Manual de instrucciones del ácido hialurónico

Tiene un increíble poder hidratante, gran capacidad antiarrugas y es una de las sustancias de relleno reabsorbibles más utilizadas.

Acido Hialurónico

Foto: Corbis

¿Qué es el ácido hialurónico?

Es un hidrato de carbono (en concreto, un mucopolisácarido) producido naturalmente por el cuerpo en los fibroblastos. Es viscoso, elástico y con un especial afán por formar enormes macromoléculas. Esto da alas a los químicos para formularlo con densidades muy diferentes.

¿Para qué sirve?

Si toda la medicina estética le pone ojitos es por su capacidad de pluriemplearse. Su propiedad más codiciada es la de absorber 1.000 veces su peso en agua, lo que se traduce en un increíble poder hidratante. Las moléculas de este ácido, literalmente, se introducen en los surcos de la piel, capturan el agua y se hinchan, de ahí ese efecto ‘relleno inmediato de arrugas’. Además, estimula la producción de colágeno, los procesos de cicatrización y la renovación celular.

El que produce el cuerpo, ¿dónde se encuentra?

La mitad va a la piel. El resto, en el humor vítreo y el tejido conjuntivo. La mala noticia es que se elimina cada tres días, por lo que el organismo tiene que estar funcionando a toda máquina para reemplazar el que desaparece.

Y este proceso de producción frenética, ¿se mantiene siempre en los mismos niveles?

No. A partir de los 25 años la factoría hialurónica empieza a renquear. A los 35 años ya solo tenemos un 65% y a los 60 no queda más que entre un 20% y un 10%. Eso significa arrugas, pérdida de volumen y menos luminosidad en el rostro.

¿Hasta qué punto se puede afirmar que el que ofrecen los cosméticos es natural?

Su origen suele ser vegetal y con una estructura idéntica a la producida por los fibroblastos humanos. Por eso es raro que haya rechazos o reacciones alérgicas. “Se obtiene por biotecnología a partir de un sustrato vegetal, normalmente, trigo o remolacha”, explica Raquel García, directora de formación de Nuxe España. “En María D’Uol se fabrica sintéticamente por fermentación. No es ni animal ni vegetal”, apunta su directora, María Unceta. En todos los casos es reabsorbible: guste o no, en unos meses desaparecen sus efectos.

¿Cómo se puede encontrar?

Los profesionales de la medicina – y solo ellos – pueden emplearlo en formato inyectable. Para casa los hay de uso tópico en crema, sérum y hasta líneas de color (Hyaluronic Blush de By Terry, Lift Me Up de Astor…). Además, últimamente han irrumpido en el mercado complejos nutricosméticos en comprimidos o bebibles (Expert Skin Arkoadvance de Laboratorios Arkopharma, Rv& de 180 The Concept…), que vienen a complementar los rituales de belleza diarios. Suelen ir acompañados de otros nutrientes como el colágeno que, además, ayuda a lubricar las articulaciones y reduce el riesgo de lesiones. “Sus efectos son notables, pero teniendo en cuenta que pasan por todo el proceso digestivo y, de ahí, al torrente sanguíneo, sus efectos no son tan intensos como en el caso de inyectables que van al punto donde se necesita”, apunta la doctora Mar Mira, de la Clínica Mira + Cueto.

¿Qué diferencia hay entre todos estos?

La concentración. Desde un 1% en la crema Hyaluronic Cream de María D’Uol hasta casi un 100% en algunos inyectables.

En los de uso tópico se suele diferenciar entre AH de alto y bajo peso. ¿Qué significa?

Se refiere al peso de cada molécula. “Las hay más sencillas y, por tanto, más ligeras, frente a otras con una estructura molecular más compleja y, por tanto, de mayor peso. Según su peso, alcanzarán capas más profundas de la piel o se quedarán en las más superficiales”, apunta David Rodríguez, formador de Clarins. Imaginemos que colamos un cocido a través de una garbancera: el caldo se irá al fondo del puchero mientras que los tropezones, que son más gruesos, se quedarán en la garbancera. El caldo sería el de bajo peso molecular y los garbanzos, el de alto peso molecular. “El que se queda en la superficie, porque no logra traspasar bien los poros, forma una película que limita la evaporación excesiva del agua y hace un efecto flash inmediato”, comenta Unceta. El que accede a las capas más profundas “fija el agua, reconstruye la reserva hídrica y estimula la síntesis del colágeno. Así se potencia la elasticidad y firmeza de la piel”, concluye Rodríguez.

Con un uso tópico, ¿hay alguna contraindicación?

Ninguna. “Es compatible incluso con el sol y el embarazo”, asegura Rodríguez.

¿Quién puede poner los inyectables?

Desde luego, nunca la esteticista ni otro profesional de la belleza que no sea un médico. Ante esta práctica clandestina bastante extendida, las doctoras Mira y Cueto claman al unísono: “Los médicos son los únicos autorizados por ley. Aunque también es cierto que desde hace un tiempo los Colegios Oficiales de Médicos Españoles han creado un Registro de médicos acreditados en Medicina Estética, que solo incluye a doctores con una formación específica y exhaustiva en este campo. Estos son los más adecuados para estos procesos”.

En cuanto a los inyectables, ¿qué diferencias hay entre los reticulados y no reticulados?

“En los reticulados las moléculas son densas y adoptan estructuras tridimensionales. Este ácido hialurónico sirve para dar volumen a los pómulos, corregir arrugas de los surcos nasogenianos…”. En pocas palabras: es el de relleno. Pueden aplicarse, incluso, para añadir algo de volumen en glúteos. En cambio, el ácido hialurónico no reticulado es más fluido, se infiltra en las capas más superficiales de la piel y suele combinarse con otros activos como antioxidantes, vitaminas, minerales… para promover la revitalización integral de la piel”, explica la doctora Sofía Ruiz del Cueto. Dicho de otra manera: es una cura de hidratación urgente que puede aplicarse en rostro, manos resecas… “Da muy buen resultado en el escote al aportar hidratación, firmeza, y, con ellos, más luminosidad”, insiste la doctora Natalia Ribé, del Institut Dra. Natalia Ribé. No aumenta en ningún caso los volúmenes. En el caso del pecho, además, sería una temeridad: falsearía los resultados de una mamografía.

¿Cuánto dura?

“Si no es reticulado se puede infiltrar cada 15 ó 30 días, según las necesidades de cada paciente. Lo habitual es que vaya en un cóctel como el Splendor con plasma rico en plaquetas y vitaminas”, explica Cristina Álvarez, directora de los centros que llevan su nombre. “Si es reticulado se revisa al cabo de las 2-4 semanas y se retoca si es necesario. Suele durar entre 6 y 12 meses”.

¿Se pueden usar estando embarazada?

Como todo lo que sea inyectable y no imprescindible por prescripción médica, no.

¿Es la gran panacea o sus resultados ya han sido superados por otras sustancias?

No todos los profesionales de la estética le profesan la misma veneración. Para el doctor Moisés Martín Anaya “fue en un día un producto estrella, como hoy lo es el bótox. Ocupó el espacio del colágeno como relleno para las arrugas porque era más fácil de usar, no necesitaba prueba de tolerancia previa y se reabsorbía más lentamente. A día de hoy sigue siendo importante en el aumento de labios y para tratar las pequeñas arrugas cutáneas faciales, pero compite con otros tratamientos, como los factores de crecimiento plaquetarios y los microinjertos y nanoinjertos de grasa del propio paciente, que dan mejores resultados y duran más.

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