Planes insólitos y sin azúcar para San Valentín

Propuestas originales, artísticas, lujuriosas y hasta inquietantes para los que quieran huir del rojo, el almíbar, los corazones y los angelitos que tiran flechas.

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Foto: Everett Collection

Como la navidad, el día de San Valentín es una fecha de la que no se puede huir, por mucho que uno corra o se esconda. Los enamorados viven felices y no necesitan ningún día que les recuerde su entusiasmo con fecha de caducidad –los científicos ya han demostrado que este periodo rosa dura, como mucho, un año–; mientras que los que están solos y, especialmente, los que han vivido una ruptura reciente, lo último que les conviene es que una campaña comercial, mediática y planetaria urge en sus heridas. Hasta hace unos años, solo los más cursis celebraban esta fecha, pero su enorme potencial de ventas ha hecho que los mensajes, las tarjetas, las películas y los planes se hayan adaptado a todos los públicos y edades, y que la inevitable pregunta ¿Qué vas a hacer por San Valentín?, cuelgue sobre nuestras cabezas cual espada de Damocles. Proponemos algunas ideas para los diabéticos, los no consumistas y los más duros. Porque se puede celebrar el 14 de febrero y, al mismo tiempo, mantener a salvo la reputación.

Inspirarse en otras culturas

A veces, ver lo que se hace en otras latitudes puede darnos algunas ideas a la hora de diseñar planes para honrar a Cupido. En Japón, Corea y algunos países asiáticos, son ellas las que regalan bombones a los hombres, y éstos les corresponden el 14 de marzo, cuando se celebra el Día Blanco. En Norfolk, Inglaterra, éste es un día de miedo gracias al personaje de Jack Valentine, que toca en las puertas traseras de las casas y deja dulces y regalos a los niños. Jack es un gruñón y asusta a los más pequeños, pero en el fondo no es malo.

Las rosas negras pueden ser una opción más hardcore. En Arabia Saudita se creó un mercado cuando, en 2008, la policía religiosa prohibió la venta de cualquier artículo relativo a esta festividad y rojo, por ser considerada una fecha católica. De hecho, el día de los enamorados también ha sufrido sus persecuciones políticas. El partido nacionalista indio, Shiv Sena, no simpatiza con esta festividad, a la que considera una contaminación de la cultura india. Lo mismo ocurre en Rumania con el movimiento nacionalista, irrendentista y ultra ortodoxo, Noua Dreapta (Nueva Derecha). En Venezuela, Hugo Chávez propuso no celebrar el 14 de febrero de 2009, porque al día siguiente se llevaría a cabo el referéndum constitucional y, según sus propias palabras, “no iba a haber tiempo para nada, nada, nadita… a lo mejor un piquito, una cosa por encimita”, pero a cambio instauró la semana del amor.

En Dinamarca es costumbre regalar flores prensadas, generalmente de color blanco, que recuerdan a los copos de nieve. Los hombres daneses envían cartas llamadas gaekkebrev (carta graciosa), en la que no firman con su nombre, para que la destinataria tenga que adivinar quién es el remitente. Si lo hace, la recompensa será un huevo de Pascua. Una opción que hay que descartar si se tiene pareja, pero que puede ser excitante en caso de tener varios amantes. En Colombia, la festividad se traslada al 14 de septiembre, y es común celebrarlo con la tradición del amigo invisible.

Pasar una noche con Sherlock Holmes

Si se tiene la oportunidad de estar ese día en la capital inglesa, existen dos alternativas para apurar esta romántica fecha. ¿Qué tal pasar la noche con Sherlock Holmes? No se trata de una cita con Benedict Cumberbatch, sino de pernoctar en el Museum of London, que actualmente acoge la exposición The man who never lived and will never die, centrada en el mítico detective de Baker Street, y que la noche del 14 permanecerá abierta. Habrá actividades temáticas, comedia y talleres en los que iniciarse en los conocimientos básicos para investigar crímenes: cómo leer las huellas dactilares, análisis de las salpicaduras de sangre y nociones de psicología criminal. Hay también una cena que consta de tres platos, cuentos de fantasmas y una maratón de cine con las mejores películas sobre este personaje. El plan acaba con un desayuno por la mañana y cuesta 236 €. ¡Elemental, querido Watson!

Celebrar el Quirkyalone Day

El 14 de febrero no solo es el día de los enamorados, es también el Quirkyalone Day, una festividad creada en el 2003 y basada en las ideas del libro de Sasha Cagen titulado Quirkyalone: A Manifiesto for Uncompromising Romantics. La celebración no pretende ser una fiesta anti San Valentín, sino una propuesta alternativa a favor del amor, la amistad y el espíritu independiente para todos los tipos de amor existentes: romántico, platónico, familiar y, por encima de todo, al afecto para con uno mismo. Una nueva versión al azucarado y comercial día de los enamorados en la que caben por igual almas solitarias y parejas. Como se dice en un post del blog quirkyalone.net “si estas solo, International Quirkyalone Day es una llamada para celebrar las posibilidades disponibles para los solteros hoy en día. Si tienes pareja, IQD es una llamada de atención al valor que tenemos por nosotros mismos, a desarrollar nuestra individualidad, incluso cuando se está con alguien”.

El primer IQD se celebró en 2003 con iniciativas en las ciudades de San Francisco, Nueva York, Providence, Rodas y Glasgow. Actualmente hay actos en 40 ciudades de todo el mundo.

Como dice Cagen en su blog sashacagen.com, “mi mantra para el 2105 es: tu sueño no debería ser el ser elegido. Tu sueño debería ser desarrollar la confianza para ser el único que haga la elección. Y no importarte si eres rechazado”. Sasha celebrará este IQD en Argentina, bailando tangos, comprando zapatos adecuados para este baile, practicando yoga, recibiendo masajes, visitando la capital argentina con todos aquellos que quieran sumarse a esta iniciativa. Pero hay muchos más planes por todo el mundo para esta fiesta que no cree en los ángeles con flechas y ojos vendados.

Cenas alternativas y sin testigos

Si la tendencia al romanticismo es demasiado fuerte, tampoco hay porque resistirse pero, en todo caso, hay que hacerlo a lo grande. Solo per Due en Vacone, Italia, es el restaurante más pequeño del mundo, que además consta de una sola mesa, lo que asegura que no hay que esperar demasiado entre plato y plato. En plena campiña italiana, el lugar ofrece excelente comida, con productos frescos de la región, y un decorado de película romántica de los 70. Pero además hay otras muchos plus, especialmente indicados para el día del amor: fuegos artificiales personalizados, una limusina que recoge a los clientes desde el aeropuerto o el hotel en Roma y un Ferrari por si se quieren dar paseos por la comarca. También hay la opción de pasar la noche en una pequeña casa de campo en medio de un campo de olivos, sin nadie alrededor. Perfecto para no dejar testigos.

En el extremo opuesto al romanticismo, el restaurante Source, en Londres, propone el Anti-Valentines Pig Out, una cena en este local, junto al río Támesis, basada en productos del cerdo: jamón, oreja, salchichas, manitas… En mesas comunales, con música suave y abundantes bebidas. Todo por 47 €.

Pero mi plan favorito era el que proponía hace años Fiala Farms, una granja en Oregón, y que consistía en perderse en un campo de maíz y que tu pareja te encontrara. Si no se disponen de estas plantaciones tan siniestras, siempre presentes en las películas de miedo, podemos hacerlo en un área acotada de la ciudad. Dejando, o sin dejar, pistas al enemigo.

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