Sí, puedes reinventar tu vida a los 30 (siendo realista)

Decidir reformular nuestra carrera laboral es una decisión arriesgada, pero puede cambiar el rumbo de nuestra vida. Tenemos 5 consejos para lograrlo.

reformular trabajo

La vida de Joy Mangano (la inventora de la mopa milagrosa) fue tan increíble que hasta Jennifer Lawrence se puso en su piel en el cine. Mangano consiguió la fama (y se convirtió en millonaria) a los 33 años.

Foto: Cordon Press
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La vida no es lo que era. Como bien explica el sociólogo Zygmunt Bauman, hemos pasado de lo sólido a lo líquido en las relaciones personales, pero también en las profesionales. Ya nada es para toda la vida y por eso estamos siempre en una continua adaptación al cambio. ¿Es entonces una locura decidir que queremos reinventarnos a los treinta? ¿Hay alguien a quién le haya salido bien correr ese riesgo en España? La respuesta es un rotundo sí.

Uno de los casos más mediáticos ha sido sin duda el de la cocinera María Marte, que pasó de lavaplatos a Premio Nacional de Gastronomía. Tal y como nos cuenta la protagonista “siempre estuve muy unida a la cocina, porque desde pequeña cocinaba con mi madre que era repostera, pero cuando llegué a España jamás pensé que acabaría siendo la chef de un gran restaurante”. Sin embargo, su historia es precisamente un ejemplo de que con dedicación puede conseguirse todo lo que uno desea. María Marte comenzó  trabajando en el office del Club Allard, “pasado un tiempo, empecé a trabajar dentro del equipo de cocina, donde he puesto toda mi dedicación y entusiasmo en aprender y mejorar”, lo que le valió conseguir hacer realizar sus sueños, porque como ella misma dice: “nunca hay que arrepentirse de no haberlo intentado”.

Si bien su caso fue una cuestión de esfuerzo y trayectoria, hay otras mujeres españolas que en su treintena decidieron hacer un triple salto mortal y tirarse a una nueva piscina. Es el caso de la conocida ilustradora y diseñadora Lucia Be, que si bien estudió periodismo, siempre tuvo claro que lo que quería era contar su propia historia. Tras casarse y cambiar su trabajo en una revista de moda, por una vida en el campo, decidió abrir una tienda online. “Mi suegra se empeñaba en que pidiera trabajo en el ayuntamiento, pero yo convertí el cuarto de la plancha en un taller clandestino donde cosía tocados, coronas de flores, dibujaba y escribía rollos en mi blog, y de todo aquello nació Lucía Be”.  Como resultado, Lucía dice que ahora puede desarrollar su faceta creativa, tener flexibilidad de horarios y conocer a gente interesante,  aunque “también hay que estar preparado para trabajar duro”, y es que a veces los proyectos personales son los que más tiempo absorben. Eso sí, “la recompensa es maravillosa”.

Dedicar su día a día a hacer cosas bonitas también es el secreto que hay detrás de la historia de Amparo, la creadora y propietaria de Happy Ideas. Experta en Marketing, por cuestiones de la vida acabó trabajando como contable y administrativa en la empresa familiar. Pero “desde pequeña he sido muy creativa, por eso, hace unos 7 años se me ocurrió la idea de montar una tienda online de cosas originales, que no se encontraran con facilidad en otros sitios”. Inicialmente empezó como un hobby, “un lugar donde canalizar toda la imaginación”, al que no le importaba dedicarle más horas al día. Pero el negocio continuó creciendo hasta tener dos trabajos: uno para amar, otro para comer. Al final decidió dar el salto  y “solo puedo decir que ojalá lo hubiera hecho antes, se suele decir que si haces lo que te gusta, nunca más tendrás que trabajar y es totalmente cierto. Adoro lo que hago y siento una satisfacción enorme cuando veo que poco a poco el trabajo va saliendo y que puedo vivir de lo que me gusta”. Pese a ello,  recomienda no lanzarse al vacío sin red, “primero hay que probar y ver si la cosa puede funcionar, para después dar el salto”.

Quizás todo se deba a que los treinta es el momento en el que de verdad gozamos de independencia para tomar decisiones en nuestra vida, o porque sea precisamente una época de cambios. Así le ocurrió a Sandra Broa, autora del Blog Treinta y… Diario de una treintañera. Esta informática se vio en una encrucijada en su vida, en el momento en el que rompió con una relación de siete años y volvió a la soltería,  “lo que me llevó  a buscar una forma de canalizar toda esa vivencia personal”. Así surgió un blog en el que dar su propia visión de los treinta, “alejada del concepto llorica de Bridget Jones”. El blog comenzó a subir en visitas y acabó siendo un libro. “Es verdad que ha habido algunos momentos un poco agobiantes, pero el resto ha sido fantástico”. Si bien continua con su trabajo, su vida ha dado un giro importante a nivel tanto personal, como profesional, por eso remarca la idea de que “no hay por qué conformarse con ser feliz dos días a la semana, pudiendo serlo los siete”.

Reinventarse sí, pero con cabeza

Si bien estos son casos de éxito, también hay quién fracasa estrepitosamente a la hora de buscar un nuevo camino profesional, sobre todo si empieza a dar “tumbos” porque no tiene las ideas claras. Según Alfonso Alcántara, coaching profesional y experto en reinvención profesional, “la reinvención es algo que te puede pasar por necesidad, o que puedes hacer que te pase como decisión personal, pero por norma general cuando ocurre es una mezcla entre ambos procesos”. Sea por un motivo o por otro, no hay que perder nunca de vista algunos de los consejos que aporta Alcántara:

1. Ten claros tus objetivos: “Si no persigues un objetivo claro, no te estás reinventando, solo estás deambulando”, por lo que el experto insiste en marcarnos un objetivo claro y realista, así como una estrategia de cómo queremos alcanzarlo.

2. Acude a un orientador: Si en el instituto te vino bien la ayuda del orientador, quizás también la necesites ahora, eso sí “asegúrate de que esté conectado con profesionales y empresas de los sectores y ocupaciones que te interesan , así como de que te ayuda a perseguir y alcanzar objetivos concretos y evaluables sesión a sesión”.

3. Busca opiniones diferentes: Que tus conocidos no te imagen haciendo otra cosa, no significa que no puedas hacerla, solo que ellos no conocen esas otras capacidades tuyas. Por ello  la opinión que necesitas es la de aquellos que ya están haciendo lo que tú quieres ser: “Síguelos e interacciona con ellos en las redes sociales y úsalos como referentes en tu transición profesional”.

4. No tengas miedo a experimentar: “Reinventarse es poder fracasar en muchas cosas”, afirma Alcántara, no sin advertir de que “el fracaso como fuente de aprendizaje es un lujo que hay que administrar con prudencia, porque las personas son muy diferentes en cuanto al margen de fracaso que pueden tolerar o aprovechar”.

5. Recuerda que sobrevivir es el nuevo triunfar: “En el contexto actual hay que correr simplemente para lograr permanecer en el sitio, porque si no avanzas, retrocedes”, concluye el experto.

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