La moda que no tiene prisa

El slow fashion o moda lenta propone un nuevo armario lleno de prendas no perecederas, lo opuesto a la estresante inmediatez imperante. La diseñadora Donna Karan abandera el movimiento, que cuenta en España con varios nombre propios.

Tienda Cortana
Foto: D.R.
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Las cosas que realmente nos gustan no deberían hacerse a toda prisa. Es lo que defiende el movimiento Slow, con una legión de seguidores en su versión gourmet. Pero el paladar no es el único que necesita parar y deleitarse con las sensaciones. Ahora la moda también quiere cumplir con ese mandamiento. Y lo intenta con su propio fenómeno, el slow fashion o moda lenta, auténtica vuelta de tuerca a conceptos anteriores –ya obsoletos pero reciclables–, como el ready-to-wear o easy-to-wear. El objetivo es no limitarse a la idea y pasar a la acción. Así, este movimiento anima, por una parte, a vestirse con prendas, colores y tejidos nada agresivos, que ayuden a sentirse más cómodo y relajado, tanto en beneficio de uno mismo como de los demás. Pero también se preocupa escrupulosamente de no fomentar el consumo indiscriminado de ropa, impulsado por el modelo de pronto moda impuesto por las grandes cadenas y empresas de fast fashion. Ni tampoco el basado en la clásica división de temporadas otoño-invierno y primavera-verano, que continúa guiando el vertiginoso ritmo de la moda prêt-à-porter a pesar de la crisis económica. La propuesta de slow fashion lucha contra la acumulación de ropa en el armario y defiende la opción de colecciones atemporales, el concepto de no season que consiste en adquirir prendas y complementos según las necesidades de cada momento. Ya en 2008, Stefano Gabbana declaraba públicamente la necesidad de cambiar un modelo de consumo que acaba resultando agobiante: «Creo que todos tenemos que sentarnos y reflexionar sobre la ansiedad que produce la constante necesidad de anticiparnos. Es hora de comer, vestirse y vivir el momento».

Apesar de las vertiginosas circunstancias del negocio de la moda, cada vez son más las firmas que apuestan por la filosofía slow a la hora de plantear propuestas que ayuden a relajar el ambiente, que combatan el estrés colectivo imperante con diseños atemporales de cortes confortables y tejidos suaves y naturales. En España, el proyecto Medwinds, puesto en marcha por Lorenzo Fluxá, uno de los responsables del imperio Camper, invita a sus clientes desde su web a disfrutar de la ropa de un modo sosegado y responsable. ¿Cómo? Negándose a seguir el ritmo de las dos temporadas y ofreciendo un producto confeccionado en pequeños talleres del Mediterráneo que se renueva poco a poco, sin prisa pero sin pausa. «Coincido plenamente con la opción no season. En Medwinds huimos del clásico “ropa de temporada” y apostamos por lanzar novedades constantemente. Además, intentamos ser coherentes con las estaciones y el clima. ¡No tiene sentido poner a la venta trajes de baño en febrero o jerséis de lana en agosto!». Aunque apunta que ir de compras siempre ha sido un buen antídoto contra la tensión. «Creo que lo seguirá siendo, sobre todo online, donde no hay interferencias de ningún tipo y la gente puede tener todo a su alcance esté donde esté», añade Fluxá. Así pues, el Mediterráneo sigue triunfando gracias a un estilo de vida que es lo opuesto al estrés y la prisa. En él, la moda siempre ocupará un lugar importante. «Soy de Mallorca, la isla de la calma. Aquí es importante saber saborear cada cosa que hagas, desde comer un buen pan con tomate y aceite de oliva virgen a dedicar un par de horas a encontrar un bonito rincón para disfrutar de un baño en el mar», explica Fluxá. Y eso se transmite a su forma de entender la moda. De la isla también es la diseñadora Rosa Esteva, responsable de la firma Cortana.

