¿Cuáles son los sueños más comunes y qué significan?

Los expertos se debaten entre si los sueños tienen un significado o no, pero lo que parece claro es que no existe una interpretación estándar para todos, sino que hay que buscar la nuestra propia.

John Wesley, 1992

Una obra de John Wesley, 1992

Foto: Corbis
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Hay quién dice que nunca sueña, pero no es cierto, simplemente no lo recuerda. Todos tenemos sueños, y también alguna que otra pesadilla, aunque la ciencia no se ponga del todo de acuerdo en cuanto a qué significan estos fenómenos.

Si bien fue Freud el que extendió la teoría de que los sueños son una forma de acercarse a nuestro inconsciente, otras corrientes defienden que los sueños son solo subproductos generados al azar durante la fase REM. En una postura más intermedia, el psiquiatra estadounidense Allan Hobson definía los sueños como “activaciones espontáneas de las neuronas, desde el tronco cerebral, a las que nuestro córtex da sentido e interpreta”. Es decir que no tienen un significado oculto, pero si informan de nuestras preocupaciones e intenciones globales.

¿Entonces es posible o no interpretar los sueños? La psicóloga Ainhoa Plata explica que “quizás ambas teorías tengan su parte de razón. Es cierto que los sueños aparecen mientras dormimos, debido a que se activan ciertas áreas cerebrales que hacen que se muestren recuerdos y emociones, pero no creo que sea totalmente al azar. Es decir, lo que sale a la luz es porque está ahí, y si nuestro cerebro lo interpreta de una manera o de otra es por algo. Lo cual no quiere decir que en algunas ocasiones sea fruto del azar y el sueño no tenga el más mínimo sentido”. Sin embargo, esto no quiere decir que haya interpretaciones estándar que sirvan para todo el mundo.

¿Cómo analizar nuestros propios sueños?

Plata insiste por tanto en que “lo que tenemos claro es que el mito de que podemos interpretar todos los sueños con un manual es falso”, pero lo que sí podemos hacer es intentar interpretar nuestros propios sueños, ya que estarán relacionados con nuestras propias vivencias. Para ello, el también psicólogo Nacho Coller propone un método muy sencillo, en tan solo cuatro pasos:

1. Describe con detalle un sueño reciente y que recuerdes bien. Puedes ayudarte pensando en describirlo como si fuera una película que hubieras visto. Una vez descrito el sueño, lo siguiente que tienes que analizar es el componente emocional, ¿cómo te sentías en ese momento? Añádelo a la descripción.

2. Tras analizar el sueño hay que analizar la realidad, incluyendo nuestros miedos, angustias, problemas, esperanzas, o ilusiones para buscar las implicaciones y relaciones entre ambas cosas. ¿Es posible que el sueño tenga relación con algo que haya pasado hace poco en nuestra vida o qué esté sucediendo en este momento?

3. Teniendo en cuenta que muchas veces las claves las puede dar un profesional, si se está acudiendo a terapia es interesante compartir esta información con un psicólogo, para que pueda ayudarnos a buscar la relación del sueño con los sucesos de nuestra vida. Es decir, qué puede decirte el sueño acerca de tu vida personal y profesional, tu personalidad y tus relaciones.

4. Para sacar más mensajes en claro la idea sería ser protagonistas del sueño desde el estado consciente. ¿Qué cambiarías? ¿Cómo te gustaría que acabara? Y con todo ello llegar a la pregunta final: ¿con esa nueva versión del sueño nuevo cómo podrías cambiar tu vida?

¿Cuáles son los sueños más comunes?

Si parece claro que todos soñamos, queda por saber si todos soñamos con las mismas cosas. A este respecto el psicólogo Nacho Coller aporta que “el 80% de los sueños suelen tratar sobre historias completamente normales, historias asociadas al trabajo, a la casa, o a la familia”. De hecho, según el experto las personas que aparecen en los sueños suelen ser conocidas, calculando que aproximadamente que el 20% de las personas que aparecen son familiares y otro 50% son amistades. Además, como curiosidad, el psicólogo destaca que “en casi todos los sueños somos los actores principales y se viven en primera persona la gran mayoría de ellos”.

Si pese a todo ello necesitas una guía más precisa sobre qué pueden significar tus sueños, estas son algunas de las ideas más extendidas sobre los sueños más comunes, para que puedas empezar a tirar de tu propio hilo:

Algo o alguien nos persigue: Según Plata este tipo de sueños suelen ser comunes en momentos “de altos niveles de ansiedad, de presión laboral o familiar o de exceso de responsabilidad”, que también puede manifestarse en sueños con algún tipo de catástrofe.

Nuestra pareja nos traiciona: Si ver a un monstruo terrible detrás de nosotros nos produce angustia, ver a nuestra pareja besando a otra persona nos puede causar pavor. Sin embargo, soñar que nuestra pareja nos traiciona es muy común. No se trata de nada premonitorio, simplemente, tal y como explica la psicóloga “puede indicar que hay una parte de nosotros que teme ser abandonado, miedo a la soledad, etc.”

No hemos estudiado para el examen: Esa situación en la que llegas a clase o al trabajo y nadie te ha avisado de que se hacía una prueba o un examen y entras en crisis. “Esto se puede dar por dos razones- incide Plata- bien porque ya lo has vivido y el sueño es una especie de recuerdo distorsionado, o bien porque se acerca un momento parecido y estás preocupado por lo que pueda pasar”. Es decir, que quizás haya algún tipo de prueba que debas afrontar en tu vida, aunque no sea precisamente un examen de matemáticas. “En todo caso lo que ocurre es que tu mente le ha dedicado o le está dedicando tanta energía en pensar o planificar ese momento, que no te libras de ese pensamiento ni durmiendo”.

Un sueño erótico con un conocido: Vale, dicen que los sueños a veces resumen nuestros pensamientos del día, y también dice que cada persona piensa entre 20 y 10 veces al día en sexo, entonces, ¿cómo no va a aparecer también en sueños? Sin embargo, tal y como insiste de nuevo la psicóloga “los sueños eróticos pueden ser por diversos motivos”. Eso explicaría por qué a veces tenemos sueños eróticos con personas que no solo no nos atraen, sino que nos perturban. “Esto puede ser producto de una mala mezcla de recuerdos y sensaciones que realiza nuestro cerebro, por lo que no tenemos que relacionar los sueños eróticos con atracciones ocultas”.

Sentir que caemos: Es otra sensación típica, tanto que a veces la sensación de caída es tan real, que nos despertamos sobresaltados en la cama. Sin embargo, según Nacho Coller esta caída podría relacionarse “con temor a perder el control sobre alguna situación vital”.

Perder a un ser querido: No es que le deseemos la muerte a nadie, ni que tengamos que temer por su vida desde ese momento, ya que como traduce el psicólogo “se trata de miedo a perder a esa persona, nada más, ni nada menos”. Incluso a veces, tras una ruptura, el sentimiento de pérdida puede manifestarse a través de este tipo de sueños.

¡Estoy volando!: siendo otro de los sueños típicos, es curioso como cada uno suele “echar a volar” de maneras diferentes, aunque por lo general se relaciona con la sensación de nadar, al ser la única sensación conocida de ingravidez. “Si la persona en el sueño disfruta del vuelo, puede significar que disfruta con la vida que lleva y que tiene casi todo bajo control, algo así como: ¡qué bonita es la vida desde aquí arriba!”, puntualiza Coller.

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