esta fue mi experiencia:

Ante todo mantener la calma...
Ante todo mantener la calma…

8:05 – Sun Dose. Me levanto con ganas de empezar este pequeño experimento con mi cuerpo. Me peso, descargo la app para que se me haga más llevadera la experiencia, agito el primer producto, ¡y para adentro a pequeños sorbos! Sabe a zumo de mandarina y zanahoria, aunque más ligero. Es estupendo porque no cae como una bomba de acidez en el estómago.

11:02 – Craving Antidote. Media mañana y echo de menos mi café y montado de jamón, para qué  engañarnos. Por suerte, este segundo producto tiene tan buen sabor como el primero, aunque éste es más contundente, así que no se hace tan larga la mañana. El chocolate me priva y este licuado contiene cacao desgrasado, así que tomarlo es casi una alegría.

14:20 – Andalucian Prescription. Hora de la comida. La más complicada quizá porque echo de menos ver un plato y cubiertos encima de la mesa. En esta ocasión se trata de una especie de gazpacho que, por suerte, me encanta. Para engañar al estómago intento alargarlo todo lo que puedo y lo tomo muy despacio. Pero… ¡un momento! ¡Estoy a mitad de camino del ayuno! La idea de que queda solo la mitad del día ayuda bastante.

17:35 – Berry Boost. Hacia el final de la jornada es cuando tengo más hambre y comienzo a echar de menos el snack de media tarde. Como se hace un poco duro, mientras bebo el licuado a base de frutos rojos, decido ponerme en “modo automático” con mis tareas programadas para no desistir. Pienso “voy a casa, me cambio y de ahí al gym sin pensarlo». ¡Hay que sacar fuerzas de flaqueza de donde sea!

21:00 – Green Cure. Como la vida continúa y no para aunque estés en pleno ayuno, no me queda otra que quedar para cenar fuera. “A ver cómo hacemos esto sin pecar”, es lo único que se me pasa por la cabeza. Primera batalla de la noche: explicar a mis amigos que solo puedo cenar el licuado de la botella. Silencio incómodo y a continuación mil preguntas. Segunda batalla por superar: no probar absolutamente nada de lo que hay encima de la mesa. A estas alturas del día no lo paso nada bien, tengo hambre y me muero de ganas por pimplarme una cerveza y picar algo.

23:30 – Dream Elixir. Llego a casa y lo último que me apetece es tomarme el último licuado. Es tarde y no suelo tomar nada a esas horas, pero es el último así que ni lo pienso. Plátano, vainilla, rosa mosqueta, leche de almendras y a dormir. “¡Ah! ¡Y mañana pienso prepararme un desayuno sólido de los buenos!, pienso”. Me voy a la cama pensando que la prueba está casi superada y solo me queda ver los resultados.

A la mañana siguiente me peso y… ¡casi kilo y medio perdido! ¡Chúpate esa, máquina de vending! Pero eso es lo de menos, ¡me muero de ganas por comer algo sólido! Preparo un zumo, un bol de mango y piña, café con leche, dos huevos revueltos y una tostada. Me tomo el zumo, algo de fruta y no puedo más. El cuerpo solo me pide alimentos suaves y frescos y pensar en comida como la de la cena de anoche no me agrada nada.

Sin duda gracias al ayuno he tomado conciencia de que hay que escuchar al cuerpo. Al fin y al cabo es como cualquier máquina y necesita que se reinicie de vez en cuando para que funcione a pleno rendimiento.

Los zumos de Dietox tienen un aspecto bastante apetitoso...
Los zumos de Dietox tienen un aspecto bastante apetitoso…