La creadora ha cultivado una estrecha relación con el arte y la naturaleza desde muy pequeña, algo que se refleja en sus diseños, de corte etéreo, acabados artesanales y calidad superior en los tejidos. La firma Cortana es una de las pioneras en la actitud no season. Esteva resume en una frase su manera de trabajar: «Si no sigues la moda, la moda te sigue a ti». Este planteamiento forma parte de una revolución tranquila que Cortana puso en marcha hace más de una década también con el Mediterráneo de fondo. «Es un mar que siempre tendrá una magia especial. Las crisis vienen y van, pero el Mediterráneo y su gran belleza y atractivo van a perdurar siempre». Para Esteva, convertir la filosofía de vida mediterránea en fuente de inspiración le sirve para contrarrestar la crispación general imperante. «Creo mucho en el poder transformador de la moda, en estar en contacto con los sentidos y las emociones a través de ella. Para mí, el tejido puede ser un abrazo. Y el color, una intención». Las incondicionales de su ropa buscan prendas que sean capaces de vencer el paso del tiempo, algo que Esteva comparte. «Mis clientas valoran el hecho de que los artículos estén concebidos como algo que se va a poseer y usar durante años y que envejece bien. Yo me comporto del mismo modo. Me gusta la moda de calidad con largo recorrido y nunca jamás compro de manera compulsiva». Ropa no perecedera para aliviar las actuales circunstancias de la sociedad occidental, ¿utopía o realidad? «Realidad. La moda es capaz de mejorar su entorno. Aporta su granito de arena».

No solo en España la moda lenta tiene interesantes portavoces. En Italia, por ejemplo, triunfa Giulia Rien À Mettre, una firma fundada por la diseñadora Giulia Mazzer que plantea tomar conciencia personal acerca de nuestros consumos de moda (la huella de carbón de su producción o el consumo de agua) y apuesta por tejidos ecológicos como la fibra de leche, la seda Ahimsa o el cáñamo. En Estados Unidos, marcas comerciales de gran éxito como Tibi, James Perse o Eileen Fisher apoyan un concepto de la industria que conecta directamente con la reina absoluta en lo que a una moda zen se refiere: la pionera Donna Karan.

Esta diseñadora neoyorquina propone una línea específica llamada Casual Luxe, creada, según sus propias palabras, «para mujeres que necesitan vestir una moda flexible y relajada… Aunque sea urbana». Al contemplar las piezas que componen la colección, ese aspecto se palpa al instante. «Es zen porque refleja mente, cuerpo y espíritu; indica cómo te sientes. Es difícil que una persona se relaje cuando está usando un traje de chaqueta. Casual Luxe simplemente se dirige a otra faceta de la mujer», explica la diseñadora estadounidense a S Moda. La propuesta parece idónea para los complicados tiempos que vivimos, trata de animar a las mujeres a echar el freno y cambiar de actitud. «Para la mayoría, el cuerpo se relaja cuando estamos usando ropa de estilo casual. Libera tu mente. Por esta razón nos cambiamos cuando llegamos a casa tras una larga jornada de trabajo. Es difícil conseguir que esto ocurra a la inversa. Muchas mujeres siguen necesitando la armadura de una chaqueta de hombros estructurados porque, en momentos de tensión, las hace sentir más fuertes». ¿Se siente, por tanto, Donna Karan afín al fenómeno slow fashion? «Creo en vestir las múltiples caras de una mujer, no en los dictados de la moda. Pero sí me gusta acentuar lo positivo, eliminar lo negativo y proponer la creación de un sistema que ofrece muchas más opciones con un menor número de piezas».

En 2009, Donna Karan creó la Fundación Urban Zen en Nueva York y para la diseñadora es obvio que hay un antes y un después de este acontecimiento. «Lo creé para abordar causas cercanas a mi corazón. Son problemas y situaciones que nos incumben. A todos nos tocará algún día estar enfermos o cuidar de un ser querido enfermo. Todos deberíamos estar preocupados por crear un futuro mejor para nuestros hijos. Y todos podemos aprender de la sabiduría del pasado. La transformación comienza en nosotros mismos y Urban Zen fue creada para inspirarla». Así pues, es más que obvio que un cambio llama a la puerta de los armarios, pero antes deberá producirse en las mentes.

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