Konjac: las esponjas que exfolian el rostro y dejan la piel radiante

De origen asiático, las esponjas konjac son tan suaves que se adaptan a cualquier tipo de piel y pueden utilizarse a diario.

esponjas konjac

Konjac Sponge Company es una de las firmas especializadas en estas esponjas exfoliantes tanto para la cara como para el cuerpo

Foto: Instagram @konjacspongecompany
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Beautyblender. De silicona. Hasta con purpurina. En la fiebre de las esponjas de maquillar, toca hablar de otras que hacen justamente lo contrario. Las esponjas Konjac. Este curioso básico promete una piel limpia y radiante a la hora de lavarnos la cara. Mientras algunos utilizan cosméticos específicos para exfoliar químicamente el rostro, hay quien opta por hacerlo manualmente, y estas esponjas son la manera más natural (y suave) de llevarlo a cabo.

Que su aspecto poroso a medio camino entre un estropajo y una piedra de lava no te engañe. Se debe precisamente a que no es una esponja al uso, sino una raíz de la planta que le da nombre. Originario de Asia, no es difícil encontrarlo en los tratamientos que siguen expertas en belleza de Japón, China o Corea, donde se usan desde hace años en medicina o en cocina.

Compuesto por un 97% de agua y rico en minerales, las diferentes marcas suelen complementar el konjac con de otros elementos naturales que ayuden a sacar el máximo partido a estas esponjas. Si Honest Beauty añade camomila o arcilla rosa para reavivar el aspecto de la piel, Erborian, al igual que PureSol,  incluye carbón de bambú, famoso por sus propiedades detox. The Japanese Konjac Sponge es una de las firmas más completas: con té verde, para las inflamaciones del acné, con flor de cerezo, para las asperezas, o con ácido cítrico, para la hidratación.

esponjas Konjac

Pure Sol, Japanese Konjac Sponge o Erborian son algunas de las marcas que comercializan el producto

¿Cómo se usa?

Lo primero de todo, mejor olvidarnos de hacerlo en seco. Se debe dejar en remojo unos minutos antes de utilizarla, como sucede por ejemplo con la BeautyBlender, y utilizarla cuando esté blandita. La dra. Constanza Bahillo, miembro de la Asociación Española de Dermatología y Venereología (AEDV), recomienda “mojarla en agua tibia y luego añadir el producto de limpieza o desmaquillante adecuado a cada tipo de piel”. Además, mejor acompañarla de tus cosméticos para limpiar el rostro que recurrir simplemente al agua, ya que “su beneficio es más pobre”. El masaje, en movimientos circulares sin frotar.

Cuando hemos terminado con ella, conviene aclararla con agua corriente, presionando suavemente la esponja entre las palmas de las manos. Nada de estirarla, retorcerla o presionarla con demasiada fuerza, ya que podría dañarse. Una vez limpia, hay que dejarla secar al aire en un sitio ventilado y donde no le dé la luz directa del sol. Para desinfectarla, sumergirla en agua caliente durante unos minutos.

¿Es apta para todo tipo de pieles?

La doctora Bahillo apunta que una de las ventajas de las esponjas Konjac es precisamente la “exfoliación suave que producen”, por lo que generalmente “son bien toleradas por todas las pieles”. Y sí, incluso las pieles más sensibles “como las intolerantes, o las que padecen rosácea” también pueden utilizarlas. En el caso de las acneicas, esta dermatóloga recomienda su uso “dentro del ritual de limpieza, pero siempre acompañadas de productos específicos para la limpieza de las pieles con acné, ya que la esponja por sí sola no logra eliminar el sebo”. De hecho, son tan suaves, que Bahillo no ve ningún problema a la hora de utilizarlas a diario para limpiar impurezas y exfoliar la piel.

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